Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco

La grandiosa solemnidad del Barroco español

  • Al Ayre Español, junto a la mezzosoprano Marianne Beate Kielland y la soprano María Espada, sorprendió al público con obras de José de Nebra

La grandiosa solemnidad del Barroco español. La grandiosa solemnidad del Barroco español.

La grandiosa solemnidad del Barroco español. / Ricardo García (Vélez Blanco)

Con su estilo totalmente reconocible, Al Ayre Español comenzó un concierto que iba a denotar que iba a ser intenso y lleno de matices como esta formación sabe aportar a cada una de sus interpretaciones. El concierto se celebró en la Iglesia del Convento de San Luis con una gran entrada de público.

Los encargados de ofrecer este espectáculo fueron: María Espada, soprano; Marianne Beate Kielland, mezzosoprano; y los componente de Al Ayre Español: Alexis Aguado, violín; Kepa Artetxe, violín; Daniel Lorenzo, viola; Guillermo Turina, violonchelo; Xisco Aguiló, contrabajo; Juan Carlos de Mulder, archilaúd; y Eduardo López Banzo, clave y dirección.

El programa se dividió en dos partes: Primero, interpretaron la Sinfonia a quattro La passione di Gesù Signor nostro, de Antonio Caldara (1670-1736), con Grave-Allegretto-Adagio-Allegro, donde se apreció los cambios de ritmo que imperaban en la pieza.

Un momento aplaudido fue cuando salieron a escena la soprano y la mezzosoprano, que mostraron una gran conexión sobre el escenario y jugaron con las armonías de una forma casi angelical en la segunda parte del conciero con piezas del Miserere de José de Nebra (1702-1768).

La Iglesia del Convento de San Luis acogió el concierto de Al Ayre Español. La Iglesia del Convento de San Luis acogió el concierto de Al Ayre Español.

La Iglesia del Convento de San Luis acogió el concierto de Al Ayre Español. / Ricardo García. (Vélez Blanco)

Miserere mei Deus fue una actuación conjunta de las dos cantantes con esa solemnidad del barroco, que estaba muy patente en cada nota. Amplius lava me siguió en la misma línea, pero con la mezzosoprano como solista, que demostró muchos matices de su gran técnica vocal.

Para la pieza Tibi soli peccavi, la soprano María Espada mostró su delicadeza, pero eso no evitó momentos de más tensión y con más energía, que se desarrollaban conforme avanzaba la pieza, donde llegó a llenar con su voz la Iglesia del Convento de San Luis. Ecce enim veritatem imprimió un ritmo más frenético al concierto con el dúo de las dos cantantes y la instrumentación de Al Ayre Español.

Marianne Beate Kielland puso todo el sentimiento para interpretar Auditui meo e impregnó de emoción cada nota, cada sílaba. Su compañera María Espada la relevó para cantar Cor mundum crea. El dúo volvió con Redde mihi para imprimir mayor intensidad y fuerza al concierto. El fraseado y los tiempos no eran nada fácil de interpretar y las dos cantantes estuvieron acertadas en todo momento.

Los músicos interpretaron un concierto lleno de calidad. Los músicos interpretaron un concierto lleno de calidad.

Los músicos interpretaron un concierto lleno de calidad. / Ricardo García. (Vélez Blanco.)

La mezzosoprano volvió a actuar como solista para cantar Libera me y emocionar con notas sostenidas que se convertía en una de sus mejores actuaciones de la noche. Por su parte, la soprano interpretó Quoniam si voluisses hizo elevar al espectador a otra época. Prosiguió con el tema Sacrificium Deo, para unirse posteriormente su compañera para hacer a dúo Tunc acceptabis y Tunc imponent. El público se puso de pie por la calidad, el buen repertorio y porque disfrutaron de un concierto de gran belleza. Fue un aplauso largo y sonoro, donde algunos asistentes no dudaron en gritar bravo a los músicos y a las cantantes. No dudaron en premiar este cariño con otro tema para cerrar la noche y una gran ovación posterior les certificó que el público lo había disfrutado.

Al Ayre Español fue fundado en el año 1988 por Eduardo López Banzo con el propósito de hacer frente a los tópicos que en aquel entonces rodeaban las interpretaciones de la música barroca española. El espíritu del grupo siempre ha sido combatir estos clichés con rigor, excelencia en la interpretación y con el propósito de insuflar nueva vida a las músicas del pasado, para así ofrecerlas al público contemporáneo.

Los números los avalan: 30 años en los festivales y teatros más importantes de Europa, 14 años como orquesta residente en el Auditorio de Zaragoza, 18 discos, premios internacionales (Premio Nacional de Música en 2004, entre otros) y distinciones, y una incesante agenda de compromisos internacionales y actividades para las próximas temporadas confirman que el grupo aragonés es una de las referencias más destacadas del ámbito nacional e internacional.

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