Un patrimonio perdido

La Comisión de Monumentos de Almería

  • Se preocupó de la Conservación de todo lo referente a Patrimonio Histórico-Artístico en nuestra capital y provincia, dictando órdenes sobre las medidas a tomar

Labores de protección de bombardeos en la guerra de los tesoros del Museo Arqueológico Nacional Labores de protección de bombardeos en la guerra de los tesoros del Museo Arqueológico Nacional

Labores de protección de bombardeos en la guerra de los tesoros del Museo Arqueológico Nacional / D.A. (Almería)

En Almería, la constitución de las Comisiones de Monumentos, se remontan a la R. Orden de 13 de julio de 1844, cuyo objetivo era la salvaguarda del Tesoro Artístico Nacional. La Comisión Provincial de Almería, se constituye el 27 de agosto de 1844, teniendo como primer presidente a D. Joaquín de Vilchez. A partir de este momento se iniciaba una etapa de cierta actividad, eco de las directrices emanadas de la Comisión Central.

La Comisión de Monumentos, a principios de siglo XX, se preocupó de la Conservación de todo lo referente a Patrimonio Histórico-Artístico en nuestra capital y provincia, dictando órdenes sobre las medidas que deberían de tomar en relación al tema. Dicha Comisión, dirigía en el año 1919, una interesante circular y cuestionario a los Ayuntamientos, párrocos y maestros de la provincia, referido a la historia, monumentos, etc. de cada población.

El fin que perseguía la Comisión era principalmente cultural. El Reglamento de las Comisiones Provinciales y Monumentos Histórico-Artísticos dirigidos a los alcaldes era el siguiente:

Art. 14. Los gobernadores de provincia y los alcaldes de los pueblos ayudarían de la mayor forma posible a las Comisiones provinciales de Monumentos en el cumplimiento de su cometido.

Art. 15. Era obligación de los alcaldes de los pueblos:

  1. Recoger fragmentos de lápidas, estatuas, columnas milenarias, sarcófagos, vasos y otros objetos antiguos que se descubrieran en el término de su jurisdicción, teniendo conocimiento de ello las Comisiones Provinciales de Monumentos, indicándose el lugar de su hallazgo y el motivo de su descubrimiento.
  2. Conservar los edificios declarados monumentos Histórico-Artísticos, informándose a la Comisión de cualquier deterioro que se advirtiese en él para repararlo.
  3. Guardar lienzos, tablas, estatuas, códices y otros objetos Histórico-Artísticos de oscuro origen que se hallasen en su jurisdicción, informando de ello a la Comisión.

Otra circular interesante a tener en cuenta era la enviada a los maestros nacionales, destinada a inculcar al niño ciertos conocimientos de arqueología, y el mayor respeto a todo lo que fuese arte o historia para conservación de nuestro patrimonio Cultural. La finalidad de la circular, era la de dar a conocer a los niños la importancia de las pinturas rupestres, los grabados y monigotes que se encontraran en los lugares más recónditos o cuevas, ya que servirían para ampliar la historia de su poblado en muchos siglos. Al niño se le educaba para que las sepulturas no fueran profanadas hasta ser estudiadas por personas especializadas en ello, y los objetos que en ella se encontraran: vasijas, ánforas, joyas... serían recogidos con el mayor cuidado.

El fin que perseguía la Comisión era principalmente cultural

Se procuraba la conservación de toda piedra con inscripción aunque se encontrara fragmentada, sin que debiera desaparecer de igual forma los restos de construcciones de todas clases, estatuillas, adornos y leyendas de los edificios. Con todo ello, se pretendía que el niño apreciase todo aquello que estuviera relacionado con la historia y el arte. Otro de los cuestionarios era el enviado a los párrocos. Dicho cuestionario se refería a la fundación de cada parroquia, detalles del templo, obras de arte y nombre de los artistas que la ejecutaron.

Composiciones musicales propias de cada parroquia, sepultura en las iglesias, ermitas, capillas y oratorios que dependieran de cada parroquia. Cruces en la feligresía, conventos, Hermandades y Cofradías, archivo parroquial, armas, objetos antiguos o Patrona del pueblo. La labor de la Comisión de Monumentos de Almería en ese año (1919) fué muy elogiada por otras provincias andaluzas, concretamente Granada, con el deseo de que ésta siguiera el ejemplo de Almería en beneficio de la Patria y la cultura. Aunque arrancó de forma positiva, todavía en 1926 se rogaba a aquellos Alcaldes, Párrocos y Maestros que aún no había remitido los cuestionarios, que lo hiciesen a la mayor brevedad posible, con objeto de prestar un buen servicio a la cultura general y contribuir al conocimiento de la provincia en los aspectos artísticos, arqueológicos e históricos.

La «Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos», en 1925 tenía su domicilio en el Instituto Nacional de 2ª Enseñanza en la Plaza de Santo Domingo , con los nombres y apellidos de los integrantes en la capital y provincia, correspondientes a la Academia de la Historia. En lo que respecta a Almería capital, aparecen los nombres de Juan Antonio Martínez de Castro y Antonio de Blas y Ladrón de Guevara.

Fotografía del sarcófago de Berja que se trasladó al Museo Arqueológico Nacional años antes de la Guerra. Fotografía del sarcófago de Berja que se trasladó al Museo Arqueológico Nacional años antes de la Guerra.

Fotografía del sarcófago de Berja que se trasladó al Museo Arqueológico Nacional años antes de la Guerra. / D.A. (Almería)

El 28 de marzo de 1925, el Gobernador Civil de Almería, comunicaba al Ministerio de Instrucción Publica y Bellas Artes, la notificación hecha por el Alcalde de Berja, D. Antonio Oliver sobre el descubrimiento de un sarcófago de mármol blanco de dos metros de longitud en buen estado de conservación que parecía remontarse a época antigua, con motivo de las excavaciones realizadas para la extracción de tierras en la finca existente en el paraje llamado «Santa Muña» de dicha población propiedad de D. Gracián Villegas.

En 1926, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes publicaba en el BOA el hallazgo de un sarcófago de mármol en Berja (Almería), valorando de forma muy positiva la actuación del Gobernador Civil de Almería y el Alcalde de Berja la conservación del monumento al adoptar medidas para evitar su deterioro. Inmediatamente la Comisión de Monumentos de Almería, se dirigió al Ministerio para hacer saber que el sarcófago que descubrió D. Gracián Villegas, lo consideraba romano-cristiano, expresando que si las Reales Academias proponían su adquisición por el Estado, se resolviese favorablemente antes de que tan interesante testimonio del arte antiguo fuese a parar al extranjero.

De esta forma, La Real Academia de Bellas Artes de San Fernan­do, propuso finalmente la adquisición por el Estado y su depósito en el Museo Arqueológico Nacional. Afortunadamente la Junta de Protección y Conservación del Patrimonio Artístico formada durante el Gobierno Repúblicano, tras los primeros bombardeos efectuados en Madrid como fue al Museo Arqueológico Nacional, puso a salvo los bienes que contenía en lugares seguros con actuaciones eficaces de protección.

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