Pasarela

Adele y su impactante transformación física

Adele homenajea al carnaval de Notting Hill, que este año se ha celebrado de manera virtual. Adele homenajea al carnaval de Notting Hill, que este año se ha celebrado de manera virtual.

Adele homenajea al carnaval de Notting Hill, que este año se ha celebrado de manera virtual. / Instagram

Hace casi un año, los fans de Adele enmudecieron con las imágenes de la cantante en el 33 cumpleaños de Drake. No porque hubiera algo más entre ellos que una larga amistad, sino por el evidente cambio físico. La británica, ataviada con un vestido negro ajustado que dejaba sus hombros al aire, estaba notablemente más delgada. Su divorcio de Simon Konecki, anunciado en abril de 2019, evidenció un cambio en su estilo de vida con una bajada incuestionable de la báscula.

Pronto los medios empezaron a buscar una cifra. Unos aseguraban que la intérprete de Someone like you había perdido 45 kilos, otros hablaban de 60, y especulaban sobre el método con el que había logrado su transformación física. Se ha adjudicado parte del mérito a la doctora Dominique Fradin-Real, una experta en medicina preventiva y nutricionista que habría preparado todo un plan multidisciplinar ajustado a los parámetros físicos de la de Brighton. No solo se trataría de una dieta basada en su función metabólica y un férreo entrenamiento físico, también incluiría un estudio hormonal, además de una disminución del nivel de estrés y potenciación del sueño.

Fuera o no ese el método utilizado, otra nueva instantánea en plena desescalada, con un nuevo vestido negro, esta vez dejando a la vista sus estilizadas piernas, demostró que su propósito de adelgazamiento había funcionado. Más de 12 millones de ‘Me gusta’, con muchos de sus fans preguntándole cómo lo había logrado, la llevaron meses después a contar el secreto de su metamorfosis.

'Untamed', el libro de la mirada interior

Un libro, Untamed, de Glennon Doyle, despertó en la compositora ese cambio interior que le ha ayudado a entender que la responsable de su “felicidad, alegría y libertad” es ella misma. “Si está listo, este libro sacudirá su cerebro y hará que su alma grite”, escribió la diva junto a una fotografía de la portada. Esta obra de la estadounidense, convertida en autora de referencia también para las actrices Kristen Bell y Reese Witherspoon, le permitió aferrarse con más entusiasmo a la vida.

“¡Una buena vida es una vida dura! (…) ¿Quién sabía que nuestra propia liberación libera a los que nos rodean”, añade la artista londinense, convencida en el pasado de que todos estábamos destinados a estar “estresados y confundidos como un personaje de Disney”.

Quince días después, un nuevo post revolucionó de nuevo a sus seguidores, impresionados con la delgadísima figura en mallas y bikini. Probablemente los 60 kilos que apuntaban algunos medios se quedaban cortos a la vista de la talla S de la que hacía gala en su tributo al carnaval de Notting Hill, que este año se celebró de forma virtual por la crisis sanitaria.

Su cuarto álbum: ¿un cambio de estilo?

En febrero de este año, antes de que el mundo entero entrara en cuarentena por el coronavirus, se rumoreó con su vuelta a la música. Un trabajo, el cuarto de su discografía, que tendría previsto su lanzamiento en septiembre y que ha generado una enorme expectación. Esa metamorfosis personal habría generado, también, un cambio drástico de género. Así lo adelantó en su post de celebración de su 32 cumpleaños el pasado mayo: “30 será un disco de drum and bass (música electrónica de los 90) para fastidiarlos”.

Del estado de su corazón poco se sabe. El año pasado se la relacionó con el rapero Skepta, pero no hay noticias de que esa relación haya ido a más. Recientemente se rumoreó de un affaire con Brad Pitt, una información que no iba muy bien encaminda, ya que el actor ha caído rendido con una modelo alemana casada y con un hijo. Al igual que sucedió durante su matrimonio con Konecki, padre de su hijo, la británica mantiene su privacidad fuera del foco mediático y de las redes sociales.

Además, no es mujer de andarse con contemplaciones. En 2013, presentó una demanda contra una agencia que había vendido unas fotos de su pequeño sin su consentimiento. El medio en cuestión tuvo que pagar todos los daños y prejuicios, así como las costas judiciales.

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