Derbi almeriense

Historia de una rivalidad entre Almería y El Ejido

  • El último partido de la temporada 2002-03, con la UDA jugándose el descenso a Segunda B, cambia la coordialidad entre la afición rojiblanca y la celeste

  • El domingo, Ejido necesita la victoria

Partido de la ida entre Almería B y CD El Ejido. Partido de la ida entre Almería B y CD El Ejido.

Partido de la ida entre Almería B y CD El Ejido.

Unas declaraciones y unos hechos cambiaron la buena relación futbolera existente entre las aficiones de la capital y El Ejido. Hasta antes del 29 de junio de 2003, era habitual ver a aficionados celestes en el Campo Municipal [todavía no denonimado Juan Rojas] y a rojiblancos en el viejo Santo Domingo.

De muestra un botón. En el fondo norte del Campo Municipal, decenas de aficionados del Polideportivo Ejido animaron al Almería Club de Fútbol en junio de 1997 en el fatídico partido ante el Orense. En un graderío repleto, junto a la animosa Peña Juan Ternuras, los ejidenses pusieron colorido y hasta llevaron consigo a un muñeca de plástico con los colores celestes. Pese a que ambas aficiones se unieron, no se pudo lograr la victoria y el CF terminó bajando.

Años después, tanto en la promoción de ascenso a Segunda División en el partido ante el Calahorra como en el choque de la temporada siguiente por la salvación ante el Racing de Santander, también fueron muchos los aficionados rojiblancos que cogieron su coche y se desplazaron hasta el Poniente para animar al Poli Ejido. El histórico ascenso a la categoría de plata y la salvación heróica comandada por Ángel González, se vivieron como propias en la capital. Era un orgullo que un equipo de la provincia consiguiera meter la cabeza en una Liga de Fútbol de Profesional de presupuestos disparados y también inviables.

Ahí estuvo el principio de una rivalidad mal entendida, no por parte de los aficionados, sino de algunos directivos. Hasta entonces, los piques futboleros provinciales habían sido entre CF y Poli Almería, además de con el Mármol Macael. Una vez que se fusionaron los dos clubes capitalinos y que los macaeleros se hundieron en las catacumbas del fútbol provincial, se trató de crear una rivalidad inexistente hasta el momento entre los dos máximos exponentes del fútbol local: Unión Deportiva Almería y Polideportivo Ejido. El motivo: ser el primer equipo provincial, con lo que ellos conllevaba a nivel de prestigio y, por supuesto, de apoyos económicos.

Esteban, míster del Almería B, jugó aquella tarde de 2003 en el Campo Municipal con el brazalete rojiblanco

Era la temporada 2002-03. El Poli Ejido se había consolidado en la categoría y se salvó sin demasiados apuros. Por contra, el Almería pagaba las novatadas del recién ascendido y llegó a la última jornada dependiendo de sí mismo y enfrentándose precisamente al equipo entrenado por Paco Herrera y presidido por Gabriel Hidalgo. En la capital, por aquello de la vecindad y las buenas relaciones hasta el momento, contaban mínimo con el punto que iba a ser necesario para salvarse, siempre que Ferrol y Leganés consiguieran ganar sus partidos. Pero los asuntos turbios de las últimas jornadas siempre hacen acto de aparación y en este caso, pudieron más que la simpatía existente hasta el momento entre ambos equipos.

Después de una primera parte que podía cumplir con el guión de pacto de hermanos, tras el descanso el Poli Ejido se desfondó en busca de la victoria. Cerca estuvo de conseguirla y aunque no hubiera enviado al pozo al Almería porque ni Ferrol ni Leganés puntuaron, sí que enfrentó en una batalla de insultos y descalificaciones a ambas aficiones. Para echarle más leña a la hoguera, Gabriel Hidalgo hizo unas declaraciones que la afición rojiblanca no termina de olvidar: “Somos hermanos, pero no primos”. A buen entendedor...

Desde entonces, los siguientes enfrentamientos entre ambos equipos fueron derbis demasiado calientes, en los que las aficiones llegaron a las manos más de una vez. Por suerte, todo aquello se acabó. El paso de los años, con la grave crisis económica que destrozó a un Poli Ejido metido en unos presupuestos imposibles, obligó al fútbol almeriense a reinventarse. Los rojiblancos han ido soportando estos años con una economía de guerra, mientras que los celestes se vieron obligados a cambiar las siglas de Polideportivo por las de Club Deportivo, para dejar atrás las deudas. Además, de la mano de un hombre carismático en el fútbol sala local como es Vicente Puertas, volvieron por sus fueros y regresaron a Tercera primero y luego a Segunda B.

Cincuenta y un día y quince años después, CD El Ejido y UDA, en este caso B, vuelven a vivir un partido bastante parecido al de junio de 2013. En este caso, los celestes necesitan los puntos en Santo Domingo para seguir soñando con una salvación muy, muy complicada y ya imposible para los rojiblancos. El destino es así de caprichoso, tiene estas bromas de poca gracia. Sólo se puede desear una cosa: que gane el mejor, que la tensión entre ambas aficiones siga en mínimos como en las últimas temporadas y si el mejor es el Club Deportivo El Ejido, que esos tres puntos le valgan para salvarse.

Luna busca un balón en aquel encuentro. Luna busca un balón en aquel encuentro.

Luna busca un balón en aquel encuentro.

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