Antonio Martín. Jefe de la brigada provincial de Extranjería y fronteras

"Han venido de otras provincias a copiar el Centro de Recepción de Inmigrantes"

  • Tras 44 años en el cuerpo, en puestos tan diferentes como la Brigada de Escoltas o los Grupos de Delincuencia Urbana, se jubila el máximo responsable de la UCRIF y Fronteras

-Antonio, ¿cuánto tiempo llevas en la Policía?

-El 8 de septiembre hizo 44 años. Desde entonces he pasado por un montón de destinos. El primero, Bilbao, donde estuve tres años. Fue mi primera toma de contacto con la Policía, una Policía bastante distinta a la que es ahora. Era una época de un auge tremendo del terrorismo. Mi segundo destino a cubrir una vacante que habían dejado unos compañeros que habían sido asesinados por ETA en Getxo. Creamos el Grupo de Escoltas en Bilbao, participé en su creación en el 77 y ya estábamos con personas amenazadas por ETA. En el 78 dejé Bilbao y fui a Madrid, también en la Brigada de Escoltas pero eso ya era otra cosa.

El marroquí y el argelino siempre han estado en Almería. La base siempre ha sido Marruecos y Argelia"

-¿Y tú siguiente destino?

-Después de diez años en Madrid en la Brigada de Escoltas un día la familia tiró para abajo, ya que mi mujer es de Almería. En Almería he pasado por muy diversos destinos. Cuando llegué fui a los Grupos de Delincuencia Urbana que se crearon en el 87 con la unificación. Fue la primera vez que los policías de la escala básica trabajaban de paisano con dos inspectores que éramos. Un inspector que mandaba, yo era el segundo. Al cabo del poco tiempo nos disgregamos y creamos dos grupos distintos. Del 87 al 94 fueron unos de los tiempos más bonitos que yo he vivido en la Policía. Se funcionaba muy bien. Había trabajo para dar y repartir en Almería. Tuvimos muy buenos resultados.

-¿Por qué destacas ese tiempo?

- Era una especialidad que yo nunca había tenido y que era un reto. La verdad es que cuando llegué a ser el segundo del grupo lo primero que me preguntó mi jefe fue que qué sabía hacer. Y yo le dije que nada pero que estaba dispuesto a aprenderlo todo. Me metía en El Puche, en Los Almendros, en Pescadería, en todas partes, en todos los charcos que había me metía.

-¿Qué tipo de delitos eran los más abundantes en aquella época?

Llevábamos la pequeña delincuencia, el pequeño tráfico de drogas, de los puntos de venta de droga. Era entrar en un fumadero o un lugar de consumo y pillábamos el cristal, las rallas hechas, el dinero, todo preparado. Lo levantábamos todo, los fotografiábamos. Reseña hacía la científica. Luego el atestado y las diligencias. Y luego la pequeña delincuencia: Robos en el tirón de vehículos, robos tirones, robos con violencia e intimidación. Temas difíciles que hubiera, nos metíamos hasta el fondo. Que si había un preso que se había escapado de la cárcel o en una conducción, ese lo cogíamos nosotros. Como a un delincuente que estaba en prisión por un homicidio y se escapó, a ese lo detuvimos una noche nosotros. Y parecidos hubo muchos. 

-Supongo que acababas conociendo a los detenidos. ¿Qué pasaba cuando los detenías más de una vez?

- Sigo conociendo a alguno todavía y saludándolo por la calle. Era su trabajo y nosotros el nuestro. En ese sentido no había agresividad hacia la Policía ni nosotros hacia ellos. Teníamos claro que cada uno tenía su función.

-Pero dejaste esa plaza...

- Me pudo el afán por irme a mi tierra y pedí irme a Toledo. En enero del 94. Estuve tres años allí pero mi mujer y mi hijo se volvieron casi al principio. Era también una época bonita, era el mismo trabajo de aquí con una especialización mayor. Nos centrábamos en atracos de bancos, en timos del Nazareno por ejemplo. No tuve más remedio que desandar el camino y en verano del 97 conseguí plaza en Granada. Allí conseguí plaza en Delincuencia Económica, también un tema que no había tocado nunca y muy bonito. Hicimos temas muy bonitos de estafas en el IVA a través de la venta de petróleos. Tras seis meses conseguí una comisión de servicios y aquí estoy, 20 años en extranjería.

-Un tiempo en el que habrán cambiado muchas cosas, ¿no?

-Era impensable hace veinte años lo que está ocurriendo. La verdad es que ha cambiado mucho. Mi primer destino fue aquí en la Comisaría en los Grupos de Extranjería y teníamos mucho trabajo generado por las regularizaciones de extranjeros en España. Les pedían una serie de documentaciones y trataban de comprarla, falsificarla o adquirirla como fuese.

-Abundaban más los marroquíes...

