AGR Almeria

Naturcharc y la norma de cuidar del entorno como premisa hacer la mejor agricultura

  • Esta empresa familiar ha crecido y evolucionado en el mercado a través del agro ecológico, que entienden como un paso lógico en el hábitat en el que residen y cultivan: el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

La familia de Naturcharc, toda una vida dedicada a la agricultura en el corazón del Parque Natural. La familia de Naturcharc, toda una vida dedicada a la agricultura en el corazón del Parque Natural.

La familia de Naturcharc, toda una vida dedicada a la agricultura en el corazón del Parque Natural.

Las fincas de la empresa Naturcharc se encuentran en un entorno privilegiado. El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es toda una joya medioambiental que está en el corazón de la provincia de Almería y que también inspira la gran apuesta por la agricultura ecológica y la relación con el entorno que tienen por norma en esta empresa.

Su presencia en este espacio es algo más que una simple circunstancia, les recuerda en todo momento el compromiso con la naturaleza y con la protección del medio ambiente. Es precisamente esta presencia en el espacio protegido la que configura su relación con la naturaleza.

Cabo de Gata cuenta con un amplio territorio protegido, que abarca no solo el litoral y la zona marítima, sino una amplia franja de tierra cercana a la costa. Juntos, componen un ecosistema muy rico y diverso de casi 50.000 hectáreas. Esto es así gracias la cantidad de especies exclusivas que alberga y que han encontrado en este espacio un lugar ideal para desarrollarse.

Su importancia es tan grande que también cuenta con reconocimiento como Reserva de la Biosfera y como Geoparque Mundial por parte de la UNESCO. Reconocimientos estos que son, sin duda, un motivo de orgullo para la provincia y sus gentes.

La propuesta de esta firma se basa en el mantenimento de la tradición de respeto a la tierra y al medio ambiente

La sociedad almeriense ha estado históricamente muy ligada a los 50 kilómetros de costa con que cuenta el Parque. De hecho, a todo lo largo de espacio pueden encontrarse vestigios de esta presencia humana. Cortijos, norias, aljibes y molinos que cuentan con protección como Bienes de Interés Cultural y que muestran el arraigo de la tradición de respeto a la tierra y de adaptación de la agricultura a un clima muy peculiar, respetando el equilibrio de la naturaleza. La propuesta de Naturcharc surge precisamente de esta tradición.

Los integrantes de Naturcharc son tres hermanos que vienen de una tradición de tres generaciones. Desde pequeños han aprendido a apreciar y a cuidar el entorno natural que les rodea y que es un auténtico tesoro. El peculiar clima del sureste almeriense, la composición de los suelos y el rico ecosistema de flora y fauna de la zona contribuyen a dar forma a un paisaje humano y natural del que se sienten una parte integrante. Para ellos, cuidar el entorno es cuidar de sus fincas.

Por eso, la apuesta por la agricultura ecológica era un paso lógico y natural para esta empresa. En Naturcharc ese compromiso viene desde sus propios orígenes y se convierte en un convencimiento cada vez mayor por seguir mejorando y creciendo.

Han adoptado las mejores técnicas del cultivo tradicional, sin menoscabo al uso de la tecnología

En este sentido, han adoptado las mejores técnicas de cultivo tradicional, pero no no por ello se olvidan también de la tecnología, que usan en la medida en que solucionan diversas dificultades con ella y que les permite proteger mejor aún sus suelos, al tiempo que les da ese plus para obtener la mejor calidad en todas las cosechas.

Las frutas y verduras del amplio catálogo de Naturcharc se benefician del desarrollo en este entorno privilegiado, 100% natural y auténtico. Un espacio protegido que crea un entorno perfecto para su desarrollo, creciendo en armonía con el territorio que les rodea. Esta familia está muy orgullosa de formar parte de este lugar, pero también de seguir contribuyendo día a día a su conservación y disfrute, cuidando la naturaleza como ya hacían sus antepasados.

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