Rugby

Repaso de URA a Mairena con dedicatoria al cielo (78-5)

  • El conjunto almeriense hace cumplir el guion frente al colista, rotando en el XV inicial y conservando la cabeza de la tabla

Jose Méndez, el gran anotador del día. Jose Méndez, el gran anotador del día.

Jose Méndez, el gran anotador del día. / Paco Alonso

El cambio de Lucas Melián en el minuto 67, ovación sonora de los pocos presentes al ‘8’ de la sonrisa eterna, así como de los que no estaban en el Juan Rojas, pero llevan al argentino en el corazón, supuso el mejor cierre posible a la ‘semana negra’ del club. Mucho antes, el minuto de silencio ‘resonó’ en el alma rugbier a través del eterno grito de ‘¡vamos, Almería, vamos, URA!’ con el que animó Cristóbal Cebrián desde el cielo, una vez más. Como no, no faltó la hermandad en la pena de Gustavo Caturano, un ser de bondad pura en el trance de haber perdido a su padre. Había que rendir el mejor de los tributos a los tres fallecidos de los días pasados, y Unión Rugby Almería Playcar lo consiguió logrando su mejor marcador histórico en la categoría, firmando 12 ensayos y recibiendo solo uno. Eso sí, cabe la gratitud infinita a un adversario que hizo grande el rugby, dándolo todo y no bajando jamás los brazos pese a lo abultado del marcador, lo que a su vez fue el mejor complemento posible al homenaje a la gente del rugby.

Rotaciones de jugadores en el equipo titular, después todos los cambios ejecutados y, en medio, seriedad y concentración, el más valioso de los tesoros, por lo que supone de respeto, para el rival. El CD Rugby Mairena es un buen equipo, muy buen placador y de ideas claras, al que mientras le duró la ‘gasolina’ plantó cara y, si bien no discutió la victoria, sí que hizo trabajar a un URA Playcar que, en todo caso, cuajó un enorme partido y no bajó su ritmo. En ese sentido, se lució Hernán Quirelli, cambio de sistema y otra propuesta diferente a la habitual, ampliando el abanico de opciones con las que los cruzados pueden afrontar el juego. Menos fases de delantera, más apertura y más velocidad, sus hombres ejecutaron lo que su técnico les había propuesto y lo sufrió un conjunto sevillano que pecó de inexperiencia y que fue noble en el desarrollo, fiel a su apuesta, que le dio para hacer un gran ensayo cuando había encajado tres.

La segunda parte fue netamente almeriense, sin pisar 22 contraria un Mairena ya casi agotado y que recibió mucho castigo de las individualidades cruzadas y del alto ritmo a cargo de los cambios desde el descanso, paulatinos. Ensayó con facilidad un rotundo Unión Rugby Almería Playcar en los sendos minutos 3 de cada parte, lo que influyó de un modo notorio en el aspecto psicológico. No servía hacer ‘largo’ el partido al cuadro hispalense, sino que desde muy pronto se veía por detrás en al marcador.

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