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Tribuna

Manuel Peñalver

Catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería

¿Quién está detrás de la COVID-19?

El metro es un lóbrego vagón, como fotografía cautiva del Orient Express. El puñal del coronavirus así lo ha querido traicionando a la vida y chantajeando a las conciencias

¿Quién está detrás del Covid 19 ¿Quién está detrás del Covid 19

¿Quién está detrás del Covid 19

El dicterio y la invectiva, como pus y toxina, supuran entre la ficción y la dialéctica política en nombre de lo que está pasando. Este tiempo proceloso, que nos ha tocado vivir, debe ser, antes bien, un espacio para la solidaridad, la humanidad y el sentimiento fraternal. Una emoción, donde la espiritualidad sea un regalo y una dádiva, una manera de sentir y percibir el sufrimiento, sabiendo que, en circunstancias como las de este presente, el ser humano, bien nacido, es capaz de mostrar lo mejor de sí mismo. Por ello, es también, y más que nunca, el instante de la ciencia, de la investigación y de la medicina. Es el momento de que los científicos alumbren la posibilidad de nuevos tratamientos que permitan poner freno a esta pesadilla, la cual nos desborda en el confinamiento y en las sensaciones que experimentamos las veinticuatro horas de unas jornadas, que no son novela, ni relato, sino realidad en forma de tráiler. No es una película de Alfred Hitchcock lo que estamos viendo, pero sí un suspense real, aunque llegue a lo cinematográfico, por las noticias que escuchamos o leemos en forma de columnas, que hubiéramos deseado que fueran otras. La prosa excepcional de Larra, Umbral y Berlanga, con el sublime artículo, el cual publicó este periódico el miércoles, vuelve entre gritos de rebeldía literaria y existencial. Para cincelar los sintagmas que son la métrica del periodismo que desafía al coronavirus en las cuatro esquinas de las horas: calles solitarias, mascarillas y guantes de látex, rostros desencajados y lágrimas en los ojos en el desfiladero de la vida: aquella que, alguna vez, idealizamos con la felicidad de las rimas borgeanas, que van y vienen entre Quevedo y Guillén.

Berlanga, con su sintaxis de oro y diamante, ha lanzado el dardo con la palabra y ha dado en la diana, con el fin de enunciar la verdad que duele y que amenaza con transformar en un erial lo que debería ser un jardín de la Eneida; un parterre, en lugar de una sociedad que no puede salir a la calle para soñar el pensamiento que es recuerdo en el túnel del tiempo, como, entre las interrogaciones de la esperanza, escribió el gran Sábato. Sin embargo, la medicina trabaja sin descanso, sin que le preocupe si el reloj que marca los segundos es el de Gary Cooper o el de Kirk Douglas; el de Solo ante el peligro o el de El tren de las tres y diez. Una buena noticia, la cual reluce como el sol amarillo limón en la isla de Alborán, es el hecho de que la compañía gallega PharmaMar ha comenzado los ensayos clínicos del fármaco Aplidin en el área de hematología del hospital Doce de Octubre de Madrid. El mismo ensayo se ha iniciado en Francia. En el mes de junio, si obstáculos que lo impidan, puede estar el medicamento en las farmacias. Mas no nos olvidemos de nuestra dilecta Andalucía y de la vecina Granada, donde Inymel Biomédica trabaja para lograr un fármaco, basado en la melatonina, que puede constituir un feliz hallazgo para combatir la COVID-19.

Los relojes de la investigación clínica no son los de Hollywood, como tampoco la realidad es el deseo; sin embargo, la historia no es un hexámetro de la Odisea, sino una sorpresa, aquí y ahora, que parece cine en lugar de teatro: John Ford, antes que Shakespeare, por mucho que queramos tejer la fábula en el mismo escenario, con el permiso de una metáfora sartreana, si es posible. Los segundos de las madrugadas ya no son los mismos. El metro es, ahora, un lóbrego vagón, tal fotografía cautiva del Orient

Express. El puñal del coronavirus así lo ha querido traicionando a la vida y chantajeando a las conciencias. Nadie sabe cuál es el ladrido solitario de la mentira. Teorías falaces no solo no corrigen el engaño, sino que incendian las naves de Ulises en plena tormenta. La voz de los recuerdos es otra que no conocíamos. El olor a tinta del papel arrebata la nostalgia. Sánchez e Iglesias han sabido que son mortales, cuando el barco naufraga en un piélago errante. Pero ¿y Torra? El callejón del Gato transita por la soledad de un manuscrito. Hasta que las palabras vuelvan a las calles para preguntar en voz alta y con la mano alzada de qué laboratorio ha salido la COVID-19 (en femenino, porque el referente del acrónimo es enfermedad) y qué agua incierta lo oculta. La guerra biológica no es ahora memoria en forma de olvido, sino sombra y duelo. Prime time. Found footage.

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