Elecciones municipales 26 de mayo Poniente Almeriense, la gran esperanza para Vox

  • Es el territorio con más porcentaje de apoyos de media de toda España

  • El bastón de mando de El Ejido y Balanegra, a su alcance con opciones reales

  • Una cuarta parte de los electores del Poniente los votaron en las generales

Santiago Abascal muestra un trozo de sandía en un invernadero de Roquetas de Mar. Santiago Abascal muestra un trozo de sandía en un invernadero de Roquetas de Mar.

Santiago Abascal muestra un trozo de sandía en un invernadero de Roquetas de Mar. / D. A.

¿Y si Vox consigue una alcaldía? ¿O varias? ¿Será capaz de ejercer una acción de gobierno seria y competente, y podrá sacar adelante sus proyectos en previsible minoría y aguantar los cuatro años de legislatura? ¿Contará con el apoyo de alguna fuerza política?¿Y si algún partido como el Popular los necesita para poder gobernar? ¿Los llamarán para negociar su apoyo o seguirán siendo los ‘apestados’, ‘ultras’ y demás calificativos con los que han de bregar a diario? Todas esas preguntas están en el aire en aquellos lugares donde Vox ha sacado músculo en los últimos meses, y es en el Poniente Almeriense donde cuenta con su gran semillero de votos, el más fiel a sus ideas de todos los territorios de España.

El toro está a punto de saltar a la plaza. El telón se va a subir en apenas unos días y será la hora de comprobar si la fuerza ‘voxista’ en municipios como El Ejido o Roquetas lo es también en la política que más interesa a los ciudadanos, la del día a día, la del recibo del agua o el asfaltado de la calle, esa en la que cuenta más la confianza en el candidato que las siglas que lo avalan. Prueba de esto es la proliferación de agrupaciones de ciudadanos independientes por la mayoría de municipios; la presencia apreciable en otros, con perspectivas reales de sacar concejales, de formaciones en extinción como UPyD; o el hecho de que el PP haya eliminado casi totalmente de sus actos y propaganda su propio nombre. Las municipales son otra cosa y es por ello por lo que la presencia de Vox hace multiplicar, más si cabe, su interés.

Santiago Abascal visitó una cooperativa agrícola ejidense junto al candidato Juan José Bonilla Santiago Abascal visitó una cooperativa agrícola ejidense junto al candidato Juan José Bonilla

Santiago Abascal visitó una cooperativa agrícola ejidense junto al candidato Juan José Bonilla / D. A.

Y la respuesta es que ni los propios candidatos de la formación de derechas lo saben. No saben hasta qué punto sus grandes resultados en muchos de los municipios del Poniente (también en Níjar, localidad eminentemente agrícola como las del oeste almeriense) se podrán trasladar a lo local. Incluso en El Ejido, el paradigma de los buenos resultados de Vox a nivel nacional, no las tienen todas consigo, pese a que en las últimas generales aventajaron al PP en 2.258 votos, que se dice pronto. “Creemos que podemos ganar en votos, pero otra cosa es que gobernemos”, cuentan. Con todo, el partido de Abascal y Ortega Smith, que ya han pasado ambos por el Poniente en varias ocasiones en las últimas semanas y meses, sí ha conseguido algo: que los partidos tradicionales se pongan las pilas, incorporen a sus discursos y programas temas que no aparecían o estaban arrinconados, como la inmigración o la seguridad, y se vean obligados a usar la calculadora y formular cábalas por doquier cuando antes, véase Roquetas o el propio El Ejido, ganaban sin apearse del autobús. “Los hemos puesto a trabajar”, aducen en Vox.

Tres de cada diez electores (30’02%) que acudieron a votar en el Ejido el pasado 28 de abril eligieron a Vox, partido que consiguió una histórica victoria en el municipio considerado la capital del Poniente. El porcentaje en el pueblo más joven de Almería, Balanegra, fue todavía más espectacular (33’66%), aunque su reducido tamaño en comparación con El Ejido le resta algo de importancia. Sin embargo, se suma a la tendencia de voto en la comarca que concentra los mayores apoyos a Vox, territorialmente hablando, de todo el país.

Obtenga o no alcaldías, Vox sí ha conseguido algo: que los partidos tradicionales se pongan las pilas, incorporen a sus discursos y programas temas que no aparecían o estaban arrinconados, como la inmigración o la seguridad, y se vean obligados a usar la calculadora y formular cábalas por doquier cuando antes, véase Roquetas o el propio El Ejido, ganaban sin apearse del autobús. “Los hemos puesto a trabajar”, aducen en Vox

En Roquetas de Mar, por ejemplo, Vox se quedó a apenas unas décimas de ser la fuerza más votada (23’44% frente a 23’87% del PSOE), consiguiendo con su potente irrupción dos cosas: propiciar la primera victoria socialista en varias décadas en Roquetas y relegar al Partido Popular a la tercera posición. La candidatura popular roquetera para las municipales no pierde la calma ni se azora en exceso, confiando plenamente en el ‘rodillo’ con el que suele arrasar Gabriel Amat, aunque desde dentro confiesan que el pasado 28 de abril más de uno se asustó. “Mucha gente ha venido a decirnos que dan un voto de castigo al partido en las generales y que votan a Vox, pero que en las municipales contemos con su apoyo”, confesaba tras aquellos comicios un destacado miembro de la lista de Amat a este redactor. De hecho, los más optimistas de esta candidatura cuentan con que apenas perderán representación en el consistorio y que de los 12 concejales actuales pueden perder uno o, como mucho, dos. En cualquier caso, nadie piensa en conquistar una mayoría absoluta que ni siquiera pudieron conseguir en 2015, cuando se quedaron a un edil de los 13. Ahora, obviamente, lo tienen todavía más difícil.

Jorge Buxadé, candidato al Parlamento Europeo, en un invernadero. Jorge Buxadé, candidato al Parlamento Europeo, en un invernadero.

Jorge Buxadé, candidato al Parlamento Europeo, en un invernadero. / D. A.

El mundo entero ha puesto el foco en el ‘Mar de Plástico’ almeriense por el fenómeno experimentado en torno a Vox y, obviamente, la presión migratoria que soportan todos los municipios que viven de la agricultura intensiva está en su origen, pero no es el único motivo. La percepción de que tanta acumulación de extranjeros, muchos de ellos sin documentación legal, acarrea problemas de seguridad añadidos es otro de los motivos; así como la idea de que con Vox el apoyo a los agricultores será más decidido desde la administración local. El propio Juan José Bonilla es agricultor, amén de abogado, y gran parte de los esfuerzos de su candidatura en El Ejido se están centrando entre invernaderos, consciente de que si tiene opciones de gobernar es convenciendo por encima de todos a este colectivo. En el resto de municipios sucede lo mismo.

Los números cantan y los datos de los dos recientes citas con las urnas están ahí. De los diez municipios del Poniente, Vox comparece a las municipales en siete (Berja, Adra, Balanegra, El Ejido, Vícar, Roquetas de Mar y Enix). Haciendo la media de apoyos de las localidades del Poniente con respecto al resultado global de toda España en las Generales, sería para que Santiago Abascal se viniera a vivir a Almería. Si Vox logró un 10’26% de votos en España, en el Poniente consiguió un 25’92%. A nadie puede extrañarle, pues, que arañe alguna alcaldía.

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