Opinión
Renace el Katiuska
Todos los hombres y mujeres envejecen, pero no todos maduran. Envejecer es ley de vida. Si uno tiene relativa salud, llega a viejo. Pero envejecer no significa de por sí madurar. La madurez implica un proceso psicológico y es una manifestación clara de la sabiduría del corazón. Vejez y madurez no siempre son sinónimos. Pueden serlo. La vejez es un fenómeno físico. La madurez, en cambio, es una cuestión psicológica. La vejez acontece.
La madurez, por el contrario se busca. Lo que de verdad nos mantiene jóvenes es la sana utopía de pensar que el mundo puede cambiar y que podemos aportarle lo mejor de nosotros mismos. Al final de nuestros días, sean muchos o pocos los que hayamos vivido, lo que importa es la calidad, no la cantidad. Hay vidas largas, estériles, y vidas muy breves, fecundas. Todo depende de cómo hemos vivido y no del cuánto hemos vivido. Todo esto y más es lo que desde las asociaciones de mayores suelen pregonar. Actualizarse, innovarse.
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