El manuscrito

¡Oigan, que las matan por ser mujeres!

Nos meten las paparruchas con calzador y le ponen la marca del blasfemo a quien no las acepta

Cuando nos cuentan el mito de la guerra de Troya, nos hablan de cómo Paris raptó a la bella Helena, de cómo los griegos se coaligaron para devolvérsela a su marido, de la cólera de Aquiles cuando Agamenón le quitó a la troyana que se había quedado como botín de guerra, de los mil y un combates de los guerreros, de la muerte de los héroes, del asesinato del rey Príamo, las mujeres y los hijos, del regreso de los vencedores a sus hogares. Así dicho, nos dieron por sentado que puedes secuestrar a una mujer, que puedes convertir a otra en tu esclava sexual y que puedes tardar lustros en volver a casa, rebotando de ninfa en ninfa mientras tu esposa aguarda, paciente y consume su vida entre tanto. Fumando espero al hombre que yo quiero, ya saben.

Los mitos se repiten para perpetuar la estructura de una sociedad: crean una imagen, la repiten y nos fuerzan a aceptarla como válida: las palabras que revolotean a nuestro alrededor nos construyen como parte de un mundo que es el que siempre ha sido. En estos días en los que la inteligencia libra un combate a muerte con la propaganda, nos meten las paparruchas con calzador y le ponen la marca del blasfemo a quien no las acepta. Se nos cuenta que no mueren mujeres por ser mujeres, sino que hay una violencia dentro de las familias que afecta por igual a unos y a otras. Se nos repite que, por culpa de las leyes que protegen a las mujeres, se han aprovechado de la situación ellas (todas, en general) para crujir a los hombres con denuncias falsas. Se nos inculca que las feministas, evidentes herederas de las brujas, criaturas infernales creadas por el Maligno para acabar con la pureza inocente de los hombres, han tomado al asalto la sociedad para ejercer una violenta, castradora, lésbica y sexista represión contra el cautivo y desarmado sexo viril.

¿Van más de mil mujeres asesinadas por sus maromos, hay sesenta denuncias falsas por cada millón y nos quieren hacer creer que hombres y mujeres tenemos el mismo problema? ¿Sigue habiendo esclavas sexuales, se viola a una concursante en un 'reality show', mugen las manadas, se apalea a las mujeres y los hombres somos víctimas de una persecución? Seriedad, por favor: nos las vemos con el machirulo castigador que la mató porque era suya y no quería que a los toros se pusiera la minifalda. En toda sociedad hay que tomar medidas para proteger a quien más lo necesita. Se llama "justicia".

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