Garrucha

La pequeña Carmela vuelve a palpar la vida

  • Tras casi un año de batalla burocrática, los padres de esta niña de dos años que nació sin parte de su brazo derecho han conseguido una prótesis que le ha devuelto la sonrisa

La pequeña Carmela vuelve a palpar la vida La pequeña Carmela vuelve a palpar la vida

La pequeña Carmela vuelve a palpar la vida

Con la curiosidad que solo un juguete nuevo provoca en los niños y con la alegría y la incontable satisfacción que evoca poder hacer muchos movimientos y gestos que hasta ahora le resultaban utópicos, inalcanzables e inimaginables. Así se siente la pequeña Carmela, la niña de Garrucha que nació sin parte de su brazo derecho y que desde hace unos días cuenta con una prótesis con “la que ha recuperado parte de su inocencia”, explica su madre, Raquel Pérez.

La historia, que ya contó en primicia este periódico en julio y que generó todo un revuelo mediático que ha permitido que tuviese un final feliz, ha supuesto todo un reto y un esfuerzo titánico aderezado con altas dosis de paciencia a sus padres para conseguir que la Junta de Andalucía reconociese que Carmela, que este mes cumple dos años, tiene derecho a una ortoprótesis estética de silicona.

La pequeña, ajena a todo ello, ahora está adaptándose a su nuevo miembro “y de vez en cuando se lo quita pero es muy buena y no para de interactuar”, explica su madre.

Atrás quedan, en cierto modo, esas barreras infranqueables que para una niña tan pequeña puede suponer no poder coger un vaso de agua o quitarse una camiseta porque a pesar de que sigue necesitando ayuda “ahora con la prótesis tiene más movilidad y puede sujetar juguetes o apoyar objetos en ella”, apunta su progenitora.

Como se puede apreciar en las imágenes que acompañan a estas líneas, la pequeña Carmela ya puede manejar el smartphone de sus padres para ver los dibujos en Youtube o jugar con su hermana María de 7 años que la ayuda en todo momento para darle uso a esa mano de silicona que ya forma parte de ella y que está “reconociendo muy rápido”.

Raquel Pérez, madre de Carmela: "Una ortopedia de Jaén me llamó para ayudarme a que me recetaran la prótesis"

Pequeños grandes detalles para una niña que hasta hace nada se encontraba en un limbo. Tal y como apuntaba a este periódico Raquel Pérez, el problema radicaba, aunque luego fuese un error, que al nacer sin mano, Carmela no tenía posibilidad de acceder a ayudas por parte de la Junta de Andalucía para pagar unas prótesis que alcanzan hasta los 50.000 euros y que suelen tener un uso de 3 ó 4 años debido a que se quedan obsoletas por el crecimiento lógico de los niños. “Si hubiera perdido la mano en un accidente como le sucedió a un joven de Antas si le cubriría esta opción pero como ha nacido así no se puede hacer nada”, señalaba en verano a este periódico.

Pero sí que se podía hacer. Su caso dio un salto informativo a nivel nacional y gracias a que los compañeros de Espejo Público de Antena 3 se hicieron eco de su situación, la Asociación de Familias de Niños con Prótesis (AFANIP) se puso en contacto con Raquel y con Antonio López, su padre, “y nos encaminaron para encontrar la solución ya que andábamos perdidos. Creíamos que teníamos derecho a una prótesis biónica pero resulta que no es así. Desde AFANIP nos dijeron que a Carmela desde que nace le pertenece por la Seguridad Social una prótesis estética y ya a partir de los 3-4 años, dependiendo de la madurez del niño, le pertenece una prótesis mioeléctrica (con pinza en la mano para poder mejorar la movilidad)”.

Carmela juega con su hermana María (7 años) con un Pinypon que sostiene con su prótesis. Carmela juega con su hermana María (7 años) con un Pinypon que sostiene con su prótesis.

Carmela juega con su hermana María (7 años) con un Pinypon que sostiene con su prótesis.

En ese momento, por el mes de julio, el mundo daba un giro de 180 grados para esta familia de Garrucha. Toda su batalla para conseguir una prótesis biónica tras visitar hasta siete traumatólogos diferentes en Andalucía y trasladar su caso hasta el Parlamento de Andalucía a través del delegado de Salud en Almería, Juan de la Cruz, había sido en vano.

Así relata la última odisea hasta llegar a buen puerto (de Garrucha): “Su consejo fue que empezase de cero, de hecho contactaron conmigo porque yo estaba equivocada pidiendo una mano biónica para Carmela tal y como me había dicho en Barcelona la doctora Marisa Cabrera porque en Andalucía no me dieron ninguna solución. Se dieron cuenta que esa era mi historia, me entendieron y ayudaron. Entonces pedí cita de nuevo con el traumatólogo en Huércal-Overa y le informé que a mi hija le pertenecía la prótesis. Me derivaron a Sevilla y aún a día de hoy sigo esperando la llamada".

Y mientras esperaba esa comunicación, ya en septiembre, continúa "me escribe un correo electrónico Rafael López, responsable de la Ortopedia López - Sanicor en Jaén porque había visto en los medios mi caso y me ofrecía su ayuda para recetar la prótesis para Carmela. Me dijo que no me mareasen más y que apuntase el nombre técnico de la ortoprótesis y un código y que me recetase eso el traumatólogo. Tras hacerlo, y entregar dos presupuestos de esa prótesis en dos ortopedias, terminaron aceptando la de Jaén. En cuatro días me llamaron que ya tenía visada y aprobada la prótesis por valor de 2.800 euros. Y un mes y medio después, el 2 de noviembre, ya la tenía en casa. La pena es que debería haberla llevado desde que tenía medio año”.

La ortoprótesis estética que Carmela lleva desde el pasado 2 de noviembre cuesta 2.800 euros

Meses y meses batallando por una prótesis con siete traumatólogos entre Almería, Sevilla, Granada y Barcelona “que se han solucionado en solo dos” con un correo de una ortopedia y la ayuda de AFINAP. La vida es así de imprevisible.

Raquel se pregunta ahora “¿qué está fallando? ¿los traumatólogos no conocen que los niños que nacen así tienen derecho a una prótesis? Dudas que quedan sin respuesta y que se disipan en el mismo momento en que Carmela juega con los PinyPon con María y sonríe. Ahora la preocupación será que se adapte a ella y no se la quite. Bendito problema y feliz desenlace.

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