El acta de Vivancos

Samú Costa es de otro planeta

  • Parafraseando a mi añorado José María García, el halago debilita, y si bien José Gomes los recibe por su buena labor, tampoco conviene que piense el técnico luso en inventar el fútbol con decisiones de genio loco

Samú Costa, en un salto con un alfarero. Samú Costa, en un salto con un alfarero.

Samú Costa, en un salto con un alfarero. / LFP

Nueva alegría, nueva victoria, pero un servidor todavía se lamenta de la anterior derrota del pasado jueves. Varias puntualizaciones sobre el particular, porque tras lo visto y ratificado en Alcorcón, todavía escuece aquella oportunidad perdida. Y digo ratificado porque ver a Morlanes y a Samú circulando el balón equivale a hacer sufrir al contrario y sobre todo a tener la posibilidad de crear. Gomes ejecuta las rotaciones, bien, hay que hacerlas, de eso no hay duda. Sin embargo en tu estadio, ante el Mallorca, en un partido de siete puntos (los que sumas, los que le restas a un rival directo y el average) debes disputar el choque con tus mejores armas desde el comienzo e intentar conseguir algo capital en esta categoría, como es tratar de adelantarse en el marcador.

Ya vendrá la segunda mitad y esos cinco cambios para oxigenar de cara al siguiente encuentro en Alcorcón, para unos jugadores que rondan los 20 años y que ya descansaron anteriormente ante el Tenerife (me sigo refiriendo a Morlares y a Samú). Al final se hizo al revés, entrando varios de estos teóricos titulares con el partido avanzado y sin posibilidad de encontrar su ritmo. Además, si se pretende cumplir a rajatabla lo de las rotaciones, se podría haber cambiado el turno de dicha rotación para que los referidos Morlanes y Samú pudieran haber estado de inicio en un partido tan importante. Conclusión: se perdió una gran oportunidad de dar un golpe en la mesa y de incluso asaltar el liderato.

Y toda esta introducción acerca del partido del Mallorca viene a colación tras comprobar una vez más en Alcorcón que la ley y el desgaste que imponen ambos centrocampistas, y que sufren los contrarios, nace de estos dos jugadores a los que sería necesario buscarles sustitutos de garantía en el mercado invernal. En concreto, lo de Samú es digno de estudio. El encuentro que el luso completó en Santo Domingo, dada su juventud, nos lleva a pensar en disfrutar de él en la presente campaña y en la siguiente si por fin se logra el ascenso. Apunta alto Samú, ¡muy alto! Algo que también quedó constatado en Alcorcón fue la pésima salida de balón de Peybernes. Y digo pésima por ser cortés. El defensa francés claro que puede ayudar, pero es de un corte defensivo para equipos que solo piensan en intentar dejar su portería a cero. La sorpresa del día vino con las paradas de Makaridze. No fueron paradas, sino algo más. Desde luego, una internacionalidad, aun siendo de Georgia, no viene por casualidad. Por fin el meta georgiano demostró el porqué de su fichaje.

El de Alcorcón fue el típico encuentro que la UDA de antaño solía perder, pero este equipo tiene algo más, ese plus, esos detalles que necesita todo conjunto con aspiraciones reales. Y eso que algunos jugadores continúan sesteando, como Fran Villalba o Lazo. El problema de esta temporada es la elevada puntuación que habrá que lograr para ascender (venció de nuevo el Espanyol), por lo que concesiones, las justas, como antes indiqué. Parafraseando a mi añorado José María García, el halago debilita, y si bien José Gomes los recibe por su buena labor, tampoco conviene que piense el técnico luso en inventar el fútbol con decisiones de genio loco, porque este deporte está más que inventado.

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