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Virtuosismo solemne de la Orquesta de Helsinki

  • La agrupación barroca actuó en el Claustro de San Luis junto a la soprano finlandesa Kajsa Dahlbäck

  • La música de Bach, la gran protagonista

Desde la primera nota, el sonido de la Helsinki Baroque Orchestra era cautivador, envolvente, melancólico y de una gran belleza. Los finlandeses interpretaron un concierto magistral junto a la reconocida soprano Kajsa Dahnlbäck.

Para comenzar comenzaron con una pieza instrumental anónima que recibe el nombre de Padua (Manuscrito Düben digitalizado por la Universidad de Upsala). No hacía falta mirar hacia el escenario para sentir la emotividad de cada nota. Este tema era como un viaje por la melancolía, por la solemnidad del Barroco.

La segunda pieza O Gottes Stadt, BuxWV 87, de Dietrich Buxtehude (1637-1707), sirvió para sentir la voz de la soprano, que demostró su gran técnica vocal y su capacidad para llegar a transmitir con cada verso, cada recitado del tema. Helena Martínez, coordinadora artística del Festival, también conformó parte del equipo de la orquesta, ayudando al músico que tocaba la clave con las partituras durante gran parte del concierto. La intensidad de Kajsa Dahlbäck fue creciendo conforme transcurría la pieza. Los primeros aplausos del público fueron firmes y convincentes.

Lamento sopre la morte Ferdinandi III, 1657, de Johann Heinrich Schmelzer (?1623-1680), fue la siguiente pieza instrumental donde la solemnidad era su principal característica. La ejecución fue de un gran nivel y las miradas entre los músicos finlandeses parecía provocar una total sincronización en las distintas notas que interpretaron.

Concierto para clave en Re mayor, BWW 1054 (Allegro-Adagio-Allegro), de Johann Sebastian Bach (1685-1750) fue la última pieza del primer bloque del programa. El compositor siempre consigue atraer al público y fue uno de los temas que más gustó de esta primera parte del concierto. La clave tuvo un gran protagonismo que tuvo momentos de solos, donde se pudo apreciar el virtuosismo de Aapo Häkkinen, que llevó gran parte del peso de esta pieza.

El segundo bloque comenzó con la pieza de Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788) llamada f Gott, es seufzet mine Stimme, Wq 196/38, que fue interpretada únicamente por la soprano y el clavecinista, ofreciendo aún más solemnidad que la que ya habían aportado en la primera parte. También interpretaron del mismo autor la pieza Ich hoff auf Gott mit festem Mut, Wq 200/18, con un matiz mucho más rítmico.

Posteriormente, se quedó solo sobre el escenario Aapo Käkkinen para interpretar Allemande in discessum Caroli XI Regís Sveciae, 1697, de Christian Ritter (1648-c1725), para demostrar su virtuosismo con la clave. Incluso con algunas de las partituras por el suelo, el finlandés pudo demostrar su prestigio con este instrumento.

Ya con todos los componentes de la orquesta y la soprano terminaron el concierto con otra pieza de J. S. Bach, Weichet sur, betrübte Schatten, BWW 202, para acabar por todo lo alto y conquistar al público con su interpretación.

Esta orquesta fue fundada en 1997 y está compuesta por una nueva generación de músicos finlandeses de gran calidad que disfruta ofreciendo conciertos de música antigua con instrumentos de época. A lo largo de estos veinte años, sus actuaciones y grabaciones han cautivado al público con una potente combinación de elocuencia emocional y contagiosa vitalidad. La orquesta ha ofrecido conciertos en el Wigmore Hall de Londres o en el Kölner Philharmonie de Helsinki, Vantaa, Estocolmo, Brujas, Bayreuth, Dresde, Palermo, Brezice, Zagreb y Varna. Solistas y directores invitados como Enrico Baiano, Patrick Gallois, Reinhard Goebel, Monica Groop, Paul Hillier, Erich Höbarth, Ian Honeyman, Sirkka-Liisa Kaakinen, María Cristina Kiehr, Anu Komsi, Manfredo Kraemer, Topi Lehtipuu, Enrico Onofri, Riccardo Minasi, Susane Rydén o Skip Sempé son colaboradores habituales de Orquesta Barroca de Helsinki.

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