Finanzas

La cereza de la comarca de Río Nacimiento, ante su peor cosecha

  • Las heladas del pasado mes de marzo provocarán la pérdida casi total del cultivo en las zonas más próximas a la ribera del río

  • “El cambio climático explica este desastre de campaña”

En pocas semanas comenzará a recogida de la cereza más temprana en la comarca de Nacimiento, concentrada principalmente en Abrucena y Abla. En pocas semanas comenzará a recogida de la cereza más temprana en la comarca de Nacimiento, concentrada principalmente en Abrucena y Abla.

En pocas semanas comenzará a recogida de la cereza más temprana en la comarca de Nacimiento, concentrada principalmente en Abrucena y Abla.

Se veía venir porque el 2018 fue malo, al igual que 2017, pero es que este 2019 promete ser peor. Así lo aseguran productores de la zona de la comarca de Nacimiento, mayor productora de una fruta de hueso que en Almería venía rozando los 90.000 kilos de volumen total, pero que este año no va a llegar a esa cifra.Lo normal sería que ya se comenzaran a recolectar las variedades más tempranas, como la Burlat, pero “no hay nada que recoger este año. Los fríos del pasado mes de marzo han hecho auténticos estragos en la zona de la ribera del Río Nacimiento, en la parte alta algo se ha salvado, poco”, explica Pepe Zoyo, productor y vecino de Abrucena que cuenta con una finca de más de 800 ejemplares de este frutal en el conocido paraje de Pago de Escuchagranos, dentro del término municipal, donde se reúnen las mejores condiciones climatológicas de la provincia para la producción de esta cotizada fruta de hueso. Es pronto para hablar de cifras exactas, pero en su caso las pérdidas van a ser de al menos el 90% sobre el total, y lo poco que saque será de variedades más tardías como la Summer pero que no alcanzarán un calibre comercial.

¿El motivo? Zoyo insiste: “El cambio climático se está haciendo notar desde hace tiempo y sus efectos están siendo preocupantes. Hay que empezar a poner remedio”. Y es que el año pasado la cosecha fue también irrisoria, pero al contrario de ser causada por los hielos primaverales de este 2019, motivo de pérdidas también en 2017, fue por unas temperaturas bajas hasta bien entrado mayo, última hora, algo también impropio, y que provocó una subida repentina que favoreció el exceso de floración para impedir un calibre comercial.

Cada campaña parece ser una lotería, “en el campo siempre pasa, nunca sabes a que atenerte. Puede ir todo bien y las temperaturas, una lluvia torrencial, granizo o las plagas dar al traste con la cosecha de repente”, asegura Pepe Zoyo.

Por otro lado, cabe destacar que ese cultivo presenta dos problemas que son totalmente endémicos. Se trata de las plagas y las aves. Sobre estos últimos, son principalmente los estorninos “los que dejan pelados los árboles. En torno a un 30% de pérdidas cada campaña, y no falla, es debido a estos pájaros”.En cuanto a las plagas, cómo no, es el gusano cabezudo el que hace auténticos estragos y para el que todavía hoy no ha encontrado medio para defenderse.

En definitiva, demasiados obstáculos, pero el más es sin duda el patente cambio climático. “Ese es el principal problema al que nos enfrentamos en la agricultura en general y solo el tiempo dirá hasta que punto esta situación es o no irreversible”.

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