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República de las Letras

Más días que olla

No habrá ni Pactos de la Moncloa ni Plan Marshall: la derecha, rehén de los ultras, no se los pueden permitir

Es lo que tiene la condición humana, y más en política: no vivimos presos del presente ni aun en medio de esta pandemia atroz; vivimos presos del futuro. El cálculo político no se atiene al número de víctimas ni al dolor de sus familias, ni le importan en demasía la entrega y sacrificio de las heroínas y los héroes que están librando tremendas batallas en primera línea, arriesgando su salud y la de los suyos, sus propias vidas, en esta guerra entablada entre la civilización y el coronavirus, entre la Vida y la muerte. Porque, si atendemos al bochornoso espectáculo que nos están ofreciendo día a día los mediocres políticos de la derecha hoy ultra y los de la ultraderecha de toda la vida -del franquismo rancio, quiero decir-, parece que la pandemia no existe, que solo es una excusa para intentar derribar al Gobierno de coalición, una ocasión más para sembrar odio y destrucción donde se debería estar arrimando el hombro. Y más cuando se está demostrando con creces que la Sanidad que ellos mermaron, privatizaron y menoscabaron es ahora la herramienta imprescindible para salvar al país de la mortandad.

Pero, claro, hay que admitir que debemos, deben los políticos más que nadie, porque son los que deciden, pensar en el después. Y el después de la pandemia está muy lejos. ¡Tienen que pasar tantas cosas antes de que todo termine y empiece la reconstrucción…! Por lo pronto, y como es fácil de imaginar, no habrá ningunos nuevos Pactos de la Moncloa. Por dos razones: porque cometimos -cometieron, cometisteis- el error de meter en el Parlamento a esos seres irracionales de la extrema derecha como tercera fuerza, y esos no firmarán ningún pacto de ese tipo, y, segundo, porque la derecha tiene una guerra, su verdadera guerra, una guerra electoral, no contra el coronavirus ni contra la izquierda ni contra Pedro Sánchez, sino contra esos ladrones de votos -piensan ellos- que son la ultraderecha: su propia derecha. En la misma línea, no apoyarán un segundo Plan Marshall porque eso significaría más Europa, justo lo que niegan sus antiguos conmilitones, y eso, el anti europeísmo, es otro flanco de aquella guerra sucia, subrepticia y mezquina en la que están inmersos (debo decir que, por el contrario, la actitud de Ciudadanos en esta crisis del coronavirus me ha sorprendido muy positivamente y la aplaudo).

Por todo esto digo, como en los años 60: hay más días que olla. Se verá

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