Almería

Erradicar la violencia machista

  • El equipo de Gobierno reivindica la necesidad de aunar esfuerzos para lograr terminar con esta lacra social que ya se ha cobrado 60 víctimas mortales en 2011

Salud, Rosa, Arantxa, Carmen…. Son sólo cuatro de las 60 víctimas mortales por violencia de género que se han producido en lo que llevamos de este 2011. Mujeres que tenían toda una vida por delante, vida que sus parejas decidieron acabar. La violencia de género es aquella que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. "Es un atentado contra el género femenino, que afortunadamente, y tras muchos años, ha adquirido el rango de interés público y de problema de salud pública, motivando la intervención de los gobiernos municipales dispuestos a promover la defensa de los derechos humanos de la mujer, un asunto que, desgraciadamente, años atrás era considerado totalmente ajeno a las responsabilidades del municipio y hasta un tema "tabú" oculto tras las cortinas de lo privado", afirmaba la concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de El Ejido, Julia Ibáñez.

El equipo de Gobierno al completo manifiesta su rechazo absoluto luchando día a día y desde todas las áreas por lograr su erradicación, que es una labor de todos, políticos y sociedad en general. La respuesta municipal en la mayoría de los casos se inicia con servicios de atención y prevención de la violencia que sufren las mujeres en todas las etapas de su vida. Pero, "aunque este nuevo papel del gobierno local en relación a la violencia de familiar, es de enorme importancia para la calidad de la vida cotidiana de las mujeres y para la democratización de las relaciones sociales de género en los espacios locales, aún queda un largo camino por recorrer en el que todas las administraciones públicas debemos aunar esfuerzos para conseguir erradicar esta lacra social", aseguraba el portavoz, José Francisco Rivera.

Erróneamente se puede pensar que existe el perfil de la mujer maltratada, pero no es así. Los malos tratos se producen en todas las clases sociales o estamentos económicos. Pero si se extraen datos se pueden encontrar algunos rasgos como "la dependencia económica, antecedentes familiares de malos tratos, dependencia psicológica, baja autoestima, acompañada de sentimientos de vergüenza, miedo, desconocimiento de los derechos, inmadurez, inexperiencia y enganche desvirtuado por el marido violento; y esto se debe a la frecuencia y grado de la conducta abusiva, asunción y normalización del maltrato, así como al grado de poder-dominación del hombre y los recursos de la mujer", sostenía la psicóloga del Centro Municipal de Información a la Mujer del Ayuntamiento , Ana Moreno.

Cuando se detecta un caso de violencia de género no sólo existe una intervención judicial, sino que existe una actuación en el ámbito de los Servicios Sociales, y Policial. Todo ello es fundamental sobre todo a la hora de acordar las medidas de protección a las víctimas. Entre las medidas que recoge la Ley de protección a las mujeres se encentran las órdenes de alejamiento. Una medida muy efectiva en cuanto que de forma inmediata prohíbe al agresor acercarse a la víctima, "protegiéndola en su vida diaria, además supone la presencia de un agente de protección, lo que supone un plus de seguridad no sólo física sino también psicológica, la víctima puede acudir a su agente en cualquier momento", aseguraba Marta de Oña, asesora jurídica del CMIM.

Pero tiene contras, al menos cuando esta medida de naturaleza penal no está acompañada de medidas de carácter civil, en el caso de que existan menores. "En estos casos la comunicación de los hijos con el padre agresor provoca situaciones de acercamiento que pueden poner en peligro de nuevo la integridad de la víctima", apostillaba Oña. Es frecuente ver cómo se incumplen de manera reiterada estas órdenes de alejamiento por ello, "quizás la solución pase por intensificar las medidas preventivas y, sobre todo, endurecer las penas impuestas a los agresores", añadía el teniente de alcalde, Ángel Escobar. El alcalde de El Ejido ha asegurado que "los padres, los maestros y la sociedad en general, tenemos el deber moral de educar a nuestros hijos y a los jóvenes en una cultura de paz y que tenga como uno de sus pilares, la igualdad de oportunidades y de derechos entre hombres y mujeres".

Desde tiempos remotos el hombre se ha sentido superior a la mujer. "Esta sensación de superioridad ha ido pasando de generación en generación, pero también es cierto que cada vez se va difuminando este sentimiento machista, y a día de hoy, desde edades tempranas, se tiene esa conciencia de igualdad de sexos, sin diferenciar hombre o mujer, evolucionando moral y educativamente", argumentaba el edil de Urbanismo, Alberto González.

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