Cómics

Nosotros somos los muertos

  • En el espacio profundo nadie podrá salvarte del mordisco de un hambriento zombi

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

Un nuevo salto, esta vez el quinto, de la nave espacial YSS Infinity. Como si de un vetusto cassette se tratara, la historia se reinicia cada vez, mostrándonos una trama diferente, junto a una nueva protagonista.

En este caso, su nombre es Mayor Ann Ninurta, agente del orden dentro de la nave espacial y madre soltera. Con su pequeña hijita Syb cruza la superficie del lugar, tratando de resolver los problemas propios y los ajenos, con un ex, Simon, al que tiene

atragantado.

Y de pronto, sucede lo inesperado (bueno, a estas alturas de la serie ya no tanto, ¿verdad?). En medio de la negrura espacial surge un gigantesco camposanto o, mejor dicho, una acumulación de muchos cementerios. Todos son diferentes, cada uno, al parecer, pertenece a una cultura alienígena diferente.

¿Adivináis quién será la encargada de averiguar qué está pasando?

Y por si esto ya no fuera suficiente, dentro de la nave sucede algo que va a activar el código rojo, poniendo en alerta al Teniente Reffo, que tendrá que olvidar por un rato sus ansias de conquista carnal, de las cuales Ninurta es una de sus 'víctimas'…

Con una velocidad pasmosa, la Infinity se ve invadida por una horda de muertos vivientes, infectados que vienen no solo del interior de esta, sino que también tratan de invadir el lugar desde el exterior, donde la protagonista las pasará canutas para poder escapar de los dientes de esta horda de alienígenas que ya pasaron a mejor vida hace tiempo.

Una aventura contrarreloj, en la que Ann va a sacrificarlo todo en pos de su misión y, sobre todo, por el bienestar de su pequeña, que está en la guardería ¿a salvo?

He de confesar que tengo una especial predilección por el dibujo del artista que ilustra esta quinta entrega de la serie de Ciencia Ficción del momento. Se trata de Lorenzo de Felici, cuyo trabajo conocí gracias al salto laboral que dio hace ya algunos meses, creando junto al prolífico y exitoso Robert Kirkman la serie del mismo género Oblivion Song, donde vengo disfrutando de su habilidad no solo para el dibujo, en el que posee un estilo único, sino que es capaz de crear, tal como sucede en este quinto volumen de Infinity 8, un interminable y original catálogo de seres extraterrestres.

Y todo ello además con un sentido del ritmo único, que hace que esta aventura pase ante los ojos del lector a una velocidad endiablada, mezclando momentos de acción con algunos de lo más dramático.

Aunque este mérito es también del tándem de guionistas. Lewis Trondheim, padre y creador de toda la trama y, junto a él, Davy Mourier (La Petite Mort, Super Caca) que no puede evitar dotar a la historia de momentos la mar de divertidos, dejando ver esa vena humorística por la que es conocido en el país vecino.

El tiempo pasa, las horas se van consumiendo antes de un nuevo salto. ¿Conseguirá la protagonista salvar la nave antes de que sea demasiado tarde para todos, incluso para ella?

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