-El marroquí y el argelino siempre han estado en Almería y en aquella época era curioso porque eran todos los que hoy son comunitarios que entonces no lo eran. Lituania, teníamos una colonia de lituanos en Níjar y Campohermoso impresionante. Luego llegaron los rumanos. Teníamos una colonia de rumanos en Roquetas que sigue existiendo todavía. Lo que pasa es que posteriormente pasaron a ser ciudadanos comunitarios. Pero la base siempre han sido Marruecos y Argelia.

-¿Cómo era el trabajo en aquella época?

-Por entonces estaba en el puesto fronterizo del puesto. Había muchas falsificaciones, lo que más destacaba eran las falsedades documentales. Porque había mucha gente que tenía que arreglar los papeles como fuera y si no los tenía, los falsificaba o los compraba falsificados. Estoy hablando de una época en la que el puerto de Almería, por ejemplo, se intervenían del orden de 30 a 35 documentos falsos todos los meses. Eso era impensable, ahora es impensable, pero la gente se amarraba a cualquier cosa. Esa fue la delincuencia que me tocó vivir desde el 98 hasta el 2002 que me tocó salir del puerto y ya me vine aquí a Comisaría de jefe de la Brigada de Policía Judicial tres o cuatro meses, pasé por Personal y al año más o menos volví a extranjería. Volví de inspector jefe de Grupo, luego de jefe de la UCRIF y el 1 de agosto de 2008 me nombraron Jefe de la Brigada de Extranjería.

-¿Cómo ha cambiado esta labor?

-El número de asuntos sigue siendo prácticamente el mismo. La UCRIF por ejemplo ha hecho un número muy grande de investigaciones, asuntos muy importantes y bonitos sobre el tema de tráfico de seres humanos, mujeres traídas de África para la explotación sexual en Almería, gente a la que amenazaban con la magia negra y el vudú de las que no podíamos conseguir su declaración y estaban siendo obligadas a ejercer la prostitución.... Han sido temas muy complejos de trabajar y a la vez muy satisfactorios cuando llegas al resultado final. Sin embargo sí está la otra punta, que es la llegada de pateras.

-Ahora se habla de avalancha...

-En el 2008 recuerdo una avalancha impresionante de pateras, lo que pasa es que eran mucho más pequeñas que ahora y eran la mayoría, el 80% eran marroquíes. Entonces teníamos un concierto con nuestra Comisaría General por el que nos prestaban un avión. A partir de 2009 comienza a decrecer hasta 2015 que vuelve a aumentar otra vez. El 2016 es un año relativamente fuerte pero el año pasado ya fueron 5.557 inmigrantes y 255 embarcaciones, pusimos el punto más alto de este tema en Almería pero este año está batiendo todos los récords.

-¿Cuál es la estructura de la Brigada?

-Tenemos dos grandes secciones operativas. Una sección de UCRIF con tres grupos, el primero de redes, el segundo de falsedades documentales y el tercero de expedientes y expulsiones. La otra sección operativa es la de fronteras, constituida por el puerto y el aeropuerto. Además, de aquí dependen también las oficinas de extranjería de Almería, Roquetas, El Ejido y Huércal-Overa.

-Volviendo a los inmigrantes. Ahora parece que los marroquíes son menos e incluso llegan personas de origen asiático...

-En la actualidad estamos hablando de subsaharianos y ahora están repuntando los argelinos. También están empezando a llegar asiáticos, posiblemente por el cierre de Siria y Libia, lógicamente están buscando otras salidas. Son países nuevos completamente.

-¿Qué hacéis tras su ingreso en los módulos del puerto?

-Con los de Marruecos y Argelia solicitamos al juez de guardia su internamiento en un CIE porque existe un acuerdo con sus países para su devolución. En el caso de los subsaharianos, no se hace porque en primer lugar no sabemos qué nacionalidad tienen y segundo porque no hay plazas suficientes, por lo que en lugar de ocupar plazas de gente que no podemos devolver, se les notifica el acuerdo de expulsión con todas las garantías de derechos y se les entregan a las ONG, nunca en la calle, porque dejar a una persona así en la estacada es muy triste.

-Ha habido críticas sobre el CATE del puerto...

-El CATE del puerto, o Centro de Recepción de Inmigrantes (CRI), es una extensión de los calabozos de la Comisaría. Si tengo 200 detenidos aquí no caben. Cumple toda legalidad, tiene su libro de registro de detenidos, se les informa de sus derechos antes de ingresar, se les da por escrito una hoja en idiomas que pueden comprender de sus derechos, se les informa de que hay centro de vídeo vigilancia, exactamente igual que un calabozo. Cruz Roja cuenta con un módulo convertido en enfermería... De hecho han venido de alguna provincia andaluza a cogernos la idea e incluso a mejorarla.

-¿Qué harás ahora en la jubilación?

-No puedo olvidarme de 44 años de mi vida. Tengo actividades para poder practicar. Tengo que esperar cinco años a que mi mujer se jubile para poder viajar, por ejemplo, que nos gusta mucho. De momento, mi bicicleta, mi golf si las rodillas me lo permiten, la cocina, que me encanta... Y mis nietos.

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