Fútbol

El derbi almeriense, con una copa de brandy en la mano

  • Celeste de oro y veterano rojiblanco, Patri analiza el Almería B-CD El Ejido desde su bodega familiar en Huelva

Patri celebra el gol de ascenso a Segunda del Poli Ejido en la temporada 2000-01. Patri celebra el gol de ascenso a Segunda del Poli Ejido en la temporada 2000-01.

Patri celebra el gol de ascenso a Segunda del Poli Ejido en la temporada 2000-01. / NuestroPoli

Muchos años han pasado desde que Patricio Rubio Bernal, Patri en los terrenos de juego, viviera los derbis con las espinilleras puestas. Concretamente, dieciséis. Desde que colgara las botas en junio de 2003 en el Campo Municipal Juan Rojas. Ese día, la Unión Deportiva Almería de la que él formaba parte, lograba un punto necesario para amarrar la salvación en Segunda División ante el Poli Ejido al que él había ayudado a subir a esa categoría un año antes.

Ahora, con un cuerpo que invita a pensar que sigue siendo profesional y con el guante todavía en su pierna derecha, el de la Palma del Condado ha cambiado los balones por los toneles de Bodegas Rubio. Así, nada mejor para vivir el derbi que con una copa de brandy en la mano. Concretamente, con un Brandy Luis Felipe de su empresa familiar. “El gusanillo del fútbol pica, podía haber seguido vinculado a algún club o buscarme la vida por ahí, pero opté por la empresa familiar. Viajo mucho, tengo mujer y cuatro hijos y me queda poco tiempo para dedicarle al fútbol. Cuando me retiré seguí con los veteranos en Sevilla y ahora algún partido benéfico y poco más”, dice a través del teléfono móvil el exjugador, que sigue vinculado a la provincia: “Llevo el departamento comercial y la exportación de la empresa, viajo mucho a Almería. De hecho, voy el lunes por temas de negocios y tendré la suerte de estar en la presentación del libro de Salva Moya en Diputación. Voy a acompañarlo, a arroparlo y felicitarlo porque ha hecho un trabajo extraordinario, sólo al alcance de alguien como él que es capaz de hacer una tesis doctoral y tres libros sobre el racismo en el fútbol”.

Alejado de los campos, al onubense se le sigue erizando el cabello cuando escucha la palabra derbi, la de este domingo entre Almería B y CD El Ejido. “Los que hemos podido vivir esos partidos sabemos que habrá mucha intensidad, que no se necesita motivación extra”, dice el excentrocampista celeste y rojiblanco, que pide, ante todo, deportividad en el césped y las gradas: “Deseo que haya un ambiente de fiesta de fútbol porque un marco como es el Estadio de los Juegos Mediterráneos invita a ello. No hay que olvidar que vamos a jugar un partido de fútbol, sin más”.

Parece imposible no recordar su gol del ascenso con el Poli Ejido, en la temporada 2000-01. El futbolista había llegado a Santo Domingo desde el Sevilla de Joaquín Caparrós, que apenas le había dado bola, y se hizo con el puesto de pivote defensivo en el cuadro celeste. Así, el equipo se metió primo en fase de ascenso y después de un mal comienzo, se sobrepuso y se jugaba el todo por el todo en casa ante el Calahorra. “Fue un partido histórico para el Poli Ejido, donde se consiguió un ascenso que parecía imposible. Lo único que hice es ser uno más del equipo, jamás se nos olvidará a todos los que lo vivimos”, todo gracias a su gol de falta.

En Segunda no tuvo tanto protagonismo en El Ejido, por lo que tuvo que cambiar de acera en la temporada 2002-03 y se enroló en una bisoña UDA, que se jugaba la salvación en la categoría de plata. “A Almería llegué en una situación muy diferente. Traté de ayudar en lo que pude a mantener la categoría, era un equipo joven e inexperto. Hasta el último partido luchamos por mantenernos. Di lo mejor de mí en ambos equipos, me quedo con esos éxitos”.

Patri, junto a Vicente del Bosque, en sus bodegas. Patri, junto a Vicente del  Bosque, en sus bodegas.

Patri, junto a Vicente del Bosque, en sus bodegas.

Con esos recuerdos, Patri tiene clarísimo qué resultado quiere para el domingo. “Quiero que ganen los dos, así que no sé cómo lo van hacer”, dice con sonrisa que se percibe a través del teléfono. Refleje lo que refleje el marcador, nada mejor al final que un buen brindis por parte de las dos aficiones.

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