DIARIO DE ALMERÍA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Hace un mes comentaba en esta columna los datos de febrero. El artículo se titulaba "el mejor febrero" y finalizaba diciendo que "El problema es la incertidumbre a la que nos avoca el asunto del coronavirus, y por cuánto tiempo se extenderá. De la respuesta depende que veamos un repunte coyuntural del desempleo o un año perdido para el aumento de la ocupación". Si, del aumento decía. Cuanto optimismo. La pregunta hoy no gira en torno a si aumentará el empleo. La cuestión es ¿cuánto del empleo ahora suspendido o perdido se recuperará?. Eso, creo yo, es más importante que discutir sobre si los afectados por ERTEs deberían contar como parados o no. También son ganas de discutir. Nunca lo han sido, lo que no significa que se oculten pues figuran en los datos de ERTEs. Tiene su lógica, pero ¿quién soy yo para soplar contra el viento en estos crispados días? Por centrarnos. Hemos pasado del mejor mes al "peor mes de la serie histórica" Entre los analistas hay uno que me llamó la atención. Se extrañaba de que en el Pais Vasco, pese a tener más infectados, el paro suba menos que en Andalucía. Normal, señor. Nuestra actividad económica está marcada por ocupaciones frágiles -si es que hay alguna que no lo sea- como turismo, el comercio. Y llegó el viento del este y pese a que en el menú andaluz no figura la sopa de murciélago, cerramos y con ello miles de trabajadores terminaron sus empleos. Maticemos, de esos miles, hubo un enorme número que, simplemente, no fue recontratado. Los minicontratos, los de lunes a viernes, llevan a esto. Los datos de Almería ya los saben, no hace falta insistir. En 15 días, pues hasta el estado de alarma la situación era otra, el paro subió un 15%. Hasta ahora el mayor aumentó sucedió en febrero de 2009 cuando creció el desempleo un 5%. Las cifras de paro retroceden, pues, a los niveles de julio de 2017. Julio, además, es el mes en el que registramos los mayores niveles de paro registrado al finalizar la campaña agrícola. Julio está cerca. Envasadoras, trabajadores de invernaderos ¿y fijos discontinuos de los hoteles que no se les llamará esta temporada? podrían incrementar no ya las cifras, o lo que será factura record del desempleo, sino esos momentos de desasosiego que creíamos olvidado. Las medidas que se están adoptando-sobre todo impulsar los ERTEs- y las que deberían -quizás un mayor apoyo a los autónomos- pueden convertir esta crisis en algo que una gran parte de las empresas y trabajadores supere pronto. Pero claro, primero hay que poder salir a la calle y para eso debe finalizar el virus. Confiemos.

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