Coronavirus Almería

La vida en La Chanca se complica: cuarentena sin luz

  • Bajadas de tensión durante el día y apagones por la noche elevan al cuadrado la crisis del coronavirus en los barrios vulnerables

Vecinos de La Chanca en una protesta a las puertas del Ayuntamiento el pasado verano. Vecinos de La Chanca en una protesta a las puertas del Ayuntamiento el pasado verano.

Vecinos de La Chanca en una protesta a las puertas del Ayuntamiento el pasado verano.

Placa vitrocerámica u hornillo eléctrico. Frigorífico. Lavadora. Lavavajillas. Televisión. Ordenadores. Y el etcétera a añadir para no extenderse en una retahíla de quehaceres diarios y necesidades esenciales que puede concluirse con la disposición de agua caliente para el aseo personal. ¿Se imaginan el obligado confinamiento en casa por el estado de alarma sin disponer de suministro eléctrico? Es otro virus y está complicando mucho el estado de alerta en el barrio de La Chanca, donde se siguen produciendo continuas interrupciones energéticas, desde luego, para desquiciarse. 

El problema no es nuevo, si bien la crisis sanitaria está tensando el nerviosismo entre los vecinos de La Chanca, que se las apañan como pueden. O no, pues hay situaciones que, como explican, requieren de electricidad sin alternativas posibles. “Hay personas enfermas que están sujetas a respiradores” y los familiares pendientes de, “si esta noche volverá a irse la luz”. Cuentan que es el pan de cada día las bajadas de tensión por las mañanas y, tras la puesta de sol, la electricidad desaparece.

Este pasado lunes volvió a suceder. Estuvieron sin luz desde las ocho de la tarde hasta las doce de la noche. Un nuevo apagón que afectó a una treintena de calles. Desde Capitana, Estrella Polar o Abderramán a calle Remo, Pleamar o Las Llamas. Más de un tercio del barrio.“No podemos estar sin luz”, comenta otra vecina –prefieren no facilitar nombres, porque parte del problema de los cortes del suministro eléctrico está vinculado a la sobrecarga de la red derivada del cultivo indoor de marihuana–, quien describe lo complicadísimo que resulta sobrellevar las normas del coronavirus sin luz

Como la mayoría, los residentes en La Chanca han hecho acopio de alimentos con la firme convicción de permanecer en casa lo máximo posible y reducir las salidas a la calle a las cuestiones imprescindibles. Las marcadas por Real Decreto. “¿Para qué hemos comprado de todo, si luego hay que tirar medio frigorífico? Con este ritmo, nos nos queda otra salir para ir de nuevo al supermercado”, se queja.

El Real Decreto viene acompañado también de medidas gubernamentales con un monto millonario para, entre otras cuestiones, garantizar la prestación de servicios básicos a comunidades autónomas y municipios. Entre ellos, los suministros de energía, agua y comunicaciones para no elevar al cuadrado el estado de alarma. Las medidas son, sin embargo, oscuras para este barrio almeriense, que no es el único afectado por los cortes de suministro, si bien la semana pasada experimentaron un prolongado apagón de 20 horas. Y lo único que no se casan de repetir, más que la palabra coronavirus en un telediario, es que pagan sus recibos, por lo que exigen la prestación del servicio que abonan. “Pagamos y no tenemos lo que pagamos. No están cumpliendo”. 

Más protestas como situaciones variopintas que surgen al calor de la pandemia, donde el teletrabajo se ha impuesto en todos los sectores donde es factible. “Hay mucha gente que trabaja, y que tiene que hacerlo en casa, ¿y de qué vale, si no pueden? Entre las bajadas de tensión y los cortes totales, es imposible utilizar los ordenadores”, traslada uno de los portavoces en la plataforma creada a través de redes sociales donde los vecinos comentan las dificultades de esta su cuarentena, y donde las recomendaciones de series, canales de yoga y las mil y una propuestas ocurrentes para matar el tiempo en casa estos días son para otros. Los afortunados de no tener que preocuparse cuando pulsan un interruptor. 

En esta plataforma también hablan quienes han llamado a la compañía, se intercambian las respuestas y miran el reloj de la cocina –de pilas–  para comprobar si los operarios están o no en su labor. “Los empleados de Endesa vienen y arreglan lo que pueden, pero al día siguiente estamos de nuevo sufriendo las bajadas de tensión y pendientes de lo que pasará por la noche, que es cuando más necesitamos la luz”, añade el portavoz del barrio de ‘las linternas’.

A raíz del apagón de 20 horas del pasado miércoles, la  Asociación de Vecinos La Traíña, recordando  que los ciudadanos se encuentran confinados en sus viviendas a consecuencia de la crisis del Covid-19, han comunicado la situación a la Junta de Andalucía, a la Subdelegación de Gobierno y al Ayuntamiento de Almería para que articulen soluciones al respecto.

Ese día, Endesa efectuó once salidas al barrio  para realizar reparaciones en los fusibles que se habrían visto dañados por sobrecarga, una situación que se deriva a su vez de la existencia de enganches irregulares. Desde la compañía han apuntado, como recogía la agencia de noticias Europa Press, que la ausencia de electricidad se ha dado de manera “intermitente” en la zona ante las consecutivas reparaciones que se han ido realizando en un espacio donde, junto con otros barrios como Pescadería, Los Almendros y El Puche, “el 52 por ciento de la energía que se consume se realiza sin contrato”.  

No obstante, han incidido en que se está tramitando la construcción de dos nuevos centros de transformación en el marco de las actuaciones impulsadas para dar solución al problema de saturación de las redes de distribución que provocan estos enganches ilegales. Endesa invertirá más de 180.000 euros en estas actuaciones con las que se tiene previsto instalar un centro de transformación de 2.000 KVA en la plaza del Anzuelo y otro de la misma dimensión en la calle Rosario, ambos en el entorno del barrio de Pescadería.

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