Brasil

Lula plantará cara a Bolsonaro y la derecha lo quiere en la cárcel

  • El ex presidente brasileño quiere liderar la oposición, pero Bolsonaro trata de devolverlo a prisión

Simpatizantes del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva lo llevan en hombros este sábado en Sao Bernardo do Campo (Brasil) Simpatizantes del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva  lo llevan en hombros este sábado en Sao Bernardo do Campo (Brasil)

Simpatizantes del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva lo llevan en hombros este sábado en Sao Bernardo do Campo (Brasil) / EFE/ Sebastião Moreira

El ex presidente brasileño Lula da Silva se prepara para encabezar la oposición al Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro, pero la derecha ya intenta articular una enmienda constitucional que le podría llevar de vuelta a la cárcel.

Lula recuperó la libertad el pasado viernes y su vuelta al ruedo de la política ya es un revulsivo para una oposición aletargada desde la llegada al poder Bolsonaro el pasado mes de enero con una aplastante mayoría parlamentaria.

El ex mandatario pasó 580 días preso por corrupción y fue liberado por un cambio en la jurisprudencia, que pudiera lser alterada nuevamente en el Congreso, mediante una enmienda a la Constitución de 1988. Fuentes del PT consultadas por Efe dijeron que el primer objetivo que se ha trazado Lula para comenzar a reconquistar el poder para las fuerzas más a la izquierda son las elecciones municipales del próximo año. Esos comicios serán una prueba también para el propio Bolsonaro, cuya popularidad ha caído en picado desde que asumió el poder y se sitúa hoy en torno al 30%, según diversas encuestas.

El hecho de que Lula esté en libertad no quita que aún pesa sobre él una pena a ocho años de prisión, confirmada en tercera instancia y de la que ha cumplido un año y siete meses.

El ex mandatario dejó la cárcel por una decisión del Supremo, que anuló la jurisprudencia en vigor hasta ahora, según la cual una pena se ejecutaba tras ser ratificada en segunda instancia, y estableció que eso sólo ocurrirá cuando acabe todo el proceso de apelaciones.

Lula aún tiene un recurso en trámite, ante el propio Supremo, que todavía no se ha pronunciado pero que si lo llegara a negar, devolvería al ex presidente a un encierro que, según la ley brasileña, pudiera ser hasta domiciliario pues ya ha cumplido un sexto de la pena.

La otra espada de Damocles que pende sobre Lula está en un Parlamento, en el que la derecha tiene mayoría y ya articula una enmienda que acabaría con las interpretaciones que la Constitución permite sobre la ejecución de una condena penal.

El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del mandatario, ya anunció que trabajará en el Parlamento para llevar adelante una alteración del texto constitucional que establezca de forma clara que una pena se debe ejecutar una vez confirmada en segunda instancia.

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