Uno de nosotros | Crítica No sin mi nieto

Diane Lane y Kevin Costner, abuelos al rescate en 'Uno de nosotros'.

Diane Lane y Kevin Costner, abuelos al rescate en 'Uno de nosotros'.

Uno de nosotros reúne a los veteranos Kevin Costner y Diane Lane en un inopinado western moderno ambientado en los años 60. En su rancho de Montana, ambos viven la muerte de su su hijo en un accidente y cómo su nuera rehace su vida junto a su nieto casándose con otro hombre para marcharse del lugar.

También sabremos pronto que el nuevo marido y padrastro es un abusador y un violento, detonante para un viaje de búsqueda y rescate que lleva a la pareja a la vecina Dakota al encuentro con la familia de éste, una cuadrilla salvaje liderada por una madre no menos violenta y agresiva a la que Lesley Manville presta toda su maldad teñida de rubia en un personaje que, con las debidas distancias, nos recuerda al de Mercedes McCambridge en Johnny Guitar.

Uno de nosotros sirve así los elementos dramáticos y emocionales básicos para su esquema de contrarios y se prepara para el duelo inevitable entre los abuelos buenos y ese otro clan de la peor estirpe. Si la primera parte del filme se contiene dentro de sus propios límites, en ocasiones con una efectiva austeridad narrativa, la segunda aborda ya sin ambages el maniqueísmo que refuerza las identificaciones más resistentes y el trasfondo matriarcal de la historia, con una escalada de violencia que se antoja ya la única salida a una situación sin negociaciones posibles.

Si Lane compone con sólida calidez a una mujer fuerte y decidida, Costner asume cierto tono crepuscular para un personaje que, casi en silencio, se ofrece en sacrificio para solucionar el asunto. Sorprendentemente, se deja ver todo bastante bien.