Limpieza y bienestar animal

10.000 botellitas en reparto antes de que no limpiar el orín del perro sea multado

  • Retoman la campaña del set higiénico de cara a la entrada en vigor el día 1 de la obligación de diluir con agua y vinagre común las micciones

La playa para perros, uno de los debes en Almería capital La playa para perros, uno de los debes en Almería capital

La playa para perros, uno de los debes en Almería capital

A lo que era una rareza hace años le restan días para convertirse en norma. A partir del 1 de julio, en la capital almeriense será obligatorio retirar las micciones de los perros con agua mezclada con vinagre común, un gesto de civismo que el Ayuntamiento de Almería ha incorporado a la ordenanza de la limpieza y que permitirá desde el próximo mes a los agentes de la Policía Local sacar el boletín de multas a aquellos propietarios olvidadizos. Pero antes de que lleguen las sanciones económicas, que desde los 120 euros pueden alcanzar hasta unos más dolosos 750 en el caso de que el olvido sea huida reincidente, el Consistorio ha retomado una campaña de concienciación ciudadana que completa el reparto de 10.000 botellitas, el mismo número de dispensadores de bolsitas y folletos que ha venido haciendo llegar a las zona más frecuentadas por los animales de compañía, en parques caninos o carreras.

Porque sacar al perro a pasear y a que haga sus necesidades implicará no solo coger la correa y el bozal cuando el animal supere los 20 kilogramos. Junto a las ya obligadas bolsitas para las cacas, cuyo uso se ha extendido y normalizado en los últimos años, las botellitas formarán parte de ese set canino para dejar el menor rastro posible y eliminar malos olores.

Reparto del kit higiénico Reparto del kit higiénico

Reparto del kit higiénico

El chorrito de agua diluye las micciones, pero es el vinagre lo que convierte esta mezcla en una pócima con la que contribuir a mantener la ciudad limpia, ya que el fuerte olor del vinagre actúa como repelente de perros, evitando que instinto territorial de los animales convierta puertas de viviendas o esquinas de edificios en urinarios caninos de obligada parada y marcaje.

Es justo ésta una las quejas que más han tenido que escuchar en sus visitas a los barrios los responsables municipales, junto a las inconvenientes defecaciones de los perros en parques y jardines. Primero fue la guerra contra las cacas abandonadas a su suerte –por aquello del dicho–, con campañas de concienciación y luego, por primera vez, con la imposición de multas contempladas desde hace muchos años en la ordenanza, si bien quedaba en papel mojado. Y ahora toca el pis.

A Noa su propietario la saca siempre con correa, bolsita y botella A Noa su propietario la saca siempre con correa, bolsita y botella

A Noa su propietario la saca siempre con correa, bolsita y botella / Javier Alonso

Como no todos los propietarios de mascotas se dan por aludidos –los hay que todavía hacen caso omiso a la obligación de recoger los excrementos de la vía pública–, el Ayuntamiento ha practicado un cambio de la nueva ordenanza, incluyendo la obligatoriedad del chorrito de agua con vinagre cuando el perro levante la patita, cuya aprobación definitiva ha sido una de las últimas decisiones adoptadas en el Pleno por esta Corporación que acaba. Por civismo, o a golpe de castigo, según quiera mirarse, el día 1 de julio la modificación se hace efectiva y a partir de ese momento, ya se sabe...

Al objeto de difundir la medida, a pie de calle, y remover conciencias, el área de Servicios Municipales ha relanzado, junto a la empresa concesionaria de la limpieza viaria y playas, Acciona- La Generala, otra campaña apelando a la responsabilidad para que los perros no dejen “huella”. “Damos un paso más, promoviendo la limpieza de los orines también. Ha habido un avance notable en cuanto a la recogida de excrementos pero aún queda camino en la limpieza de orines que originan grandes problemas de suciedad diariamente a pesar de los medios destinados a ellos”, comenta el hasta hoy concejal de Servicios Municipales, Juan José Alonso, quien no desaprovecha ocasión para solicitar la implicación ciudadana en el mantenimiento de la ciudad. “Al tratarse de una necesidad diaria del animal, la colaboración ciudadana en este aspecto es vital para mantener un estado de higiene y limpieza en las zonas más conflictivas”.

El stock de 10.000 unidades de botellas higiénicas, 10.000 unidades de dispensadores de bolsas y 10.000 tarjetas informativas está siendo repartido en esos espacios conflictivos, aquellos donde se ha detectado mayores incidencias por los excrementos de los animales. Como puntos negros, el Ayuntamiento especifica la Rambla en toda su largura (Belén, Federico García Lorca y Amatisteros), el paseo marítimo, áreas específicas del Zapillo y el parque Nicolás Salmerón.

Las tarjetas aportan cifras a la realidad. Cada día salen a pasear 35.000 perros en la ciudad de Almería y, como recoge el área de Servicios Municipales en esta campaña, “cada orín lleva consigo una descarga de agentes corrosivos en el mobiliario urbano y vía pública, provocando deterioro y suciedad”, por lo que se invita a “acompañar cada paseo” del “kit higiénico” y a “colaborar con la eliminación de manchas provocadas por los pipís y cacas”, porque “entre todos podemos conseguirlo”.

Es un sencillo gesto de educación, por lo que también las campañas municipales se han extendido a las aulas en forma de acciones lúdicas como microteatros, en los que la retirada de los excrementos caninos ha sido protagonista o a las reuniones de las comunidades de vecinos, a través de los administradores de fincas con los que el concejal mantuvo encuentros antes de que entrara en vigor, en 2017, la nueva ordenanza de la limpieza, que endurecía la cuantía de esta infracción tipificada de leve.

Una de las campañas que mayor impacto social ha conseguido fue bastante agresiva con el despliegue itinerante de defecaciones de plástico sobre el suelo y una caca gigante en los entornos de mercados, paseos marítimos y avenidas de alto tránsito peatonal como el propio Paseo de Almería.

Las molestias que provoca que los propietarios no se hagan responsables de la suciedad que genera su mascota sobre la población más frágil fue visualizada en varios vídeos que circularon por las redes sociales, herramienta de comunicación que el Ayuntamiento no ha dudado en explotar para hacer calar sus mensajes en la ciudadanía. Personas con discapacidad, los mayores, los niños o aquellos que circulan sobre bicicletas o patines protagonizaron este conjunto de pequeñas narraciones audiovisuales, vistas en su momento más de 315.000 veces, generando más de 6.000 impactos y una cifra superior a los 650 comentarios .

“Casi 4.000 veces los vídeos fueron compartidos por los usuarios de Facebook”, recuerda Alonso, quien abunda sobre el vídeo que causó mayor impacto, el del señor cuya silla de ruedas pisa una caca de perro y ensucia sus manos, con 1.750 interacciones y más de 1.7000 veces compartido, 200 comentarios y 113.000 reproducciones en cuestión de semanas que hicieron pensar.

Pero, aún así, hay dueños que permanecen al otro lado. Y a un paso de formar parte del siguiente listado: en 2017, fueron multados 55 personas, mientras que las sanciones impuestas en 2018 han sido 23 y en lo que va de año, el dato facilitado es de trece.

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