Opinión

Seguimos creyendo en el diálogo

  • El II Acuerdo para el empleo y la negociación incluía moderación salarial y flexibilidad.

Desde que surgió la crisis económica y financiera que nos asuela, en UGT hemos defendido la necesidad de dirigir todos los esfuerzos de política económica hacia un objetivo claro: la reducción y contención del desempleo. El transcurrir de los distintos hitos que se han ido materializando en respuestas por parte de la gran mayoría de los gobiernos europeos, nacionales o autonómicos, viene a confirmar que se ha apostado por un plan que antepone otros objetivos, como el equilibrio presupuestario o el déficit cero, al del mantenimiento y la generación de empleo.

No es posible obviar como, para el caso de España, las políticas que se han ido aplicando hasta la fecha han significado reducción salarial, desaparición de la negociación colectiva, reforma infructuosa del mercado de trabajo, erosión y desaparición de derechos laborales, defunción de las políticas sociales, como consecuencia de los tijeretazos del gasto público, y privatización de los servicios públicos.

Situación  que viene a dar continuidad a una estrategia, claramente centrada en obviar, ignorar o incluso despreciar el resultado del diálogo y la negociación entre sindicatos y patronal, el llamado diálogo bipartito, o incluso el que se produce entre estos y el propio gobierno.

De hecho, el ejercicio de responsabilidad colectiva que supuso la firma del II Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva 2012-2014 (II AENC), por parte de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, que tenía la virtud de conformar un pacto sobre salarios, flexibilidad interna y negociación colectiva, quedó "en agua de borrajas" en el momento en el que el actual Gobierno de España concretó su reforma laboral, olvidando que todas las reformas legales impuestas al margen del diálogo social, han resultado inútiles e infructuosas en lo que se refiere a la creación de empleo.

A pesar de ello, desde nuestra organización sindical, seguimos creyendo que el diálogo, la negociación y el acuerdo son el mejor camino posible para alcanzar mecanismos que permitan defender el empleo existente y generar oportunidades laborales que desemboquen en la creación de empleo y actividad económica.

Y una expresión, bastante completa, de este particular es el contenido del II AENC ya que incluía a) una propuesta de moderación salarial pactada, con vinculación a indicadores de la evolución de la productividad y los precios; b) medidas de flexibilidad interna como alternativa válida y adecuada, frente a los expedientes de regulación de empleo y la extinción de contratos, pero sólo si se alcanzan como consecuencia del proceso de negociación colectiva y de manera temporal; c) mejoras en los espacios para la negociación en las empresas.

Un acuerdo que, nacido en virtud de la autonomía colectiva, buscaba anticiparse al cambio de ciclo con el objetivo de frenar la destrucción de empleo y contribuir a la generación del mismo desde el mismo centro de las relaciones laborales y sus principales actores: los/as trabajadores/as y las empresas.

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