Elche 1-1 UD Almería I La crónica Owona salva a un Almería que sigue tambaleándose

  • El equipo de Guti juega los diez primeros minutos, luego desaparece como si un equipo de la cola de la tabla se tratara, y rescata un empate a la desesperada

Édgar salva un remate de Darwin. Édgar salva un remate de Darwin.

Édgar salva un remate de Darwin. / Félix Mangas

En el segundo partido de la era Guti, el Almería visitaba el Martínez Valero con la intención de cambiar la racha tan irregular que le había llevado a perder el puesto de ascenso directo a Primera. La tarde se había complicado incluso un poco más con la victoria del Fuenlabrada al Huesca, que había permitido a los madrileños adelantar a los rojiblancos y colocarse segundos. Desde la cuarta posición, la victoria era la única manera de volver a los puestos de Primera División.

Al once inicial volvieron Owona como central y Aguza y De la Hoz a la sala de máquinas, merced a las bajas. Con esa pareja de mediocentros es con la que mejor ha jugado el Almería esta temporada. La salida fue muy buena por parte de los de Guti, con mucha presión arriba, recuperando arriba y moviendo el balón rápido. Darwin, a los 3 minutos, tuvo la primera con un zurdado que despejó el meta Édgar con problemas. La tarea ahora era mantener el ritmo para dominar al Elche.

Poco a poco el Elche se fue estirando y llegando por la banda izquierda rojiblanca, donde Jonathan sufre cuando enfrente tiene a un extremo habilidoso. Desde allí se botaron varias faltas peligrosas, ante las que René tuvo que salir de forma valiente. Es uno de los problemas del equipo, provoca muchas faltas en zonas que son medio gol. Pasada la media hora, el partido se fue enredando en el centro del campo, mucho miedo a las pérdidas para evitar las contras rivales. El Almería había regalado un par de balones peligrosos, ante los que supo replegar bien para evitar males mayores.

A los 35 minutos, precisamente en una recuperación local, Fidel profundizó y puso el pase atrás para que el veratense Nino hubiera encañonado a René, pero se equivocó y dio el pase, que pudo despejar De la Hoz. Sin apretar demasiado, los ilicitanos habían volcado el partido hacia la meta rojiblanca. Descanso con un Almería que había ido de más a menos, pero que para jugar fuera de casa estaba cumpliendo.

Desastrosa vuelta de vestuarios

Romera entró al terreno de juego tras el descanso sustituyendo a Jonathan. El brasileño está teniendo muchos problemas para sustituir a Martos y Guti trató de cerrar mejor los huecos cambiando de banda a Balliu. Nada más lejos de la realidad, el comienzo de la segunda mitad fue pésimo y el 1-0 se gestó a la espalda del valenciano. Por ahí galopó el Elche y desde ahí salió el centro con el que Nino fusiló. Al veratense nunca se le ha dado la oportunidad de vestir de rojiblanco y siempre ha cuajado grandes actuaciones y marcado infinidad de goles. Mucho dinero pero cero sentido común en los fichajes, año tras año.

Jonathan se quedó en la caseta al descanso por una contractura muscular. Otro problema físico más

Cero capacidad de reacción de los futbolistas, cero cambio táctico desde el banquillo. Sekou entró por Darwin, cambio estéril en lo que a juego se refería, puesto que el Almería no estaba teniendo remate porque no llegaba el balón al área de Édgar. Todo lo contrario que un Elche, que mordía y chutaba desde cualquier posición. Fidel, el que faltaba, casi hace el segundo con un disparo que se estrelló en la madera.

Owona, el mejor delantero

Ante la falta de plan, acumular hombres arriba. Juan Muñoz entró por Maras. O una carambola inmerecida para empatar o una contra que sentenciara. Sekou tuvo la primera ocasión rojiblanca, que llegó a los 80 minutos, pero volvió a no rematar un centro que era gol de Lazo. ¡Viva la diferencia con Nino! Por fortuna iba a llegar el empate de la única manera posible, a balón parado. E iba a ser Owona, el central, el que tuviera que salvar los muebles. El nigeriano estuvo más hábil que cualquier atacante, se giró perfectamente en el área chica y puso el balón junto al palo de Édgar.

Es cierto que el Almería se había volcado a la desesperada en el tramo final del encuentro, como hizo en Santander, donde también salvó un punto in extremis. Pero no es menos cierto que el punto salvado no puede esconder ni maquillar otro mal partido rojiblanco, cuya cuesta abajo es lenta pero se prolonga en el tiempo. Juan Muñoz tuvo la victoria en la última jugada del partido, pero su fallo cuando lo tenía todo para marcar demuestra que este Almería sigue en una crisis existencial.

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