Tomás Pérez Benz | Director de la Asociación al Servicio de la Investigación y la Tecnología

“La tecnología no es ocio de alto 'standing', es un derecho básico para el ciudadano”

Tomás Pérez Benz, director de ASIT. Tomás Pérez Benz, director de ASIT.

Tomás Pérez Benz, director de ASIT. / Javier Albiñana (Málaga)

ASIT, Asociación al Servicio de la Investigación y la Tecnología, se fundó en 1989 para impulsar la puesta en marcha del PTA en Málaga por parte de profesionales independientes. Aunque poco después su espíritu vocacional les llevó a trabajar también en el desarrollo social de los barrios más empobrecidos, donde luchan contra la desigualdad digital con la infancia y la juventud como protagonistas. “Me preocupa mucho el paso de los jóvenes al mundo adulto, le ofrecemos una sociedad con muy pocos recursos y esa visión les puede pasar factura durante décadas”, considera Tomás Pérez Benz.

–¿El confinamiento ha sacado a la luz más analfabetismo digital del que se creía?

–Yo creo que sí. La tecnología es muy exigente, te obliga a estar actualizado constantemente, hay mucha gente que no tienes las habilidades o no siente la necesidad de estar a la última y de repente nos la han pedido. No solo le ha pasado a las personas, se ha visto un problema de brecha digital en empresas y administraciones, ha sido general.

–¿Estamos preparados para el teletrabajo?

–Estructuralmente preparados no estamos, hemos salido del paso. Una de las claves está en que a estas alturas del siglo XXI muchas empresas y administraciones, todavía están situadas en los años 90. Han hecho un proceso de informatización pero no de digitalización. Ahora hacen con ordenador las tareas que antes hacían a mano, pero toda esa información no está sirviendo para hacer procesos mucho más eficaces. Si de verdad se hubiera ese proceso de digitalización adoptar el teletrabajo no hubiera sido tan traumático para muchas empresas. Algunas ni siquiera han podido planteárselo.

–¿Y para la educación no presencial?

–Es que no ha sido teleformación, desde mi punto de vista. Salvo algunos centros que sí lo han hecho, y más por vocación de sus propios equipos directivos, realmente lo que hemos visto ha sido que los profesores han mandado deberes por el ordenador, que no es lo mismo que teleformar. Ahí tenemos que dar un paso importante. En países como Estonia, por ejemplo, ya tenían esos procedimientos más interiorizados. Es un reto importante y no se puede olvidar que los alumnos que estudian hoy son los que mañana van a vivir en una cultura digital y hay que prepararlos para ello. El sector educativo tiene que pensar sobre ese modelo.

"Mandar los deberes por internet no es lo mismo que teleformar, ahí tenemos que dar un paso importante”

–¿La brecha digital es producto de una brecha social?

–El trasfondo económico es muy importante, sí, aunque no es el único. Cuando las familias no tienen recursos esa desigualdad se agrava. Esta situación de desigualdad digital se ha producido en todo tipo de sectores, entornos sociales, pero cuando no tienes recursos no puedes ni acceder a ella. Nos hemos encontrado con familias sin smartphone, sin datos, familias incomunicadas, y eso supone un perjuicio muy importante. Las nuevas tecnologías, la informática hoy en día no son un recurso de ocio de alto standing, son un derecho básico para cualquier ciudadano.

–¿Si se les proporciona equipos a los escolares saben o pueden usarlos?

–Los estudiantes sí, los jóvenes tienen una capacidad de aprendizaje muy superior. Pero muchos lo que no tenían era acceso a internet. Algunos han pedido prestado el acceso a la wifi del vecino, otros han recibido tarjetas de datos entre estudiantes de las entidades.

–¿Cómo debería de afrontar la escuela un nuevo confinamiento?

–Creo que no hay que hacer un planteamiento solo para cumplir una emergencia, es más para ver el modelo de educación y el papel que juega la parte digital en dicho modelo. De forma que si se produjese un segundo confinamiento no hubiera que estar activando un plan b. En Andalucía hay miles de chicos que tampoco pueden ir al colegio por una cuestión de salud y tienen un acceso a la educación más complicado. Una mayor preparación digital ayudaría a muchos alumnos.

–Han estado también muy pendientes de los timos digitales...

–Los ciberchoris juegan con la ventaja de los nervios y la desorientación de la población. Hay muchos que se aprovecharon generando falsas noticias y otros que sacaban dinero a través de falsas entregas de alimentos o de ofertas de empleo, de estafas de paquetería... Hemos prestado mucha atención porque vieron que la situación era más propicia y algunas estafas han estado realmente bien elaboradas.

–¿Qué opina del ingreso mínimo vital?

–Era necesario. Tampoco es tan fácil acceder a él, también a veces por cuestiones digitales, pero era importante. Y sobre todo si se hace una trazabilidad de los beneficiarios, si se consigue establecer que las familias puedan salir a medio plazo. Que encuentren trabajo o salgan de su situación.

–¿Haría falta una estrategia menos asistencial?

–Es verdad que el estado no puede ser paternalista, pero sí es cierto que hay personas que no tienen manera de acceder a un ingreso mínimo. Sí tiene que ir acompañado de una estrategia, porque en líneas generales nadie quiere estar dependiendo de un ingreso de estas características, que tampoco es mucho. Formación, acceso a itinerarios de empleo o ayudarles a mejorar su salud es esencial.

–¿Cómo está azotando la crisis en los barrios más vulnerables?

–Por desgracia esta gente ya estaba en crisis antes y ahora lo que se les hace es todo es un poco más cuesta arriba. El riesgo ahora es la aparición en barrios trabajadores de nuevas zonas de exclusión social.

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