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La tapia del manicomio

Os recibimos con alegría

Parece como si en Madrid no hubiera comida ni papel higiénico, porque han tomado al asalto todo supermercado

Hoy viene a cuento recordar la película de Berlanga "Bienvenido Mr. Marshall", especialmente la canción de Lolita Sevilla, cuyo cacho de letra más memorable es aquel que dice: "Americanos, vienen a España guapos y sanos / Viva el tronío de ese gran pueblo con poderío / Ole Virginia y Michigán y viva Texas que no está mal / Os recibimos, americanos, con alegría / olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía.". Nos ha sorprendido que en ninguno de los municipios costeros desde Málaga a Valencia no haya habido todavía manifestaciones con pancartas de bienvenida y cánticos que, mutatis mutandis, podrían ser algo así: "¡Ay, madrileños!, vienen a Murcia guapos y sanos / Viva el tronío de ese gran pueblo con poderío / Ole Moncloa y Tetuán / y viva Argüelles que no está mal / Os recibimos, madrileños con alegría / olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía".

Lo de "guapos y sanos" es mucho suponer dada la situación vigente. Y lo de "que no está mal"… lo que está es fatal, una vergüenza. No es de extrañar la "alegría" que han mostrado los lugareños ante semejante Plan Marshall inverso. La comitiva-caravana que se ha desparramado por las costas mediterráneas, como es sabido, se ha debido a la "responsabilidad ciudadana" de un puñado de madrileños que, o tienen segundas residencias en estas costas, o suficiente pasta para pagarse unas vacaciones largas fuera de temporada.

Un ejemplo señero lo han dado el expresidente Aznar y señora que, siempre movidos por su amor a la nación y sus constantes desvelos por el bienestar de sus compatriotas, se han apresurado a desplazarse a Marbella y se han dejado ver "guapos y sanos" para ejemplo de solidaridad, responsabilidad civil y sentido de Estado. Al parecer disponen de un modesto alojamiento tipo buhardilla o ático o penthouse o como se diga, en la barata Marbella.

Lo que más ha molestado a los aborígenes y residentes habituales en estos invadidos territorios, es que parece como si en Madrid no hubiera comida ni papel higiénico, porque han tomado al asalto todo mercado -hiper, super o mini-, tienda de barrio, farmacia y hasta mercadillo, dando lugar a las correspondientes colas. Hasta el punto de que se han visto este finde colas controladas por seguridad pública o privada, y se espera que, de un momento a otro, el Gobierno, aplicando el estado de alarma, tenga que enviar a la Guardia Civil a poner orden en las colas a culatazos de "naranjero", como en los viejos tiempos.

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