En tránsito
Eduardo Jordá
Mon petit amour
Al esbozar una definición, podemos decir que es aquella en la que aumentan aquellas actitudes que promueven la aceptación y normalización de la frustración como parte inherente de la vida diaria. Dicho de otra forma, donde se glorifica la resignación y se desvaloriza cualquier intento de cambio o mejora en las circunstancias. Y esto es un drama personal que atrae a problemas de salud mental y de relaciones interpersonales. Cuando se acepta la frustración como algo normal, se puede desarrollar una actitud de resignación que puede llevar a la falta de comunicación efectiva y a la incapacidad para resolver conflictos de manera saludable. Y este fenómeno puede tener efectos negativos en la sociedad. Es fundamental fomentar una mentalidad de resiliencia y empoderamiento, en la que se promueva la búsqueda de soluciones constructivas y se reconozca el valor de superar los obstáculos para lograr el bienestar personal y colectivo. Por otro lado, la cultura de la frustración no tiene nada que ver con el estoicismo. La primera se refiere a una mentalidad en la que se acepta y normaliza la frustración como parte inherente de la vida diaria. Sin embargo el estoicismo es una filosofía que se originó en la antigua Grecia y que va por otras lindes. Los estoicos creían en una forma de vida de acuerdo con la razón. Esto es aceptar las situaciones que no se pueden cambiar. Sin embargo, a diferencia de la cultura de la frustración, el estoicismo no promueve la resignación pasiva; buscaban encontrar la sabiduría y la fortaleza interior para enfrentar los desafíos de manera serena y tranquila; buscaban desarrollar la virtud en aquello que podían controlar, como sus pensamientos y acciones. Rechazaban angustiarse por lo que no podían controlar. El estoicismo promueve la aceptación de la realidad, pero también la toma de decisiones y acciones que esten en línea con los valores y principios personales. En resumen, la cultura de la frustración implica aceptar y normalizar la frustración sin buscar soluciones efectivas ante la adversidad, lo que puede generar desmotivación y resignación. Por otro lado, el estoicismo es una filosofía que promueve la aceptación de la realidad y el desarrollo de la sabiduría y la fortaleza interior para enfrentarse a la adversidad como desafío, de manera muy racional, serena y centrada. Implica tomar parte y no darse por vencido.
También te puede interesar
En tránsito
Eduardo Jordá
Mon petit amour
Ignacio Ortega
Encomendados al “Santo”
Reflejos
Francisco Bautista Toledo
Fin de año
Paisaje urbano
Eduardo Osborne
Certezas del año que se va
Lo último