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De dormir en la calle a Rey Baltasar

  • Sidi Yaya Konaté fue el emisario de los Reyes Magos que más sorprendió en la Cabalgata de la capital de Almería por su entusiasmo y ganas de contagiar su felicidad a todos los niños

De dormir en la calle a Rey Baltasar. De dormir en la calle a Rey Baltasar.

De dormir en la calle a Rey Baltasar. / Javier Alonso.

Dos manos a cada lado de un cristal de una ventana. Una, la de un niño hospitalizado; la otra, la del emisario del Rey Baltasar, que este año cumplía esa función Sidi Yaya Konaté. Ojos vidriosos de ilusión por estar cerca del Rey Mago; y ojos de emoción por hacer feliz a un pequeño ingresado en el Complejo Hospitalario de Torrecárdenas. Son cientos los momentos apasionantes que sucedieron durante el día de la Cabalgata, pero hay otros que impactan o dejan marcado.

Sidi Yaya Konaté recuerda esa conexión con el pequeño como algo especial que no podrá olvidar: “Estaba riendo por fuera, pero llorando por dentro. Fue el momento más duro, pero más alegre. Todos (enfermeros, padres...) estaban emocionados. Le abrieron la puerta al niño y fue corriendo a abrazarme muy fuerte, no sé de dónde sacó tanta fuerza. Un médico me dijo que era el mejor medicamento para él. Nunca lo voy a olvidar. Me gustaría tener la posibilidad de volver a verlo”.

Sidi Yaya Konaté explica su experiencia en Torrecárdenas. Sidi Yaya Konaté explica su experiencia en Torrecárdenas.

Sidi Yaya Konaté explica su experiencia en Torrecárdenas. / Javier Alonso.

Los momentos emotivos dieron paso a los divertidos cuando visitaron a los mayores de la residencia: “En ese momento empecé la fiesta. Me rascaban la piel y me decían: tú eres de verdad”.

Sidi Yaya Konaté ha conseguido llegar al corazón de todos los almerienses que acudieron a la Cabalgata por esa energía inagotable y esa forma de animar desde que se subió en el camello. “Cuando me empezaron a decir normas de protocolo, yo les dije que pasaba, pero que no les iba a fallar. Tenía que ir con ganas porque veía la ilusión de los niños con sus padres y muchos de ellos estaban esperando durante horas”.

La subida a camello fue uno de los momentos que recuerda como más divertidos, porque “nunca había montado, no pude hacer la prueba previa, era muy alto y no se bajaba ni un poco. Además, llegué sin dormir toda la noche porque tuve que trabajar y cuando terminó la Cabalgata me tuve que volver al trabajo durante toda la noche”.

El emisario del Rey Baltasar en la Cabalgata. El emisario del Rey Baltasar en la Cabalgata.

El emisario del Rey Baltasar en la Cabalgata. / Javier Alonso.

Durante la Cabalgata, mientras animaba a los presentes, se entremezclaron multitud de emociones: “Pasaban muchas cosas por mi cabeza. Me acordaba de mi tierra y de algunos momentos duros que he vivido, incluso he llegado a dormir en la calle cuando fui a Jaén a trabajar en la campaña de la aceituna durante tres meses. La Iglesia de allí me daba una lata de atún y pan para poder comer todos los días. Si algún día tuviera mucho dinero, me gustaría devolverles mucho más de lo que me dieron”.

La posibilidad de ser el protagonista del 5 de enero surgió en el programa Almería 2030, donde distintos agentes de la ciudad se reunieron para trabajar por la diversidad. Una intervención suya contra la violencia de género suscitó que todos pusieran su mirada en el que sería el emisario del Rey Baltasar 2019. “A las tres semanas se puso en contacto el alcalde conmigo. Al principio me asustó porque era algo muy importante para la ciudad de Almería. Mi familia cuando me vio, se pensaba que era el alcalde de Almería”.

Orígenes del emisario

Sidi Yaya Konaté nació en Bamako, capital de Malí, hace 39 años y viene de una familia de diez hermanos. “Mis padres han luchado mucho para que todos estudiemos”. Diez kilómetros distanciaban su casa del colegio, y con tan solo 7 años, realizaba ese recorrido cuatro veces al día, lo que suponía un total de 40 kilómetros. “Para mi andar no era un problema, pero volver a casa y que no hubiera comida sí lo era”.

Su afán por mejorar hacía que, desde pequeño, buscara la luz de la farola para poder estudiar. “No era fácil. A veces, iba caminando, y repitiendo lo que había leído en una farola hasta que me encontraba otra. Me gustaría animar a que todos los niños estudien”.

Sidi Yaya Konaté, durante la entrevista. Sidi Yaya Konaté, durante la entrevista.

Sidi Yaya Konaté, durante la entrevista. / Javier Alonso.

Su primer trabajo fue a los 11 años como albañil. Su padre poco a poco fue mejorando y consiguió trabajar para la Embajada de Alemania. “Se dedicaba a las labores de mantenimiento. En este momento, yo quería sacrificarme para la familia y pedí a mi padre que me mandara a estudiar a Europa. Yo lo que quería era trabajar para poder ayudar”.

Mucho papeleo, trámites, certificados de notas y una prueba de nivel educativo para asegurarse que Sidi Yaya Konaté era una persona preparada para empezar una nueva etapa formativa. Viajó a Dortmund con tan solo 23 años y como tenía visado pudo desplazarse por Europa, por lo que viajó a París y a Marsella. Entre estos tres destinos estuvo solamente un año. “Para obtener la residencia me mudé a España. Estuve en Barcelona y después en la campaña de la fruta en Lleida. Me dijeron que había trabajo en Almería y comencé a trabajar en un invernadero. Después de trabajar iba al colegio de los mayores para aprender a escribir español y así sacarme el carnet de conducir. Mi jefe del invernadero fue el que me arregló los papeles. Posteriormente, trabajé como albañil”.

El emisario del Rey Baltasar en Diario de Almería. El emisario del Rey Baltasar en Diario de Almería.

El emisario del Rey Baltasar en Diario de Almería. / Javier Alonso.

Estando sin papeles fallecen sus padres. “Fueron días durísimos y no podía ir al funeral porque no tenía los papeles. Lo hubiera perdido todo”.

Pero sus ganas de seguir luchando lo llevan a pasar las pruebas como traductor de la Comisaría Provincial de Almería. Gracias a sus conocimientos de varios idiomas africanos, francés y español obtiene este puesto de trabajo que desempeña actualmente. Pero sus ganas de mejorar son incansables y actualmente también es entrenador personal y portero de seguridad en la Sala Madchester y la Discoteca La Niña. “Mi vida la tengo aquí, quiero vivir en Almería, las ciudades grandes me agobian”. Cuando puede, regresa a su tierra y desde hace dos años, viaja solo en coche para poder llevar ropa y objetos para ayudar a los demás. Aunque no sea en la Cabalgata, sigue siendo un Rey Mago.

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