UD Almería I Las Palmas I La crónica Entre el VAR y la falta de fútbol (0-1)

  • Arcediano Monescillo corta el amago de remontada rojiblanca, en otro partido plano y lleno de nerviosismo e imprecisiones

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Arcediano Monescillo, protestado por los rojiblancos por el gol injustamente anulado.

Arcediano Monescillo, protestado por los rojiblancos por el gol injustamente anulado. / Javier Alonso

Con el Mediterráneo vacío como manda el protocolo de LaLiga, con sol y los primeros coletazos del calor preveraniego, el Almería recibía a Las Palmas con el objetivo de no perder los puntos recuperados ante el Zaragoza y meterle más presión al Cádiz. Para ello, se necesitaba la segunda victoria consecutiva y había que lograrla con un once cargado de caras nuevas.

Entre ellas, Francis en el lateral, Ibiza que volvía al centro de la defensa y Kaptoum cubría la vacante de Vada en el centro del campo. Juan Muñoz, que no actuó de inicio en Albacete, sí que lo hizo ayer en la mediapunta y suyas fueron las dos primeras ocasiones rojiblancas.

A los 6 minutos lo intentó con un disparo desde el centro del campo que se marchó rozando el palo izquierdo de la meta diestra. Cuatro después sí que vio puerta, tras un centro de Villalba, que se encontraba en fuera de juego. Anulado sin necesidad de VAR, era clara la posición antirreglamentaria.

Las dos siguientes fueron para Las Palmas, que se iban a adelantar. Al igual que las de la UDA, éstas también tuvieron al mismo protagonista: Rubén Castro. En la primera se marchó solo, por un enorme hueco entre los centrales, pero se le marchó larga el regate ante Fernando. Minutos después, Cristian se marchó con tremenda facilidad de Francis, vio el pase del delantero canario, que con su zurda hizo el 0-1.

Doce partidos llevaba Las Palmas sin conocer la victoria, hasta que el Almería fue el encargado de resucitarles

Duro golpe para los rojiblancos. Estaban los de Guti bien asentados, jugaban bien, pero atrás tenían los mismo problemas que el domingo. Al Almería le costó asimilar el golpe, a lo que le siguió la marcha de Kaptoum lesionado. Los rojiblancos querían llegar demasiado deprisa a la meta de Josep, les podía la precipitación se les había puesto el partido justo como no querían.

Segundo gol anulado, mal anulado

La primera parte iba a terminar con un gol legal de Juan Muñoz, injustamente anulado por Arcediano Monescillo tras consultar el VAR. Lo marcó el sevillano, pero el colegiado se inventó una supuesta falta de Aguza, que no fue, en un contrabalón. Que el árbitro se equivoque y valide una jugada tras verlo por televisión tiene sentido ye s la esencia de la tecnología aplicada al deporte, pero que acierte en su primera decisión y que luego se invente una infracción que no hay por donde colgerla, es un error clamoroso y que cortó el amago de remontada almeriense antes del descanso.

La segunda parte arrancó con la misma tónica, un Almería ciertamente nervioso, con mucha posesión, pero con poca claridad arriba. Doble cambio de Guti, dando entrada a Balliu y Jonathanm porque por las bandas los almerienses no terminaban de sacar petróleo. Cristian estuvo a punto de dejar el encuentro visto para sentencias, pero mandó un cabezazo fuera en el área chica.

Corpas salta a por un balón. Corpas salta a por un balón.

Corpas salta a por un balón.

No mejoraron los cambios a los rojiblancos, que no tenían juego entre líneas y apostaban toda su suerte a los centros laterales. Sin embargo, ni Darwin estaba fino ni Juan Muñoz aparecía tanto como antes. Barbero y Coric fueron las últimas naves del técnico madrileño.

Pasaban los minutos y el Almería estaba a punto de tirar por tierra lo conseguido en Albacete. Allí ganó gracias a Fernando, pero la imagen de no mandar en el partido fue la misma que estaba dejando en el Mediterráneo. Mal asunto para luchar por el ascenso a Primera y, por supuesto, sensación de que así en La Romareda hay poco que rascar.

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