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Tradición y cultura junto a los canjilones catalanes

  • Canjáyar disfrutó de una noche que estrecha vínculos entre el municipio y la comunidad de originarios del pueblo que residen en Terrassa

La uva, tradición. La uva, tradición.

La uva, tradición.

El pasado domingo, Canjáyar pudo disfrutar de una noche cultural que tradicionalmente se celebra cada verano y que estrecha vínculos entre el municipio y la comunidad de canjilones que residen habitualmente en Terrassa y que no olvidan sus orígenes almerienses. El evento, organizado por la Asociación Cultural de La Santa Cruz en Terrassa con la colaboración del Ilmo. Ayuntamiento de Canjáyar, contó con actuaciones diversas y muy variadas que hicieron las delicias del numeroso público asistente.

El presidente de la Asociación, Antonio Simón Hernández, insistió en el vínculo que une Canjáyar y Terrassa y en la necesidad de mantenerlo vivo. No faltó la emoción en sus palabras, que destacaban la necesidad de unir en lugar de dividir (especialmente en las circunstancias actuales) y que transmitían el profundo amor que el emigrante siente tanto por sus raíces como por la tierra que le acoge. Por su parte, el alcalde de Canjáyar, Francisco Alonso, agradeció el esfuerzo de esta asociación por mantener vivos los lazos entre ambas tierras, especialmente a través de la cultura.

La noche contó con la participación de vecinos tanto de un municipio como del otro, que sumaron esfuerzo y talento para proporcionar al público momentos deliciosos. Pudo escucharse un recital poético de autores andaluces y catalanes en la voz de miembros de la Asociación de Mujeres "Nuevos Horizontes", de Canjáyar. Los poemas se adornaron con proyecciones de cuadros impresionistas y música de Debussy. Siguió una proyección-conferencia, por parte de Antonio Simón, sobre lugares emblemáticos de Terrassa, su historia y su trayectoria desde el pasado hasta la actualidad. Se presentó después "Las embarriladoras", una escena teatral interpretada por vecinas y vecinos de Canjáyar y escrita y dirigida por Mariano Sopedra, en la que se muestran fragmentos de la tradición uvera de Canjáyar. La escena forma parte de un proyecto mayor que verá la luz en septiembre y que representará, en distintos lugares del pueblo, momentos cruciales de su historia. Las actuaciones tuvieron como colofón la intervención de la Bigbandarax, una Big Band de miembros muy jóvenes que sorprendió por su talento y su saber hacer, y que hizo las delicias de los asistentes.

Al finalizar el acto, el presidente de la Hermandad de la Santa Cruz de Canjáyar hizo entrega a Antonio Simón del alfiler de oro de la Santa Cruz, en reconocimiento a su labor de todos estos años. La noche terminó con dulces preparados por la Asociación de la Tercera Edad de Canjáyar y con el tradicional ron cremá terrassense, como un detalle más de un pueblo cuyos caminos, aunque distantes, continúan entrelazados a través de cultura y tradiciones.

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