Levante I Atlético de Madrid I Crónica de la final de la Supercopa Femenina

Supercampeonas colchoneras en Almería (0-3)

  • El Atlético de Madrid, comandado por una destacadísima Ludmila, demuestra su potencial ante el Levante y se hace con el título en el Mediterráneo

  • Almería 5-0 Alavés

Celebración del triunfo de Atlético de Madrid. Celebración del triunfo de Atlético de Madrid.

Celebración del triunfo de Atlético de Madrid. / Javier Alonso

En la sesión de noche del Mediterráneo, el Atlético de Madrid se proclamó supercampeón de España del fútbol femenino. Y lo hizo a lo grande, tal cual el Almería se había metido en octavos de la Copa del Rey por la mañana. Las colchoneras pasaron por encima del Levante gracias a su puntería y, sobre todo, a la actuación estelar de Ludmila.

La gacela rojiblanca corrió la banda rojiblanca con la misma velocidad y desborde que el capitán Corpas. Ludmila percutió una y otra vez y sirvió tres centros en bandeja de plata para dejar el partido prácticamente sentenciado al descanso. No es que el Levante hiciera mal partido, puesto que tuvo sus ocasiones, es que el Atlético de Madrid estaba muy enchufado y le salía todo lo que intentaba por difícil que pareciera.

Pese a tener un día menos de descanso al haber jugado su semifinal el miércoles, el Atlético de Madrid volaba. El Levante planteó un partido de presión, como hizo frente al Logroño el martes, pero cuando una futbolista está en estado de gracia como Ludmila, poco más que aplaudir se puede hacer. Sobre todo la jugada del 2-0, fue para levantarse y aplaudir. Rompió en velocidad, recortó en el área chica y le puso el pase de la muerte a Ajara, que marcó y fue a felicitar a su compañera.

Como hizo poco después, en el 3-0, puesto que el centro también se lo había puesto Ludmila. Como había hecho al cuarto de hora Deyna, al anticiparse en el primer palo para hacer el 1-0 con un balón centrada por la gran protagonista del partido.

Pintaba a goleada. Lo normal es que con un resultado así al descanso, cualquier equipo bajara los brazos, como había hecho el Alavés por la mañana. Sin embargo, el Levante compitió con honor hasta que le duraron las fuerzas. De hecho Lindahl tuvo que lucirse para que el 3-0 iluminara el cielo almeriense antes del paso por los vestuarios para descansar.

Una buena ocasión levantinista. Una buena ocasión levantinista.

Una buena ocasión levantinista. / Javier Alonso

En la segunda parte, el conjunto granota honró al fútbol femenino, poniendo entusiasmo y haciéndose merecedor del gol del honor. Pero el equipo madrileño tenía cogida y bien cogida la Supercopa. Y para evitar que se le resbalara de las manos, estaba Lindahl. Almería y su Estadio de los Juegos Mediterráneos coronan al Atlético de Madrid, que manda tanto en el balompié femenino como en el masculino.

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