La oposición resta, la derecha suma

El socialismo anda aún desnortado y el podemismo arábigo-andaluz ha carecido de liderazgo Las formaciones conservadoras tienen claro que siempre sumarán

Francisco Serrano (Vox), Juan Marín (Cs) y Elías Bendodo (PP), en el Parlamento. Francisco Serrano (Vox), Juan Marín (Cs) y Elías Bendodo (PP), en el Parlamento.

Francisco Serrano (Vox), Juan Marín (Cs) y Elías Bendodo (PP), en el Parlamento. / Juan Carlos Muñoz

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El retorno celebrado de Teresa Rodríguez –por más que su "con mucho gusto os anuncio mi reincorporación después de mi permiso por maternidad" no sea precisamente el "ja soc aquí" de Tarradellas– quizá tenga el efecto colateral de reactivar a la oposición, que lleva demasiado tiempo al tran-tran, entre los fogonazos más rutinarios que brillantes por parte de un socialismo andaluz aún desnortado y la ausencia de liderazgo en el podemismo arábigo-andaluz. En la teoría de la democracia, la oposición es una pieza clave del sistema, y la Oposición del Cambio no acaba de asentarse frente al Gobierno del Cambio.

Al PSOE, en teoría, le sentará bien este regreso. De momento, en el debate de la Educación tras la vuelta al cole, Teresa Rodríguez resultó más eficaz que el PSOE al mostrar las trampas de la campaña gubernamental de propaganda: explicando cómo se hace la media entre aulas rurales vacías y otras sobrepasadas y cómo se hacen cómputos dividiendo por profesores y no por clases…. Y con ironía certera, invitó al consejero a que estudiara la diferencia de "media, moda y frecuencia". El PSOE, de hecho, reaccionó y también acabó haciendo un buen trabajo sobre la hipocresía con la concertada o el apagón escolar de muchos pueblos. Competir en la izquierda les sentará bien. El problema, claro, es que la izquierda no suele competir sanamente sino torpedearse entre sí.

Al PSOE, no obstante, le sucede como al nacionalismo catalán: están a la espera de una sentencia que les condiciona todo el futuro. La resolución de los ERE puede llegar en octubre –el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, ha confirmado que el tribunal quiere tener el fallo dictado para el 26 de octubre, aunque podría ser plena campaña electoral– y marcar la hoja de ruta. Con todo Susana Díaz, siempre entre la tentación presidencialista y los achaques del síndrome de princesa destronada, ha sacado los colmillos en la sesión del jueves y con alguna dentellada muy certera. No va a dejar que le ocupen el espacio tan fácilmente.

El socialismo andaluz, sin embargo, parece todavía muy para el diván de psicoanalista, sin terminar de preguntarse qué-nos-ha-pasado. Los movimientos internos tienen claves que en el exterior no hay quien entienda; y ellos mismos, off the record, no hablan de relevo sino de pérdida de talento. La nueva cantera está sin hacer; y esta semana Beatriz Rubiño ha demostrado cualidades, pero también que aún está verde para las grandes ligas.

Tanto el PSOE como Adelante Andalucía tienen tarea. Probablemente, sin embargo, malgastarán mucha energía marcándose entre .

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El presidente andaluz ha tenido esta semana desayuno en Madrid. Los desayunos ahora equivalen a aquello que decía Eugenio D’Ors de las conferencias en Madrid al caer la tarde: o estás dando tú una o te la están dando. Ningún día sin una convocatoria a café aguado, zumo de bote e ideas aguadas y de bote. En ese estrés de desayunos, Moreno pasa por Forum Europa y despierta expectación. Lógico. Se suma a España Suma y propicia el eje clave Andalucía-Galicia con su amigo Feijóo. En definitiva, Andalucía es donde la derecha comenzó a sumar.

Claro que hay una diferencia fundamental: las derechas sumaron en Andalucía para traer el cambio, cortando la inercia interminable de una gestión herrumbrosa y clientelar; y, en cambio, esas mismas derechas han sumado en Madrid, la vieja Castilla o Murcia no para cambiar sino para atrincherarse en gobiernos también con inercias turbias. Claro que para Moreno no es mala noticia, porque el PP va a liderar la derecha por mucho tiempo; peor sí para Marín, porque la credibilidad de Ciudadanos se deteriora desde el norte de Despeñaperros.

La derecha, en todo caso, suma sin demasiado pudor y sin demasiados miramientos. El Gobierno Moreno-Marín sabe que no hay ecuación sin Vox y han aprendido a comprar su voluntad sin pararse a hablar de principios. Casado ha equiparado esto a Bildu ("si ellos han sido capaces de entenderse con Bildu y con los independentistas, ¿cómo no vamos a ser capaces nosotros?") y, como se dice castizamente, patadón palante. En el Parlamento, es un hecho, Andalucía Suma.

Ahí está lo sucedido con el Teléfono de Violencia Intrafamiliar, creado como concesión a Vox cuando ya hay tres teléfonos para violencia machista, violencia al menor y violencia a mayores. ¿Van a quitar alguno de éstos? ¿Van a seguir sumando aunque presuman de reducir chiringuitos? Andalucía Suma Teléfonos… La coartada de "madre agredida por hijo", ¿no da para Teléfono de Violencia entre Vecinos? ¿Teléfono de Violencia entre Colegas de Trabajo? ¿Teléfono de Violencia Interterritorial para broncas entre gente de distintas comunidades autónomas? Venga, ánimo… Más allá de la ironía, por supuesto el problema no es el Teléfono, sino el marco mental perseguido por la ultraderecha para vaciar la violencia de género. El lenguaje nunca es inocente.

La derecha tiene claro, mientras las izquierdas tienden a restar, que si hay que sumar, siempre sumarán.

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La Chupipandi de Cultura –está anunciado aquí desde hacía semanas, sin que sirva de medallita inútil– va a dar días de gloria. Con la salida de Fernando Francés, fichado para dar empaque a la política cultural del Gobierno del Cambio, Patricia del Pozo ha optado por bajar el nivel para situarlo más en su propia medida. De ahí que la consejera de Cultura se haya rodeado de su antigua pandillita íntima de arenistas para la sustituta de Francés y la sustituta de la sustituta de Francés: Mar Sánchez Estrella y Macarena O’Neill. A nadie le habrá sorprendido que cedan el Museo de Bellas Artes para un sarao de la revista de colorín Escaparate –será por espacios en Sevilla– con el desembarco de las Ana Obregón, Boris, Palomo Spain y demás. Sálvame Deluxe entre Murillos y Zurbaranes.

Cierto que alquilar los espacios patrimoniales para saraos no es nuevo sino un modo de financiarse de museos y otras instituciones, pero precisamente enfatizan que se trata de un alquiler: vender un trocito del alma por algunos ceros. Hacer públicos esos ceros ayuda. Lástima que finalmente los dimes y diretes hayan impedido a La Chupipandi de Cultura tener su día de gloria ejerciendo de Las Chicas de Oro entre Beatriz de Orleans, Carmen Lomana, Antonia Dell’Atte, Cósima Ruiz de la Prada, María del Monte, Raquel Bollo o Rosario Mohedano. Se quedó en una representación de la Chupipandi no más. Pero Mario Niebla, que es un lince, ya sabe que las nuevas gestoras de la Cultura andaluza, o al menos sevillana, están hechas a la medida de su revista llamada Escaparate.

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