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La granja-escuela del desierto reabre sus puertas

  • Una veintena de camellos ha vuelto a la actividad hace unas semanas después de estar un tiempo en inactividad total

La granja-escuela del desierto abre sus puertas. La granja-escuela del desierto abre sus puertas.

La granja-escuela del desierto abre sus puertas.

La granja de los camellos, que se compone de 20 habitantes con joroba y que lleva funcionando en Almería desde el año 2009, volvió a iniciar su actividad hace unas semanas.

En estos 11 años los paseos en camello han supuesto una oferta complementaria muy importante para el turismo de Almería, tanto de origen nacional como internacional, recibiendo visitas de todos los países y diversas provincias españolas en verano. Durante el curso escolar es granja-escuela y oferta un programa muy completo a los alumnos, combinando diversión con conocimientos sobre el medio ambiente y los animales del desierto. Cada visita se subraya con una charla educativa en la misma clase de los alumnos. Hasta la fecha, miles de niños han disfrutado de un día con los camellos y muchísimos han declarado al final de la visita que ésta ha sido la mejor excursión de su vida.

Durante casi cuatro meses los camellos no han visto a los niños y lo único que hacían era comer, dormir, tomar el sol y algo de ejercicio. Estos días se han puesto muy contentos al ver los primeros visitantes. Es mucho más interesante estar acompañados cuando pasean por la ruta y recibir los premios y atenciones de los visitantes.

Justo antes del inicio del Estado de Alarma, la granja-escuela había retomado su actividad primaveral y sólo se realizaron tres excursiones, después hubo que cerrar. Los animales estaban de muy mal humor, sobre todo al principio. Luego se acostumbraron al aislamiento pero esto no quita que les haya encantado volver a recibir visitas.

La actividad dura unas dos horas. Hay un horario establecido que se puede revisar en la web o bien llamando por teléfono a la granja. Se realiza la ruta que dura unos 35-40 minutos, después se sube a la granja. Es recomendable que las familias se traigan una merienda para hacer un picnic en las mesas que hay en la sombra, ya que, antes de pasar a la segunda parte, hay que quitarles las sillas a los camellos para que puedan participar también. Esto dura media hora. Hay una casa con frigorífico, microondas..., en la granja donde se puede dejar la merienda mientras van a la ruta. A continuación se da de comer a los animales y se les peina, la gente se saca fotos con ellos y se puede recibir una charla sobre estos animales en el cine. Si hay un equipo bueno de niños (es decir, si los padres tienen tiempo), también se suele buscar el tesoro de los camellos. Si alguien trae zanahorias, le podemos pedir al camello Frasquito que las busque, es el juego que más le gusta y lleva meses sin hacerlo. Hay también una barbacoa.

Este centro se encuentra muy cerca de Almería capital, en el municipio de Pechina. Es una elección ideal para ofrecer diversión a los niños en grupos pequeños, al aire libre, con animales y naturaleza.Es obligatorio llevar mascarilla. Las normas de seguridad se explican en la reserva. Se trata de una actividad muy segura porque se realiza al aire libre, en pequeños grupos y con facilidad de separación entre familias, como hemos podido comprobar en estos días. Los niños suelen montar siempre en camello. Los adultos tienen la elección de optar simplemente por la visita o bien dar también un paseo en camello. En tal caso se preguntaría el peso durante la reserva para calcular las plazas e informar sobre la distribución y posibilidades.

La granja lucha con desesperación por sobrevivir. La gerente, que no cuenta con ningún sueldo para los próximos meses, sólo confía en que estos meses les pueda ayudar un poco para mantener este hogar para los camellos y que de esta manera sigan disfrutando de vivir en Almería, con sus 3000 horas de sol al año y con muchos niños que les quieran y cuiden para compartir felicidad con ellos. Cuando el turismo vuelva a sus cauces, los visitantes agradecerán que exista una oferta complementaria tan simpática y propia para un paisaje desértico como el nuestro.

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