Opinión

Cuando el aval es la reputación y un producto de calidad

Inspección de productos. Inspección de productos.

Inspección de productos.

José Antonio Aliaga. José Antonio Aliaga.

José Antonio Aliaga.

Esta pasada campaña hortícola en Almería no ha sido una más, ha estado marcada por extensión de la pandemia del Covid 19 a nivel mundial. El Producto Interior Bruto ha disminuyó en España más de un 18% en el segundo trimestre, un dato impresionante que muestra su impacto económico.

Durante ese segundo trimestre durante el estado de alarma, Almería ha logrado comercializar hortalizas por valor de más de 800 millones de euros, dando una respuesta ejemplar a la necesidad de distribución de alimentos a nivel europeo, donde nunca se ha parado la cadena agroalimentaria. Además los productos frescos han tenido una demanda mayor si cabe, debido a la necesidad de alimentos saludables, y al grado de sedentarismo que provocó el confinamiento.

Por ello, el mal inicio de la campaña pasada 2019/20,se ha visto mejorado en los últimos meses de marzo a junio, y finalmente hemos obtenido cifras estables con respecto a la campaña anterior, una facturación un poco superior, en torno al 6% más, 3.350 millones de euros;un aumento de la producción en un 6% hasta las 4.1 millones de toneladas y un precio de media de todos lo productos, que unos por otros, no se mueve con respecto al año anterior, 0,60 euros por kilo.

Nos encontramos ante retos muy importantes para los próximos años, la competencia exterior, sobre todo de Marruecos es brutal y nuestros costes de mano de obra se han disparado de una manera que, por lo menos al sector agrícola le es muy difícil pagar, a no ser a costa de perder totalmente la rentabilidad, un ejemplo claro es el tomate. Como prueba de ello mientras hemos aumentado las exportaciones en general cerca de un 4%, han disminuido las toneladas exportadas de tomate la campaña pasada un 10%.

Las soluciones pasan, entre otras, con el control de las importaciones de países terceros a la Unión Europea, cuestión que muchos países europeos no están dispuestos a restringir, por lo que tenemos un problema. Otra solución es aprovechar nuestra reputación en los mercados europeos, nuestra imagen para los importadores, que ahora mismo es impecable. Tenemos que aprovechar ese tirón, para presentar en el mercado nuestros productos con mayores garantías que las de la competencia.

Pero tenemos un fuerte obstáculo, algunas de las grandes cadenas de supermercados europeos sólo tienen una consigna, “precio, precio, precio¨. Aunque en apariencia estén preocupados por otras virtudes del producto, el precio marca en su mayor medida la decisión de importación, sobre todo en las hortalizas “commodity” o generales, no en las especialidades. Porque cualquier virtud de unas hortalizas producidas de manera impecable, a veces no siempre es valorada.

Si hablamos de Investigación y Desarrollo, tenemos el camino seguido por Holanda, estamos constatando, el último año, rendimientos en invernaderos en este pais de hasta 1 millón de kilos por hectárea, con este eficiencia se puede competir de manera más eficiente. Así que, evidentemente, un aumento de rendimientos por hectárea en Almería se hace imprescindible para seguir avanzando. Esto nos demuestra que Almería puede tener mucho futuro si apostamos por la formación e innovación, que es clave para seguir siendo competitivos en el mercado.

El sector hortícola de Almería, con unas exportaciones de más de 2.500 millones de Euros, un 75% de nuestra producción, tiene una base sólida en los mercados europeos, y con un aval, olo qu es lo mismo, una reputación que puede durar muchos años.

Está en nuestras manos no malgastar este crédito, seguir apostando por el Control Biológico es fundamental, las 25.000 hectáreas deben incrementarse aún más en estas técnicas respetuosas con el medio ambiente. Hablando de reputación e imagen, el control biológico es probablemente el factor que más ha influido a favor de nuestra mejor imagen. Siempre ha sumado y ha contrarrestado otras influencias negativas. Por eso iniciativas como la de Hortyfruta con “I love bichos” son fundamentales para continuar con nuestro esfuerzo de una producción cien por ciento garantizada en materia de seguridad alimentaria.

Así mismo la agricultura ecológica es un joya que debemos cuidar, en este aspecto , la competencia de otras zonas productoras es mínima por ahora, necesitamos consolidarla con unas prácticas rigurosas y eficientes, con lo que tendremos unas posibilidades importantes de ampliar nuestra superficie de cultivo de agricultura ecológica y por tanto, nuestra facturación y rentabilidad.

Actualmente son 3.500 hectáreas las que están dedicadas en los invernaderos de Almería a la producción “BIO”, tal como se denomina en toda Europa a la producción ecológica. El crecimiento ha sido espectacular en los últimos años, más de cuatro veces, desde las solo 800 hectáreas que se producían en 2010.

Dicen que labrarse un buena reputación puede llevar toda la vida y un solo error basta para destrozarla, no es tan radical como esto, pero pocos serán los que no recuerdan las baterías de móviles que explotaban, el fraude de las emisiones de algunos vehículos o la posición de dominio de algunos buscadores de internet o redes sociales. Y normalmente estas empresas se han recuperado porque son muy potentes en estrategias de comunicación que han podido hacer frente a los ataques y críticas de los medios.

Por parte de la delegación territorial de la Consejería de Agricultura, Ganadera, Pesca y Desarrollo Sostenible, se van a seguir desarrollando e implementando todas las actuaciones y medidas que estén es sus manos para seguir apoyando al sector hortícola de Almería, tanto en materia de las ayudas y subvenciones como de controles, para seguir obteniendo los objetivos en formación e innovación que necesitamos para asegurar nuestra competitividad.

Para el futuro, esperamos que el sentimiento que se ha despertado en la sociedad, valorando la agricultura y su función relevante en estos tiempos de coronavirus continúe, porque ello será la base psicológica del consumidor para que los precios de los productos agrarios puedan ser justos.

Con estas premisas, creo que podemos tener asegurada la competitividad de nuestro sector, garantizando durante la próxima década nuestra consolidada presencia en los mercados, siempre teniendo en cuenta que debemos estar alerta ante cualquier cambio en la comercialización que se produzca, y reaccionar tal como lo hemos hecho en ocasiones anteriores.

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