CÓRDOBA CF | UD ALMERÍAel acta devivancos

No hay mal que por bien no venga

  • La entrada de Aguza abrió en canal la herida que ya había provocado el acierto táctico de Sandoval

  • Ir a contrarreloj en busca de la creación no es el fuerte de los rojiblancos

Saveljich disputa un balón con el italiano Piovaccari, autor del gol del triunfo cordobesista. Saveljich disputa un balón con el italiano Piovaccari, autor del gol del triunfo cordobesista.

Saveljich disputa un balón con el italiano Piovaccari, autor del gol del triunfo cordobesista. / el día de córdoba

El primer asalto lo ganó Sandoval al analizar a su rival, con suma pasión, durante la semana. Sus declaraciones sobre el Almería de Fran Fernández telegrafiaron a la perfección a un conjunto que según el propio Sandoval basa gran parte de su juego en una presión brutal, todos a una, como indios. El primer impulso de un entrenador puede resultar decisivo, de ahí la importancia que puede tener un técnico, pese a que se suele argumentar que los jugadores son los que deciden. Fuera del Nuevo Arcángel Sandoval venció por intensidad, pero dentro de él triunfó por astucia. El Córdoba, con más corazón que cabeza, supo buscarle las cosquillas a un conjunto que por medio de esa presión brutal desactivó al Numancia y al Reus, que se empeñaron en sacar el balón jugado desde atrás. Sin embargo, el Córdoba renunció en numerosas ocasiones a ese juego hilvanado a favor de abrir el campo y de enviar pases en largo a sus jugadores de banda. La aportación de Jaime por la derecha resultó decisiva. Una vez desactivada el arma principal exhibida hasta ahora por los de Fran Fernández quedó la creación, y ahí anduvo romo todo el conjunto, empezando por Corpas que lo hizo todo mal, culminando su actuación con una expulsión casi estéril por los segundos que restaban, pero trascendental de cara al próximo choque frente a Las Palmas. Si los siguientes adversarios toman nota la presión dejará de tener el efecto deseado, aun así no creo que haya caído en saco roto, porque ese atrevimiento ha sorprendido y sobre todo le ha concedido bastante confianza a unos jugadores que al comienzo de la temporada no lo tenían tan claro. Ahora, con o sin presión efectiva, se compite de tú a tú, lo cual ya es un gran logro que pocos vaticinaban. En un contexto sumamente táctico, el técnico almeriense perdió la partida de cabo a rabo. Tanto es así que la entrada de Aguza abrió en canal la herida que ya había provocado el acierto táctico de Sandoval. Jaime y Aguza, rivales por el flanco diestro, fueron la antítesis personificada. Si el extremo cordobés volvió loco a la zaga rojiblanca, el almeriense volvió locos a sus propios compañeros con su pasividad en la jugada del tanto local. Por desgracia, la elección de Fran Fernández desequilibró la balanza por completo. Luego, la entrada de Chema fue tardía. Ir a contrarreloj en busca de la creación no es el fuerte de los rojiblancos. Aludió el técnico almeriense tras el choque a la falta de intensidad en algunas fases del encuentro, pero debería tener en cuenta el bueno de Fran que su equipo no es una máquina incansable. No hay nada como un plan B en el caso de que tu rival desactive tu punto fuerte. De cara a próximos choques quizá habría que trabajar en busca de soluciones alternativas. No voy a decir eso de, ni antes éramos tan buenos ni ahora tan malos. Mejor dejarlo para quien no tiene ni soluciones ni argumentos. A lo mejor la forma de perder en Córdoba ha venido de perlas para no basarlo todo en una brutal presión, que tenía los visos de machacar a los jugadores más pronto que tarde.

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