Girona FC I UD Almería I La crónica El Almería no existe en Montilivi (1-0)

  • Entre las bajas y una defensa de cinco que asustaba sólo con verla en los prolegómenos, Gomes debuta con una derrota que obliga a la remontada en el Mediterráneo

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Celebración local del primer tanto. Celebración local del primer tanto.

Celebración local del primer tanto. / LaLiga

Por fin llegó la hora de la verdad para el Almería. Los rojiblancos, de la mano de su nuevo míster, José Gomes, arrancaban los play off en Montilivi, con alguna que otra baja importante fruto del nefasto coronavirus. A estas alturas ya no valía lamentar, sólo tratar de dar lo mejor de sí ante un Girona que sí disponía de su equipo de gala.

Era el estreno del técnico portugués en el banquillo indálico y su primer once vino marcado por una defensa de tres centrales y dos carrileros largos. El Almería había cojeado bastante en defensa desde la reanudación liguera y Gomes quería potenciar el entramado defensivo. La elección de los jugadores está claro que vino marcada por lo que estaban disponibles después de los positivos y por los que estaban en mejor forma física y mental tras el segundo parón liguero.

Era demasiado osado, prácticamente una locura, jugársela con futbolistas con tan poca experiencia como Ozornwafor o Callejón. Sin embargo, las circunstancias son las que son, fuera de la convocatoria había futbolistas importantes como Fernando, Ibiza, Kaptoum, Aguza o Juan Muñoz.

El comienzo fue el esperado de un partido ante un equipo de Francisco: el Girona a presionar y el Almería trataba de no perder el orden defensivo y de explotar las bandas. Sin embargo, pronto el conjunto local acaparó la casi totalidad del campo, el partido se volcó sobre la meta de Sivera y los rojiblancos tenían enormes problemas para sacar el balón y darle dos toques seguidos.

Pasada la primera media hora, a los de Gomes les estaba saliendo el plan. Stuani apenas tenía espacios y el Girona se había atascado. Villalba comandaba al Almería, que tuvo un par de buenos acercamientos por la izquierda, pero los centros no encontraron a Darwin por centímetros.

Sivera ataja un centro de Mojica. Sivera ataja un centro de Mojica.

Sivera ataja un centro de Mojica. / LaLiga

En los últimos minutos el exrojiblanco Samu se situó entre líneas y el Almería empezó a tener problemas. No hubo ocasiones claras para los de Francisco, pero a los de Gomes sí que les cortocircuitó esa posición y la zaga empezó a hacer aguas, puesto que Aday y Mojica ya sí recibían en sus subidas y la primera parte se cerró con una serie de varios centros seguidos de los gerundenses.

No había tirado ni una sola vez el Almería en la primera parte y la segunda arrancó con dos disparos: primero un zurdado de Lazo que se marchó alto y después un derechazo de De la Hoz, después de que al gaditano le faltara maldad cuando había pisado el área, que atajó Riesgo. Parecía que podía cambiar el decorado del partido para mejor, pero lo hizo para peor.

Samu, Borja y Stuani se asociaron en la frontal del área, zona que ya habían ganado los de Francisco desde el final de la primera parte, y una triangulación de calidad sirvió para que el uruguayo batiera a Sivera. Gran gol, merecido incluso y que ponía en serios problemas a un Almería al que ya no le valía con estar encerrado.

Fuera la defensa de cinco

Con el 1-0, el Almería cambió de estrategia, normal. La defensa de cinco no había controlado al Girona y ahora sacaba a Vada y Petrovic para darle la vuelta a la tortilla. O por lo menos para evitar que el partido siguiera totalmente inclinado hacia la meta de Sivera.

No cambió nada el partido con las dos sustituciones. El Girona se había desatado y llegaba ahora mucho más libre, comandado por Borja. El Almería estaba totalmente perdido, no sabía qué hacer con el balón y los balonazos arriba sin ton ni son eran un imposible para Darwin.

Faltaban cinco minutos y el Almería no había hecho absolutamente nada desde el 1-0. Pero nada de nada, era el mismo de Almería de Guti o de Mario Silva, puesto que el de Pedro Emanuel sí mostraba alguna intención más. Appiah fue la última bala, pero con cinco minutos por delante cambió el paupérrimo panorama rojiblanco.

El 1-0 deja todo abierto para la vuelta, pero el Almería tendrá que cambiar cien por cien el domingo en el Mediterráneo si quiere meterse en la final. Una victoria, por cualquier resultado, le valdría para pasar esta eliminatoria. Pero se necesita otra Almería.

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