Girona FC 1-0 UD Almería I La crónica Otra pifia del Almería (1-0)

  • Nuevo partido muy pobre de los rojiblancos, coronado por un penati por codazo de David Costas, que aleja casi definitivamente el ascenso directo y complica la promoción

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Mojica supera a Villalba. Mojica supera a Villalba.

Mojica supera a Villalba. / LFP

La jornada pasada, en la cual la derrota del Almería dolió menos por los tropiezos de Huesca y Zaragoza, es difícil que se vuelva a repetir. Ya el miércoles los oscenses vencieron al Alcorcón de FF y se distancian a cuatro puntos de los rojiblancos. Ante ello, a los de Mario Silva no les quedaba otra en su visita a Montilivi que hacerse con la victoria para mantener la esperanza de disputar la segunda plaza de ascenso directo.

La afición almeriense se agarraba al buen rendimiento del equipo lejos del Mediterráneo, aunque enfrente esta vez iba a tener a un Girona motivado por dar caza precisamente al Almería y con Francisco en el banquillo catalán como gran atractivo. Enfrente, un conjunto rojiblanco con trivote en la medular para tratar de llevar el peso del partido y Romera en el lateral derecho. 

Con más miedo que ganas de proponer salió el Almería, que a los 7' vio cómo Stuani perdonó el primero con un cabezazo, algo raro en el uruguayo. No parecía buena idea que el Girona estuviera tan suelto, sobre todo cuando Silva había acumulado músculo y calidad en el centro del campo. Mojica y el exrojiblanco Samu estaban descosiendo al Almería por la derecha, Villalba no tiene los conceptos defensivos de un extremo y era un constante dos para uno para Romera.

Una y otra vez, el Girona se plantaba con suma facilidad en el área de Fernando. A los 21' fue Aday el que chutó desviado desde una magnífica posición, después de ganarle la espalda a Martos en un contragolpe que cogió descolocado al Almería. En ataque, por contra, el equipo no existía, todo eran balones imposibles para que Darwin los peleara y alguna individualidad muy lejana de Vada. Llegaba la pausa de hidratación con el Girona mereciendo el primero, con un juego 'made in Francisco', alegre, vertical y trabajado tácticamente. Ante la falta de fútbol almeriense, sólo cabía hacerse la pregunta una y otra vez: ¿No hubiese sido lo más coherente e interesante para el proyecto de Al-Sheikh ponerlo en las manos de un técnico como el zapillero en vez de tantas apuestas raras? 

A los 36' llegó el Almería con peligro. A balón parado, no en jugada. Un saque de esquina muy bien puesto por Lazo lo peinó fuera Darwin. No sirvió para mejorar el juego indálico, que esperaba el descanso para reformar un mal trazado plan inicial. Lo mejor de los primeros 45 minutos fue no haber encajado, los tres puntos se iban a disputar en una interesante segunda parte, que exigía una versión muy diferente de los indálicos. Mientras, el Zaragoza cosechaba el mismo resultado en Tenerife.

Ocasiones para arrancar la segunda parte

Arrancó la segunda parte con un tiro inocente de Darwin, en una acción que prometía, pero que no supieron llevarla entre Lazo y el propio uruguayo. Instantes después, de nuevo el ariete se buscó las habichuelas para probar con su zurda a Riesgo, que respondió con suficiencia. Dos llegadas peligrosas, en las que el Almería sólo tuvo que superar una blanda línea de presión medular gerundense, algo que no había hecho en toda la primera parte.

De poder a poder, ahora sí que Girona y Almería estaban mostrando todas sus cartas y cualquiera de los dos podía llevarse el gato al agua. Los de Francisco seguían controlando el juego, encontrando con mucha facilidad huecos en la mediapunta y la habilidad de Samu junto a la banda, pero los de Silva habían dado un paso al frente y Riesgo comenzaba a trabajar. Faltaba la aportación de Juan Muñoz, alguien que aprovechara el trabajo de Darwin y moviera el juego en campo local.

Petrovic no llega a cortar una jugada local. Petrovic no llega a cortar una jugada local.

Petrovic no llega a cortar una jugada local. / LFP

Con el balón en los pies, eso sí, el Almería se seguía haciendo un lío. Si recuperaba, montaba contra; si el Girona le tocaba construir, al final era Fernando el que veía de cerca el balón. Hasta que llegó el fallo de cada fin de semana en defensa: codazo claro y absurdo de Costas en el área y penalti. El árbitro acertó, posiblemente los trencillas hayan perjudicado en jornadas anteriores, pero lo del central cedido por el Celta fue de juzgado de guardia. Stuani acertó y el Almería tenía quince minutos para rehacer una situación que le complicaba hasta la promoción de ascenso.

El duelo ante el Rayo del lunes es fundamental para asegurar un buen puesto en la promoción de ascenso

Diez minutos quedaban, en los que el Girona se encerró y el Almería se volcó sin mayor idea que colgar balones para no rematar ninguno. Mucho corazón y nada de calidad ni de juego en equipo, algo que no puede permitirse un conjunto que gastó tanto dinero y que busca el ascenso a la máxima categoría. La derrota, como no hay mal que por bien no venga, va a servir para centrarse en mejorar de cara a una promoción en la que el tercer puesto sería un mal menor a este desastroso tramo final de temporada.

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