¿Estamos bien?

Y como soy un defensor a ultranza de la vida, también pienso que el aborto para prevenir esas situaciones no es la solución

Aunque he tenido etapas en mi vida en que casi he estado convencido de que la Política era una ciencia en vez de un arte, ya paso de ella. No sé si ese hastío viene motivado por un cambio en mi escala de valores o por el entorno, pero lo cierto es que lo que coloquialmente conocemos como política no me interesa ni lo más mínimo. Sin embargo, cada día me gusta más disfrutar con la química y, como hobby televisivo: los documentales sobre naturaleza y temas divulgativos de historia, técnica y similares. De la Naturaleza, con mayúscula, me gusta sobremanera su interés por continuar viva, su capacidad de aclimatación y su evolución para continuar en este mundo, así como su nulo interés por maltratar su descendencia. Y eso es válido en lo pequeño y en lo grande, en lo vegetal y en lo animal.

Sin embargo, de los reyes de la Naturaleza: la especie superior, los mandamases, los que nos la estamos cargando, de esos he escuchado esta mañana en la radio (o el radio que decía un amigo) que un pocero, como llaman en Cuba a los buscadores en contenedores de basura, le dio ayer un síncope al encontrar un bebé en la basura. El sitio y los detalles me dan igual. Un caso de éstos ya es para preocuparse, uno ya es mucho, es demasiado, pero si a éste le añadimos los frecuentes casos de malos tratos a bebés indefensos: ¡palizas a bebés!, aun entiendo menos.

En las películas lacrimógenas y en blanco y negro del cine español, de vez en cuando se veía el caso de la madre apenada que abandonaba a su hijo a las puertas de una Iglesia o un Convento de monjas. Hoy día los servicios sociales han avanzado y son un buen sitio donde entregar un hijo. Pienso que esa entrega será con todo el dolor del mundo, pero siempre será mejor que maltratarlo o matarlo. ¡Digo yo!. Siempre habrá quien lo adopte. Me duele mucho la siguiente afirmación: ¡del hospicio se sale, del cementerio no!, pero la hago.

Y como soy un defensor a ultranza de la vida, también pienso que el aborto para prevenir esas situaciones no es la solución, porque en todo caso eso es prevenir una muerte con otra. Además si repasamos la historia, las muertes solamente ha generado más muertes. Lo conveniente es la educación de verdad, la concienciación: lo cual exige volver a despertar la conciencia social y sacarla de la laxitud, así como detraer dineros de gastos superfluos, que los hay, y destinarlo a cuidar en todo lo posible, necesario y aconsejable a las madres y a los hijos. Engendrarlos para matarlos o maltratarlos no es muy coherente, que digamos. ¡ Dejemos de hacerlo!.

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