DIARIO DE ALMERÍA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

La Academia

El sueño de los alumnos de 'OT' no es ganar un Grammy y volar en su jet después de haber vendido millones de discos

Es totalmente lógico que en la Academia de Operación Triunfo se instruya a los alumnos sobre los peligros y abominaciones del capitalismo. Como todos sabemos, los alumnos de OT se apuntan a la Academia porque sueñan con ser músicos comprometidos, al estilo de Woody Guthrie, que arengaba a los huelguistas en los tiempos de la Gran Depresión desde el techo de los trenes de mercancías. Cualquier espectador del concurso sabe que los alumnos forjan sus sueños pensando, por ejemplo, en la gran Bessie Smith, que murió desangrada, tras un accidente de tráfico, porque no la admitieron en un hospital para blancos de Mississippi. En la Academia, los profesores se encargan de inculcar en los alumnos las músicas menos comerciales, los estilos más difíciles, las canciones que jamás se oirán en la radio o en la propia televisión (ese medio controlado por el diabólico mercantilismo capitalista). Y por supuesto, a los alumnos se les enseña a despreciar la fama sobre todas las cosas. Y para ello se les pone como ejemplos a los oscuros cantaores flamencos que murieron en la miseria, a los músicos atormentados que siempre rehuyeron el éxito (John Cage es uno de los nombres que presiden el ideario de la Academia), o a esos músicos que se empeñaron en dar la espalda a los gustos del público (nadie podrá olvidar el magnífico programa de OT dedicado a Sandy Denny, o aquel otro en que Albert Pla compartió charlas y canciones con los emocionados alumnos).

El sueño de los alumnos de OT no es ganar un Grammy en Las Vegas y volar en su jet privado después de haber vendido 20 millones de discos. El sueño de esos alumnos es cantar en los campos de refugiados, es distraer a los alumnos problemáticos en los colegios más desfavorecidos, es alegrar a los enfermos que malviven en los hospitales -en realidad unos simples hospicios- donde se amontonan las víctimas físicas y morales del capitalismo. Cualquier persona de buen corazón sabe que OT es la nueva academia platónica donde se enseña a los alumnos -y al gran público- a despreciar los putrefactos intereses de las productoras musicales. OT ha hecho más por la educación de nuestros jóvenes que todos los profesores que se rompen los cuernos -o eso dicen ellos- en sus aburridas y estúpidas clases. Larga vida a OT. Larga vida a los que luchan heroicamente contra el capitalismo

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios