A Con-Ciencia

Theresa, may be or not to be

Menos imbecilidad verbal y más disposición vital: nos joden los pobres y amamos la riqueza

Dice la Premier británica, Misses May, que va a endurecer las políticas antiterroristas a raíz de los últimos atentados. ¿Quiere decir esta señora que -habiendo sido como fue Ministra de Interior- no usó todas las herramientas que tuvo en sus manos? Sus declaraciones son aún de peor calado ético y ausentes de moral: son declaraciones interesadas en el fragor de un debate electoral, una llamada al voto útil para esa parte de la sociedad que cree que a los fantasmas se les descubre echándoles una sábana blanca que dibuje nítidamente sus sombras. Cree el personal, y en gran medida con enorme buena voluntad, que a los malos se les reduce a hostia limpia: queridos míos, una cosa es lo que se merecen y apetece hacer con ellos, y otra muy distinta lo que se puede hacer. ¡Qué fácil parece que es acabar con el terrorismo en campaña electoral!

Posiblemente, lo que se puede y se debe hacer, pero que nunca se va a realizar porque nos falta soporte ético e intelectual es plantarle cara al radicalismo desde el diálogo con un tú a tú. Es imprescindible decirle al terrorista que se equivoca: que no le esperan las 72 vírgenes masturbándose a la espera de su llegada, porque ya fueron fornicadas por los asesinos que les precedieron. Es imprescindible decirle a los Estados comerciantes de armas que dejen de traficar con ellas: sus súbditos contribuyentes ya han dejado de serlo, pues han sido asesinados. Hay que decirle a los estúpidos que creen que la religión se encuentra en la raíz de todas las guerras, que dejen de azorarse por ello: ya se buscarán los asesinos fundamentalistas otra razón por la que matar, una vez ausentes los dioses. Y para que todo esto funcione y vaya adelante hay que tener mucha formación intelectual, mucho respaldo ético, mucha entereza de principios y, sobre todo, dejar de hacer del mudo un tablero de listillos cerrando negocios unos contra otros. Es imprescindible que la ciudadanía crezca en convivencia: ¡a la mierda con las palabras vacías como "tolerancia"! Dejemos ya de ser hipócritas: basta la convivencia. El "no al racismo" en Almería es algo tan sencillo como la creación de arcenes en la carretera del Barranquete para que puedan conducir sus bicicletas, con seguridad vial y vital, esas personas que toleramos pero con las que no convivimos. Menos imbecilidad verbal y más disposición vital: reconozcamos que nos joden los pobres y amamos la riqueza.

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