Cultura

Cuevas del Almanzora inaugura el sábado su espacio expositivo 'La pesca en la antigüedad'

  • Este nuevo espacio se ubicará en la sala izquierda de La Tercia en el Castillo del Marqués de los Vélez del municipio

Vista general del espacio expositivo 'La pesca en la antigüedad en Cuevas del Almanzora'.

Cuevas del Almanzora acoge el próximo sabado, 9 de octubre a las 20 horas la apertura del Espacio expositivo 'La pesca en la Antigüedad en Cuevas del Almanzora'. En este acto intervendrán Antonio Fernández Liria, Alcalde de Cuevas del Almanzora; María Isabel Ponce Sabiote, Concejala de Cultura y Turismo, Ismael Motos Díaz, Comisario coordinador del proyecto. Arquitecto responsable de la reforma y adecuación de la sala y Laura Larios Boqué, Asesora de contenidos arqueológicos.

“La pesca en la Antigüedad en Cuevas del Almanzora” es un espacio expositivo alojado en la sala izquierda del edificio dieciochesco de La Tercia en el castillo del Marqués de los Vélez de Cuevas del Almanzora, una dependencia que estuvo ocupada hasta 2019 por un centro de interpretación dedicado a nuestro poblado argárico de Fuente Álamo.

Tras una adecuación integral de la citada sala, a la que se ha dotado de flamantes sistemas de climatización, iluminación y seguridad, sus contenidos y recursos interpretativos han sido renovados por completo. Tanto las obras de reforma como el proyecto museográfico han sido dirigidos por el arquitecto Ismael Motos Díaz, quien principalmente ha contado con el asesoramiento científico de los arqueólogos Laura Larios Boqué, Oswaldo Arteaga Matute y José Luis López Castro.

A través de los distintos ámbitos que lo integran, el visitante tendrá la oportunidad de adentrarse en profundidad en dos épocas estelares de nuestra prehistoria e historia locales: la cultura del Argar y la Baria fenicia y romana. Ahora bien, antes de introducirnos en esos universos concretos, un primer ámbito nos aproxima a las pioneras investigaciones y prospecciones arqueológicas que acontecieron en nuestro municipio y la comarca en el último tercio del XIX, de la mano de dos hermanos belgas, de profesión ingenieros de minas, llamados Enrique y Luis Siret.

De este último se bosqueja su biografía y labor arqueológica mediante un audiovisual. Se exponen igualmente ediciones originales de sus obras, destacando una espléndida edición facsímil de Las primeras edades del metal en el sudeste de España, una de las cumbres bibliográficas de la arqueología nacional.

De inmediato, el visitante podrá situar, a través de un plano panorámico de la cuenca baja del Almanzora, el Antas y el Aguas, es decir, de la actual comarca del Levante almeriense, casi todos los asentamientos y yacimientos de la Antigüedad, complementado este aporte por paneles que nos introducen en el Bajo Almanzora durante este período, y deteniéndose en los antiguos pobladores de esta geografía comarcal. Los poblados de la Edad del Cobre de Campos y Almizaraque, los poblados argáricos de Fuente Álamo y el Oficio, la ciudad fenicia y romana de Baria y el poblado bariense de Montroy son solo algunos de los asentamientos cuevanos hoy conocidos representados, y de los cuales, gracias a la labor arqueológica, se conserva un extensísimo registro material.

Y desde este instante los elementos interpretativos compartirán espacio con las vitrinas que contienen una colección de piezas arqueológicas originales –ánforas, lucernas, fuyasolas, monedas, phitos…– procedentes del Museo de Almería, a las que se suman las ya preexistentes en la sala antigua.

De los yacimientos anteriormente mencionados es significativo resaltar la trascendencia de la ciudad de Baria, cuyos vestigios se encuentran en la actualidad parcialmente ocultos bajo la pedanía pesquera de Villaricos. En sus catorce siglos de historia, esta ciudad fenicia y posteriormente romana pasó a ser uno de los principales puertos comerciales del Mediterráneo. El tercer ámbito recoge detalles sobre el urbanismo, la vivienda bariense y las principales actividades económicas que propiciaron su auge. También se aborda cómo los barienses vivían la religión y la muerte, que conocemos en gran medida gracias a los descubrimientos arqueológicos hallados en su Necrópolis. Un audiovisual que aborda sus orígenes, expansión por el Mare Nostrum y decadencia permite conocer más acerca de estos colonizadores.

A continuación, en un acercamiento temático al nombre que define este espacio expositivo, se nos abre un nuevo ámbito que se centra en las industrias asociadas a la pesca en la antigua Baria, donde se desarrolló todo un sistema productivo alrededor de esta actividad y la exportación de sus productos. Por tanto, las industrias ligadas a la pesca adquieren un protagonismo esencial en el progreso del relato expositivo, esencialmente porque Baria se convirtió, en época fenicia, en uno de los centros de producción de salazones más importantes del Mediterráneo. En sus factorías se fabricaba el garum, muy apreciado en la Antigüedad, una salsa resultante de la maceración de las vísceras de varios tipos de pescado en sal y hierbas aromáticas, con la que se condimentaban muchos platos de la época, además de emplearse en medicina y cosmética. La exacta reproducción de la proa de un hippo fenicio (embarcación), basada en el pecio de Mazarrón II, nos evoca esa actividad pesquera y comercial que peculiarizó a este pueblo de audaces marineros.

Y llega el momento de que el visitante penetre en el último ámbito, el destinado a interpretar en exclusiva el mundo argárico, aquella cultura que se afianzó en nuestro territorio durante la Edad del Bronce (2200-1500 a. C.) y lo pobló, como lo demuestran los yacimientos de Gatas (Turre), El Argar, Fuente Vermeja y Lugarico Viejo (Antas), o los de Fuente Álamo y El Oficio en nuestro término municipal. Del mismo modo que cuando recorríamos el ámbito fenicio, ahora soportes interpretativos y piezas originales en vitrina –vasijas, copas argáricas, molinos, pithoi…– se suceden para relatarnos cómo era aquella sociedad y cuáles los recursos con que contaban, sus principales actividades, cómo consiguieron crear un Estado estructurado y jerarquizado y cuál fue su relación con la muerte y el universo funerario que surgió de esta. Culminará el visitante con la contemplación de la reproducción de una cabaña argárica, tan exhaustiva en su concepción que no le pasará desapercibido el enterramiento de un niño, ilustrando de este modo la costumbre argárica de sepultar a sus muertos en el propio hogar.

Finalmente, fuera de la sala, el discurso expositivo se completa con un recorrido sobre los vestigios de la actividad pesquera antigua en Villaricos en el que se han dispuesto paneles interpretativos con acceso a contenidos virtuales.

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