Atletismo

Doctora en 800 metros

Alejandra, en lo más alto del podium, en el Campeonato de Andalucía. Alejandra, en lo más alto del podium, en el Campeonato de Andalucía.

Alejandra, en lo más alto del podium, en el Campeonato de Andalucía.

Las históricas pistas de atletismo de Vallehermoso en Madrid marcaron un antes y un después en la vida de Alejandra Gálvez, licenciada en Medicina gracias a su mente y cum laude en el deporte gracias a su físico, su constancia y su amor por el esfuerzo.

La almeriense, “por los cuatro costados” para que no haya ninguna duda, practica deporte desde que tiene uso de razón. Con 11 años, de la mano de Sebastián Rangel, empezó a entrenar. Correr corría, pero también aprendió a degustar el salto de altura, el lanzamiento de peso, el salto de longitud... Había una atleta en ciernes que fue tallando con mimo y condescendencia paternal Juan Salvador Tur hasta su fallecimiento.

Con 18 años vino el tan manido cruce de camino: estudios para la derecha, deporte para la izquierda. La calle central, cuando es Medicina la carrera a cursar, es poco menos que un maratón. Alejandra no pudo entrar en el CAR de Madrid y aunque intentó compaginar ambas cosas desde la disciplina del Club Larios, las prácticas de la facultad y las más de tres horas diarias en los vagones del metro fueron un sprint imposible de ganar. La almeriense se abría hacia la calle exterior, pero guardaba un poco de resuello por si alguna vuelta más adelante llegaba su oportunidad.

La doctora, realizando una endoscopia. La doctora, realizando una endoscopia.

La doctora, realizando una endoscopia.

Y llegó, vaya si llegó. Con cuatro cursos de Medicina aprobados y sabiendo organizarse en la vida universitaria, Alejandra se acercó a la pista de Vallehermoso en busca de Guillermo Ferrero, al que encontró en la línea de meta de la pista con varios cronómetros en la mano. Ahí llegó una extraña, pero gran decisión atlética: centrarse en los 800 metros, una disciplina que no suele gustar a los atletas que hacen combinadas, pero que sacó lo mejor de Alejandra. Fichó por el AD Marathón (un club madrileño con mucha solera) y en Alcalá de Henares, en 2001, realizó su mejor marca antes de dejar el atletismo: 2:07:97. Por delante tenía el MIR, Alejandra pensaba que esta vez colgaba los tenis, a nivel federado, era difícil de intuir que casi dos décadas después, con una pandemia de por medio, iba a acercarse nuevamente a esa marca en un Campeonato de España F40.

“El atletismo siempre ha estado presente en mi vida. Durante mi primer año en el hospital incluso me planteé dejar la residencia (Aparato Digestivo en Torrecárdenas) porque sentía que había abandonado mi sueño de ser atleta profesional y dedicarme durante un tiempo a este deporte demasiado pronto, pero al final nunca fui capaz de dar el paso”. Las endoscopias son su vida, como también lo es su familia. Precisamente cuando se subespecializó en técnicas endoscópicas avanzadas y una vez que el matrimonio le trajo tres pequeñas atletas, a Alejandra volvió a picarle el gusanillo de la competición: “Hablé con Antonio Orta, y empecé a entrenar en su grupo de atletas, casi todos niños de 16-20 años, y a formar parte del Club Cajamar. Al principio me dolía todo el cuerpo y me pasé meses que casi no podía apoyar los pies cuando me levantaba. Me sentía extraña al volver a competir, una mezcla de nervios y vergüenza al ponerme de nuevo los clavos con 40 años. Pero fue mejor de lo que esperaba la sensación me encantó”.

"Mi vida es un rompecabezas que está en equilibrio con el esfuerzo de muchos”

Tres años han pasado de eso y el 2020 de la pandemia, también es el 2020 de Alejandra. Unos días antes del confinamiento, acabó segunda en 400 y 800 en el Campeonato de España indoor de Antequera. Como tantos, encerrada en casa tuvo que tirar cinta de correr y flexiones, abdominales y planchas en una esterilla en el salón, que le marcaba su nuevo entrenador, Roberto Izquierdo. El soplo de aire izquierdo que supuso el fin del estado de alarma llevó en volandas a la doctora a romper el récord de España F40 en 800, con 2.13.67. Sólo 67 centésimas la separaban de un Nacional Absoluto, 19 años después.

¿Qué son 67 centésimas para alguien que ha cursado seis años de Medicina, más un MIR? Pues un examencillo tipo test. Y de los fáciles. Propuesto y conseguido. Al Estadio Vallehermoso, en una pista que tantas leyendas españolas ha forjado, volvió Alejandra años después, ahora sin los apuntes de Anatomía en la mochila a la espalda, para lograr un tiempazo: 2.12.68.

La almeriense, con el dorsal 643, en plena prueba de 800. La almeriense, con el dorsal 643, en plena prueba de 800.

La almeriense, con el dorsal 643, en plena prueba de 800.

“Es una marca muy parecida a las del primer año que corrí en 800 en Madrid cuando tenía 21 años, y sin embargo tengo la sensación de que ahora es más fácil entrenar”, indica con la misma carga de humildad que de ambición la atleta almeriense que quiere seguir conquistando sueños y podium a su manera: “Me encanta mi trabajo y tengo proyectos profesionales que no puedo abandonar, soy feliz de esta manera”, y una maravillosa atleta. Ah, y doctora, por supuesto.

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