A Con-Ciencia

¿Líquida, Bauman? No, gaseosa

Es como si la imbecilidad del imbécil no necesitara soporte material alguno para expandirse

Uno de los pensadores actuales con mayor pujanza es Zygmunt Bauman (m.2017), quien nos trajo el concepto de "sociedad líquida". Su aportación consistió en dibujarnos una sociedad constantemente cambiante, en la que todo cobra virtualidad, y en la que adaptarse es la seña de identidad del ser humano que da pasos en ella. Se puede decir que el ser humano la acepta como dada, sin mayor capacidad de transformación, acaso de forma acrítica. Y para esa imagen, el autor usa la forma líquida de los elementos: éstos se adaptan al contenedor que los acoge, sin la menor crítica; sólo precisan y quieren ocupar los espacios que existen. Claro es que, si la única manera de aumentar su capacidad en el contenedor es aumentar el nivel, con él aumenta la presión sobre el fondo.

Pero, con todo lo genial que es la aportación de Bauman, como la de cualquiera que da pasos cualitativos adelante abriendo los ojos a la manada, esta aportación se queda corta o empañada por el ejemplo que usa. A la realidad no le basta su condición de líquida. Bueno, le basta para explicar una cosa: se puede seguir contando el número de imbéciles, que ya no caben en una dimensión de área, de modo que pasamos a contarlos por unidades de volumen. Sí, unos encima de otros aún tienen cabida. Pero es insuficiente esta imagen para retratar los referentes a los que el imbécil se acoge para realizarse.

Como si de un perfecto ser evolucionado se tratase, el imbécil no usa únicamente las propiedades de los fluidos para adaptarse a la realidad por inundación. La imbecilidad llena por expansión las tres dimensiones que nuestra realidad geométrica ofrece: ajena a la forma de los límites del contener, lo llena todo. (Absténgase el cuerdo de sugerir ahora que el tiempo juega el papel de cuarta dimensión: ¡dejémosla como una vía de escape para nuestra maltrecha cordura!) De este modo, la imbecilidad del imbécil no necesita soporte material alguno para expandirse: ¡no tiene más límite que el contenedor universal que a todos nos acoge!

Por eso, escuchar mensajes del tipo "sigue la polémica sobre la participación del número uno en el Open de Australia" es poner la realidad en el lugar gaseoso que se merece: la mierda flotando entre nosotros. ¿Cómo que "sigue la polémica"? Acaso si "como todo vale", ¿para qué hacer valer la norma? Además, no era demasiado difícil descubrir que detrás de todo este caso se escondía NoVac YoCovid.

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