Coronavirus Almería

Los 5 minutos (o los que cada uno necesite) de oración diaria

  • La intimidad del rezo se convierte en un escudo de confianza ante el miedo a la pandemia

  • La Patrona y los titulares de las cofradías reciben la mayoría de súplicas

El pequeño Lucca reza poco antes de acostarse. El pequeño Lucca reza poco antes de acostarse.

El pequeño Lucca reza poco antes de acostarse.

La intimidad del rezo se convierte en el mejor refugio ante los nuevos datos de contagio por coronavirus, las informaciones de la nueva crisis que está en ciernes, los bulos de las redes sociales o la ansiedad que provocan las cuatro paredes de la casa. Sea uno de oración diaria, de oración ocasional, de religiosidad popular o simplemente de los que se acuerda de Santa Bárbara cuando truena, esta crisis sanitaria le ha hecho a muchos volver a cruzar las manos y tener ese necesario momento de fe, que permite escribir torcidos algunos de esos renglones torcidos de Dios.

Como pasa con los positivos asintomáticos, que contagian sin saberlo, muchas son las personas creyentes que viven envueltos en la marabunta social y no encuentran el momento de reflexión necesaria. La mezcla del miedo y el aburrido confinamiento, que ha ralentizado la velocidad a la que iba la vida, ha servido para que rezar vuelva a ser un escudo de fe ante una situación que bien podría tratarse de las plagas de Egipto.

“Ante circunstancias tan adversas, hasta el ateo recurre al rezo. Los que habitualmente lo hacemos, pedimos sobre todo por las personas que nos han dejado en estos días y por que las decisiones que están tomando los gobiernos y los organismos sanitarios, sirvan para controlar al coronavirus”, apunta Nico Morales, profesor de Religión en Níjar.

También docente en el C.P. Princesa Sofía y miembro de Cáritas Almería, Francisco Jesús Bretones Martínez explica la importancia de la oración “aunque dure sólo cinco minutos”, puntualiza. “Siempre es momento de rezar. Es importante hablar con el Padre con oraciones que todos conocemos o con lo que en ese momento te salga del corazón. Ahora posiblemente rezar ayuda espiritualmente, a veces no entendemos lo que pasa a nuestro alrededor y nos refugiamos en la oración. Si lo hacemos ahora, sería positivo que luego siguiésemos haciéndolo”.

Sus rezos, el Lauded y Visperas, demuestran que es un hombre de fe consolidada. “Pido por todos los sanitarios, fallecidos y familiares; por todos los que están poniendo su granito de arena para luchar para que esto acabe lo antes posible; por la Iglesia y los que pertenecemos a ella, que no han parado haciendo su labor, silenciosa pero activa; por los políticos que hagan lo que tienen que hacer sin mirar siglas; y cómo no, por mis alumnos de necesidades especiales, que son los preferidos del Señor”.

Como tierra que es de gran fervor a la Semana Santa, los cofrades se aferran estos días a su fe. Para ellos fue un palo duro la suspensión de sus salidas procesionales, pero no duraron ni un segundo que el sacrificio era necesario. La gran mayoría de sus oraciones van hacia los titulares de sus hermandades, que en 2021 confían en volver a una calles hoy desiertas sea la hora que sea.

Un grupo de jóvenes almerienses siguen una misa por la televisión estos días. Un grupo de jóvenes almerienses siguen una misa por la televisión estos días.

Un grupo de jóvenes almerienses siguen una misa por la televisión estos días.

“Hay personas que sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena. Y lleva más de un mes tronando. Yo soy de los que reza a diario, con especial devoción a nuestra Patrona, la Virgen del Mar, y a los titulares de mi cofradía, el Cristo del Amor y la Virgen del Primer Dolor. Te aseguro que nunca he dejado de hacerlo para pedir y para agradecer. Como afirma el refrán, Dios aprieta pero no ahoga”, asegura José Luis Bretones, hermano de Banca y Bolsa, que este año no ha acabado con los pies hinchados como cada Semana de Pasión. Además del rezo, el sacrificio o la promesa también aportan convicción para ver el futuro con esperanza.

Precisamente la Hermana Mayor del Amor cuenta los días que faltan para recuperar su cita diaria de oración en San Sebastián. Mientras, lo hace en el rincón en el que no falta ni un detalle de su devoción. “Para los que estamos acostumbrados a visitar casi a diario nuestra parroquia, se nos hace cuesta arriba, sobre todo si la imagen de tus titulares son el apoyo que necesitas. Tenemos paciencia y nos resignamos a que con el confinamiento lo mejor es hacerlo desde casa”.

Lola Fernández reconoce que estos días sus oraciones duran algo más que habitualmente. “Mis oraciones van dirigidos ante la pandemia del coronavirus, de hecho, rezo más ante las cifras tan grandes de muertes que estamos conociendo. Lo hago por las familias donde ha llegado alguna muerte frente al desconsuelo y pidiendo salir pronto de esta situación pues se está haciendo demasiado larga y la ansiedad se está apoderando de las personas”.

Si algo bueno ha tenido esta desastrosa situación, es que la humanidad se ha unido donando mascarillas, llevando la cesta de la compra o rezando por quienes más lo necesitan.

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