Almería y sus personajes I María del Mar Martínez Martínez (Maestra Nacional) “Mi primer sueldo como maestra, en el año 1950, fueron unas 500 pesetas”

  • Era la primera niña en una familia de 9 hermanos; estudió Magisterio y ejerció durante 45 años

  • Gran aficionada al fútbol, animó a los ‘Almerías’ AD, CF y UD y es la socia 7.643

María del Mar, delante de las pistas polideportivas de un colegio de Almería.

María del Mar, delante de las pistas polideportivas de un colegio de Almería. / Bretones

Cuando María del Mar acabó Magisterio en el año 1950 recibió plaza en Roquetas, por entonces un pueblecito de unos 5.000 habitantes. Tras un año en El Marchal, la destinaron al colegio de El Parador, donde se jubiló en 1995 tras 45 años de maesta.

–Maestra Nacional que se llamaba entonces.

–Sí, pues yo acabé Magisterio en 1950. Fui la primera niña de una familia de 9 hermanos y, como los mayores estudiaban, yo quise ser maestra. Acabé y me mandaron a Roquetas. Luego a El Marchal y, tras sacar las oposiciones en 1952, me dieron destino en El Parador. Allí pasé 43 años, el resto de mi vida profesional.

–’Pasa más hambre que un maestro escuela’. ¿Le suena?

–¡Ya lo creo! Eso nos decían. Mi primer sueldo fue de unas 500 pesetas. Teníamos que ir al despacho del habilitado y él nos daba el dinero en mano. Suerte que los niños nos llevaban ‘detallicos’ que nos ayudaban a subsistir: fruta, verduras, productos de las matanzas...

–Sólo tenía niñas en clase ¿no?

–Pues sí, yo le daba a las niñas y mi hermano a los niños. Llegué a tener ¡66 alumnas! un curso. Pero eran mucho más manejables que hoy día. Había clase por la mañana y la tarde todos los días. El colegio estaba en la actual plaza de la Iglesia y los niños salían en el recreo a la calle e incluso se acercaban a su casa a por el desayuno. Todo era muy distinto.

"Llegué a tener 66 niñas en una clase pero eran más manejables que los alumnos de hoy en día”

–Eso si no las dejaba usted castigadas...

–¡Ja, ja,ja! Un día dejé una hora castigada a una niña cuando salimos a la 1. A las 2 debía ir a abrirle pero se me olvidó. Hasta que la abuela vino a mi casa a preguntarme por ella y me acordé. Si eso pasa actualmente, salgo en los periódicos.

–¿Quién es ‘doña’?

–Pues yo, desde hace 70 años. Se ve que ‘doña María del Mar’ era demasiado largo y me abreviaron el nombre. En todo El Parador me conocen así.

–Además de la enseñanza, tiene usted otra pasión.

–¡El fútbol! Empecé a ir con mi marido y mi hijo a Estadio de la Falange a ver a la AD Almería y me enganchó. Creo que el primer partido que vi fue un Almería -Córdoba, la promoción de ascenso a Segunda en 1973. Y casi 50 años después sigo viendo todos los partidos que puedo. Soy socia de Tribuna, tengo el carnet número 7.643.

"Llevo casi 50 años yendo al futbol siempre que puedo y lo vivo con gran intensidad a pesar de mis 88 años”

–Pues en ‘La Falange’ y en el ‘Franco Navarro’ pocas mujeres se veían en las gradas...

–Sí, casi ninguna. Además, yo me emocionaba mucho, saltaba, gritaba, hasta le decía palabrotas al árbitro y la gente, prácticamente todos hombres, me miraban con cara de asombro. Luego terminaba el partido y era la persona más pacífica del mundo.

–¿Qué le pasó en aquel ADAlmería - Barcelona?

–¡Ja, ja, ja! Casi me lo pierdo y eso que yo soy del Barça. Fui al Fondo Norte y llevé a mi hija pequeña, Laura. Había tal cantidad de gente que casi la asfixian. Tuve que sacarla del campo, llevarla a casa de un familiar... y luego volví al campo, claro. Pobrecita, qué mal lo pasó en el primer partido que iba a ver. (Ella, presente en la entrevista, asiente).

Con la bufanda de la UDA, su gran pasión. Con la bufanda de la UDA, su gran pasión.

Con la bufanda de la UDA, su gran pasión. / Bretones

–A ver, recuérdeme jugadores, entrenadores...

–De la AD me quedo con Rojas, Maxi, Jeromo, Rolón, Gregorio. De la UD me gustaban Corona, Negredo, Alves, Carlos García. De los entrenadores, me quedo sobre todos con Maguregui aunque no me olvido de Émery.

–Cuénteme porqué tiene una foto dedicada de López Ufarte.

–Sus padres eran de El Marchal, donde yo estuve un año de maestra y los conocía. Él veraneó varios años allí e hicimos amistad las dos familias. Cuando venía me llamaba y quedábamos para comer un día.

–Bueno, pues acabamos con un secreto...

–Tengo 88 años... bien llevados.

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