UD Almería 2-0 Real Oviedo I La crónica Darwin ilumina la noche

  • El uruguayo comanda la victoria ante un buen Oviedo y permite a los rojiblancos situarse a tres puntos del liderato

Darwin celebra el 1-0. Darwin celebra el 1-0.

Darwin celebra el 1-0.

Regresaba el Almería al Mediterráneo después del parón navideño y el fin de semana de descanso por la Copa del Rey. El último partido, ante la Ponferradina, se jugó por la mañana y anoche parecía repetirse horario por la tremenda potencia con la que brillan los nuevos focos instalados en el estadio. Querían los de Guti aprovechar el nuevo pinchazo del Cádiz, aunque cada vez que habían tenido una oportunidad de acercarse, pinchaban.

Apostó el técnico por un once muy ofensivo. Desde muy pronto, el balón comenzó a merodear el área de Lunin, que tuvo que evitar con una gran parada el primer tanto, pero curiosamente a un imponente cabezazo de Luismi hacia su propia portería. El control era total, el equipo movía el esférico rápido y estaba encontrando espacios con facilidad. Rozada, técnico ovetense, vivía el encuentro con los brazos en alto, puesto que veía totalmente superado a su conjunto. Pero el Almería no terminaba de encontrar el remate a tantos acercamientos.

A la media hora tuvo la suya el Oviedo, con un pase a la espalda de la defensa, Fernando sale  ante Bárcenas fuera del área y despeja, y el rechace lo chuta fuera por poco Ortuño, con la portería vacía. Los carbayones le iban perdiendo el miedo al choque, con una defensa muy metida atrás, habían conseguido frenar el caudal rematador local. Darwin apenas estaba apareciendo en el choque.

Poco a poco, el Almería fue perdiendo chispa, no contragolpeaba y perdía mucho balón con facilidad. Estaba el choque tal cual los minutos en los la Ponferradina edificó su victoria en el Mediterráneo. Necesitaba que llegara el descanso para recomponer sus ideas.

Kaptoum y Corpas, a escena

Con doble cambio arrancó la segunda mitad. Kaptoum debutaba sustituyendo a Aguza, el mejor hasta el momento, y Corpas iba a buscar más velocidad en detrimento de Vada. Precisamente el jiennense iba a inventarse la jugada del 1-0. Lo que se inventó fue un penalti bastante dudoso de Arribas, que si bien le puso el pie dentro del área, fue el propio Corpas el que hizo por tropezarse. Pitado, revisado por el VAR y marcado con maestría por Darwin.

Con ventaja en el marcador, sufrida de conseguir, tocaba ahora evitar la desconcentración del último partido casero. Efectivamente, los de Guti volvieron a las andadas. Primero fue Fernando el que se durmió y entre Ortuño e Ibra casi le meten en un lío. Acto seguido fue Lazo el que se confió y provocó una falta al borde del área, que Luismi cabeceó al larguero.

Intento de chilena de Juan Muñoz. Intento de chilena de Juan Muñoz.

Intento de chilena de Juan Muñoz.

Hasta que aparece Darwin y vuelve a solucionar la vida. El uruguayo crea peligro hasta de balones que ni el más ambicioso pelearía. Una floja cesión de Arribas a Lunin, pero con clara ventaja de ambos para despejar, hace que el goleador se cuele entre ambos y marque a puerta vacía. 2-0 y el Almería que brillaba gracias al oportunismo de un futbolista que crece minuto a minuto. 

Junto con la capacidad goleador de un Darwin que iguala a ocho a Lazo, lo mejor fueron los tres puntos que permiten al Almería situarse precisamente a eso, a una victoria, a tres puntos del Cádiz. Los rojiblancos demuestran su fiabilidad, pero tienen que mejorar para evitar esos minutos en los que se diluye y cede la iniciativa al contrario.

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