Almería

Dos pateras llegan a Puerto y otra desembarca a mediodía sin control en la playa de San José

  • Una quincena de inmigrantes bajan de la embarcación y emprenden la huida ante la atónita mirada de los bañistas del enclave turístico en el corazón del parque natural de Cabo de Gata-Níjar

Una de las pateras que este miércoles han llegado a la costa. Una de las pateras que este miércoles han llegado a la costa.

Una de las pateras que este miércoles han llegado a la costa. / Claudia García Ibañez

Tres nuevas pateras han llegado en las últimas horas a la provincia, dos rescatadas por las embarcaciones de Salvamento Marítimo y Guardia Civil con 30 personas de las que cuatro ya flotaban en el agua, y una tercera poco antes de las doce del mediodía del miércoles en la playa de San José, de la que bajaron una quincena de inmigrantes ante la mirada atónita de los bañistas. Como ya ocurriera el pasado mes en alguno de los principales enclaves del litoral almeriense como Mojácar, Los Muertos en Carboneras y Costacabana, hoy volvía a producirse un desembarco grupal en esta población turística de referencia en el corazón del parque natural de Cabo de Gata-Níjar. Y a bordo viajaban tanto hombres como mujeres, niños y algún bebé en brazos. Una patera que escapó a todo control y vigilancia atracando a escasos metros de la orilla sin la presencia habitual de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni de los voluntarios de los equipos de respuesta inmediata de emergencias de Cruz Roja que normalmente se despliegan.

Una treintena de personas procedentes del continente africano fueron rescatados horas antes de dos pateras y de dos motos acuáticas que fueron localizadas en el mar de Alborán. La Salvamar Algenib con base en el puerto de Garrucha se movilizó con los primeros rayos de luz del día tras recibir el aviso de la tripulación de un buque mercante del avistamiento de una moto de agua en la que viajaban tres varones a la deriva. De forma paralela, la patrullera Río Jiloca localizaba otra patera con 12 inmigrantes frente a la costa de Punta Polacra en Níjar. Y durante la noche del martes era rescatada otra patera con trece personas, todos de origen magrebí, tras recibir el aviso de otro mercante que notificó que había cuatro náufragos en el agua. La segunda moto de agua con dos ocupantes fue avistada por un velero con destino a Mónaco. Los quince ocupantes de estas embarcaciones llegaron al Puerto sobre las cuatro de la madrugada.

Cruz Roja ha atendido en el Puerto de la capital a lo largo de la jornada del miércoles a más de 85 personas que han sido rescatados a bordo de las pateras en el mar de Alborán o que han sido localizados después de que las embarcaciones en las que viajaban hayan tocado tierra. La Guardia Civil en sus actuaciones ha atendido a 57 inmigrantes. La provincia ha recibido en lo que va de año a más de 270 pateras y unos tres mil inmigrantes, según los datos facilitados a finales de agosto por la Policía Nacional. La cifra se ha reducido un 51% con respecto al año anterior y un 18% en relación a 2018.

Y es que la crisis sanitaria no ha paralizado la entrada de migrantes por mar y el retroceso en la estadística no ha impedido que sea uno de los veranos con más episodios de desembarcos multitudinarios en las playas almerienses. La vida sigue y el nuevo paisaje de una España envuelta en una pesadilla llamada coronavirus no resquebraja el sueño europeo de miles de africanos. Ajenos a la progresión del virus, de las medidas de prevención y de aislamiento, no tienen miedo a esta plaga. Sus países están sometidos a pandemias tan virulentas como la de la COVID-19 como el paludismo, la tuberculosis y la malaria, males endémicos que matan a miles de personas sin apenas alarma social.

Con una esperanza de vida media de 49 años y menos de dos dólares al día para vivir, en continua supervivencia de guerras y conflictos étnicos, la población subsahariana se encuentra en un estado de emergencia sanitaria permanente y la crisis sanitaria no los deja en tierra, como tampoco las más de 5.000 bajas del arriesgado tránsito marítimo hacia los países desarrollados. Todavía hoy consideran que tienen mucho que ganar y poco que perder, menospreciando la letalidad de un coronavirus que supone un riesgo real para una mayoría de jóvenes que en el periplo desde su país de origen hasta Marruecos y Argelia han podido contraer enfermedades que los hacen vulnerables como la tuberculosis.

Desde los sindicatos policiales se ha pedido al Gobierno que se tomen acciones para impedir la llegada de pateras a la provincia. El colectivo Jupol ha criticado que a pesar del confinamiento se permita la llegada de “inmigrantes que se dejan en libertad sin ningún control ni lugar para residir, por lo que acaban deambulando por la vía pública”. La Unión Federal de Policía (UFP) también ha solicitado a la Subdelegación del Gobierno en Almería que se impulsen las medidas que se consideren oportunas y necesarias en relación al riesgo que supone la recepción de migrantes en el puerto para “prevenir engordar el problema de salud pública que padece nuestro país”.

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