Feria de bilbao | Quinto festejo de las Corridas Generales 2018

Padilla, único trofeo en su adiós de Bilbao en un festejo sin brillo

  • El Juli y Manzanares, de vacío, en otra corrida de postín, de Domingo Hernández-Garcigrande, de desiguales hechuras y juego variado y que decepciona en gran medida

Juan José Padilla, en la vuelta al ruedo tras cortar una oreja del cuarto, el toro de su despedida de Bilbao. Juan José Padilla, en la vuelta al ruedo tras cortar una oreja del cuarto, el toro de su despedida de Bilbao.

Juan José Padilla, en la vuelta al ruedo tras cortar una oreja del cuarto, el toro de su despedida de Bilbao. / Luis Tejido / Efe

Después del debacle ganadero del día anterior, la corrida de Domingo Hernández-Garcigrande, otro de los hierros predilectos de las figuras, decepcionó en gran medida. Juan José Padilla, muy arropado por el cariñoso público de Bilbao, se despidió de Vista Alegre consiguiendo el único trofeo en un festejo sin brillo;entre tanto El Juli y Manzanares se marcharon de vacío.

Tras un aurresku de honor y una ovación tras el paseíllo por su adiós de Vista Alegre, donde ha brindado grandiosas tardes, Padilla se las vio en primer lugar con un toro bien hecho, difícil, que se dejó pegar en varas, esperó en banderillas –la cuadrilla las prendió de una en una, como las fabrican– y en la muleta acometía a arreones y dando cabezazos. El jerezano, pitado cuando brindó al público por no banderillear, intentó faena y tras un leve macheteo lo finiquitó de estocada.

Padilla se entregó ante el cuarto, hondo, manejable, sin brío ni clase, en una labor voluntariosa en la que nuevamente no quiso banderillear tras recibir al animal con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio. Mató de estocada entera y fue premiado, con el cariño de la afición vasca, con una oreja por su entrega. Muy emotiva la última vuelta al ruedo del Pirata en Vista Alegre, enarbolando su bandera.

En cuanto a El Juli, ante su primero, salvo en un quite por chicuelinas, no hubo nada. El toro, largo, se defendió. El madrileño lo intentó sin frutos en la muleta y lo despachó con media estocada.

Con el buen quinto, al que fue consintiendo y alargando la embestida con la pañosa, El Juli realizó una faena a más, en la que brilló fundamentalmente con la diestra, especialmente en una serie con ligazón. Tras pinchazo y estocada fue ovacionado; siendo aplaudido el toro en el arrastre.

El astifino tercero, cuesta arriba, se defendió siempre, echando las manos por delante. Manzanares, muy dispuesto, logró robar una tanda muy ovacionada con la diestra. Mató de estocada y fue ovacionado.

Manzanares se enfrentó a un sexto, bajo, encastado, complicado, al que picó muy bien Paco María. El toro embestía bien por el pitón derecho, por donde el alicantino consiguió tres tandas buenas. Falló con la espada y fue ovacionado.

La decepción se instauró, una vez más, en los tendidos de la plaza bilbaína, en una feria en la que se echa en falta más público y en la que han fallado ya dos ganaderías predilectas de las figuras.

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